Cecilia Herrera es Caribe. En sus obras se evocan el trópico, la naturaleza que es su gran pasión y los sentimientos que siempre están presentes en ella. Porque ante todo es una mujer sentimental y pasional. “El alma es lo que vale en un artista. Porque los artistas estamos encargados de expresar los sentimientos de una sociedad. El arte lo uso para comunicar”. Y es que sus obras se destacan por su colorido porque así es ella, una mujer Caribe, y alegre y los colores intensos transmiten precisamente eso: alegría y calidez. “Me guío mucho por los sentimientos, por el corazón, y puede decirse que mi trabajo es muy femenino”, así describe su obra Cecilia. Cecilia es empírica. Su vocación –dice- empezó siendo niña, porque sin equivocarse afirma que nació para el arte y ante eso no hay nada que hacer. Sus manos además de plasmar imágenes con pintura moldean figuras de mujeres sufriendo o llorando; o flores selváticas del Amazonas. La cerámica, su otra forma de expresarse como artista, la aprendió estando en México. En la Escuela de Bellas Artes de San Miguel Allende aprendió toda la técnica de la cerámica, la que después de dos años de dedicación, expuso para mostrar su otra faceta, esta vez como ceramista. SUS INICIOS La primera exposición de Cecilia como pintora fue en el Museo de Arte Moderno de Cartagena en 1979. Recuerda que vendió todas las obras y que desde ese momento dijo que se dedicaría toda la vida a pintar, no solo como un estilo de vida, sino porque simplemente esta es su forma de expresar sus sentimientos y de mirar la vida. Una de las obras más impactantes de Cecilia Herrera es aquella que hizo sobre la masacre en el Urabá, región que no conoce pero que sabe que por muchos años estuvo sometida a la violencia. A ella le duele su país y le duele que exista gente indolente, por eso con esa obra, una de las más destacadas, quiso hacer un homenaje a ese pueblo. “Mis lazos con el Urabá están hechos por una amiga antioqueña que tenía tierras en esa zona y que me contaba, siempre que iba a visitarla, de la violencia y situaciones difíciles que debían enfrentar esas personas. Incluso a ella le tocó vender sus tierras y yo nunca me atreví a ir allá, pero quise hacer un homenaje con mi obra”, comenta la artista. En su hoja de vida están 15 exposiciones individuales, todas durante 30 años de actividad profesional. La última fue en el Museo de Arte Moderno de Cartagena en 2008, la cual denominó “Nuestra naturaleza esencial”. Exposiciones colectivas ha hecho más de 50, en diferentes países como Canadá, España, Francia, México, Chile, República Dominicana. Ahora está preparando la que será su próximo obra y para la que se alimentó visitando paradisiacos lugares de nuestro país como el Chocó. En su próxima obra veremos plasmados los cuatro elementos de la tierra: el aire, el fuego, el agua y el aire. Porque la naturaleza siempre está presente en sus obras.



