Revista dominical

Nelly, en la senda de las joyas

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EULALIA PINEDO FLOREZ
22 NOV 2015 - 12:00 AM

Nelly Rojas pasó de la arquitectura, su profesión, a diseñar  joyas. Y el cambio le funcionó.

Su marca, Senda, tiene siete sedes en el país, incluida Cartagena, y sus joyas son las preferidas por la farándula nacional y las reinas.

Claudia Bahamón, Alejandra Azcárate, Catalina Robayo, Alejandra Borrero, Katy Sáenz, Andrea Serna, son algunas de las estrellas de la televisión “adictas” a las joyas de Senda.

Y además, Nelly es la encargada de diseñar las joyas que lucen las candidatas a Señorita Colombia en los eventos más importantes del reinado: desfile en traje de baño y coronación.

Un reconocimiento más que meritorio para esta diseñadora caleña con un portafolio amplio  pues trabaja infinidad de materiales que mezcla para hacer joyas únicas e irrepetibles.

Hoy, Nelly tiene callados a todos los que le preguntaban que cómo una arquitecta terminaba haciendo aretes y “yo les respondía: no estoy haciendo aretes, estoy haciendo una empresa”. Y lo logró.

¿Cómo llegaste a ser diseñadora de joyas?

-Soy arquitecta y tengo mi máster, pero siempre me ha gustado la estética, la decoración, cuando terminé el bachillerato quise seguir diseño de modas, pero mi familia es conservadora y mi papá decía que estudiara algo con bases sólidas y que después estudiara lo que quisiera, así que estudié arquitectura de interior en Boston. Cuando llegué a Colombia se murió mi papá y debí ponerme a trabajar. Empecé en Planeación, en Palmira, allí la esposa del alcalde trabajaba con los artesanos y ese fue mi primer contacto con las comunidades indígenas, artesanos, con gente que tenía técnicas divinas pero no quien los guiara, entonces empecé a encontrar en el diseño esa parte humana, cuando encuentras a alguien que pueda reproducir tus cosas, que entiende lo que tú quieres hacer, ese fue el primer paso.

¿Qué vino después?
-Como estaba en Palmira, empecé a estudiar la cultura Malagana, y a hacer las réplicas para el museo de Palmira, ese fue mi primer acercamiento real a la joyería.
 

¿Y qué siguió?
-imagínate, después de haber estudiado en Boston y de hacer mi máster, terminé matriculada en una escuelita que se llama 1492, en San Fernando, en Cali, era la única mujer entre los orfebres, ellos duraban haciendo unos aretes dos horas y yo ocho días el mismo arete.
 

¿Cómo te empezaste a dar a conocer?
-En la escuelita me di cuenta que los artesanos tenían muy buena técnica pero necesitaban guía en cuanto al diseño, así que les pagaba para que me hicieran mis diseños. Llegó un momento en que tenía como 100 pares de aretes, y la gente los quería pero no los vendía porque sentía que eran mis hijos, estaba apegada, hasta que un día hice el proceso de que todo tenía que rotar, y desde ese momento decidí abrirme. Empecé a trabajar con Michú, que hace bolsos en Cali, con María Elena Villamil, a quien le hacía los apliques para sus colecciones, con Johana Ortiz, Andrés Otálora y muchos diseñadores de Cali.
 

¿Qué otra parte del diseño te gusta?
-Todo lo que tenga que ver con diseño me coquetea. Antes de la joyería hacía muebles, sofás, hasta sets para televisión, pero me di cuenta que la parte arquitectónica se demoraba mucho más que las joyas, si tú eres diseñador quieres ver el producto rápido, en la parte de la arquitectura te demoras tres y cuatro meses para ver el producto terminado. En cambio, con las  joyas, a los dos días el orfebre te tiene todo listo, eso fue el imán para definirme.
 

¿Por qué las joyas?
- Cuando empecé la joyería me di cuenta que un carboncito montado en plata por más rústico que sea, siempre va a ser una joya. En realidad soy enamorada de las joyas, para mí no es mi negocio, es mi pasión. Luego de trabajar con los diseñadores, todo creció, ya no tenía tiempo para los otros y empecé a concentrarme en lo mío. A crear colecciones, todo lo que me ha pasado profesionalmente es una bendición de Dios, porque hay gente que trabaja muy bien, tiene buenas técnicas, pero a mí se me ha juntado todo, yo misma me pregunto cómo llegué acá.
 

¿Tu primera pasarela?
-Al año de estar de nuevo en Colombia y haciendo prácticas en Johnson y Johnson, me dieron la oportunidad de estar en la pasarela de Neutrógena, a las 9 de la noche, en el Cali Exposhow, al lado de de Bettina Spitz, y diseñadores que tenían mucho tiempo, esa pasarela fue inspirada en Andy Warhol, todo era abstracto con la imagen de Marilyn, fue en el 2007, y usé materiales que en ese momento no se veían aquí, como los acrílicos con láser, todo fue innovador y de inmediato Comcel me invitó a presentarme en su pasarela.
 

¿Cómo nace tu inspiración?
-Me gusta trabajar desde la piedra, así empiezo a imaginar el diseño, a la tendencia no le pongo atención, no me gusta sesgarme, trato de sacar propuestas nuevas, trabajo con la piedra, aprovecho su forma y fusiono materiales, somos un país muy hábil para copiar, así que para evitar eso, hago que los diseños no sean repetibles, de manera que fusiono materiales, cuarzo, cuero en una misma pieza. Ni siquiera yo podría repetir la pieza, así empezaron a salir joyas únicas hasta para mí. En colecciones para pasarela sólo sale un diseño, porque la pasarela es la muestra de mi trabajo como artista, no es comercial, para las tiendas tengo otro tipo de colecciones.
 

¿A qué le apuestas?
-Sabrá Dios, todo es inesperado, sí pienso seguir trabajando muchísimo, llevar mi joyería a Nueva York, Madrid. La vida me ha sorprendido, yo me moría por ver el reinado por televisión, las reinas en ese entonces lucían joyas de Galería Cano, ahora yo soy la que estoy en el camerino con las reinas en la noche de coronación, con mis joyas. La vida va tan rápido que uno no es consciente de lo que le sucede y mira ahora a dónde he llegado.

Nelly Rojas, la diseñadora de Senda. Fotos MARUJA PARRA/EL UNIVERSAL/

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Nelly Rojas, la diseñadora de Senda.

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