Revista dominical


El Caribefunk, esencia cartagenera

CINDY BARRIOS MIRANDA

19 de enero de 2014 09:21 AM

El Caribefunk nace en la multicultural Buenos Aires. Su piel siempre conservó el salitre de mar, los rastros de arena y el “feeling” caribeño de su querida Cartagena, aquella que inspira sus letras y erige su sello.

Alfonso Salas (Funk-cho), Andrés Mordecai, Junior Valencia y Yamil Chagüi, cuatro almas que se encontraron en la capital argentina para hacer lo que más les gusta: conectarse a través de la música.

“Veo la música más allá de tocar. Es más una cosa de feeling. Es lo que sé hacer, que la gente se enganche”, afirma Funk-cho.

Pero la historia de esta banda cartagenera comenzó mucho antes, en las calles viejas del Centro Histórico cuando compartieron la escena musical de la ciudad y que sólo tomó forma en la lejanía, donde surge su visión de crear un espacio para dejar salir su esencia. (Lea también: Al son del Caribefunker: las vivencias del Caribe)

“Todos somos vales desde hace rato y aquí (en Cartagena), como la escena es chiquita, todo el mundo se conoce. Cuando Alfonso fue a Argentina duramos un año tocando todo tipo de música en bares y dijimos: '¡Hey man! Vamos a desarrollar tu proyecto'”, comenta Mordecai.

El ritmo que fluyó durante sus improvisaciones se escapó por las ventanas del hostal en el cual tocaban gracias a un amigo estadounidense, atrayendo a muchos con su sonido natural, que según ellos “refleja el brillo de la hibridación entre el funk y los elementos de la música caribeña”, como el soukous, calipso, konpa haitiano, bullerengue, entre otros.

Lo que inició como un instinto se transformó en la identidad del Caribefunk, con la cual llenaron el pequeño lugar de paso y se fue expandiendo a otras latitudes.

“Fue muy interesante el proceso porque fue bastante progresivo. Empezamos tocando tres personas en un hostal, todos los viernes. Se fue multiplicando la gente hasta que se llenó y comenzamos a cobrar entrada, y seguía llegando gente”. 

EL SONIDO CARIBEFUNK

La mezcla es evidente. Su contraste es casi inmediato y en esa particular fusión se encuentra la originalidad de su propuesta.

Sin utilizar fórmulas rebuscadas, los Caribefunker construyeron una identidad a través de la guitarra, bajo y percusiones, a la cual llenaron de vivencias y mucho sabor caribeño.

“El sonido es muy natural y es agradable al oído. Siempre se resalta lo que te da la música tradicional y como consecuencia se pone a bailar a la gente, sin necesidad de una pista y una secuencia”. El resultado quedó plasmado en su primer álbum discográfico que sirvió de presentación para la banda y que lleva el mismo nombre: El Caribefunk.

“Como Andrés es productor musical y como trabaja en un estudio, tomamos la decisión de hacer con las pocas canciones un disco. Lo llamamos ‘El Caribefunk’ porque pensamos que es nuestro género. Fusionamos la música Caribe con elementos afrodescendientes como el funk, que tiene una constancia en el ritmo y en las fases musicales”, expresa Funk-cho.

La gente demandó su disco, y ello los llevó a su primera gira por Colombia. Eso les permitió pensar en un segundo tour por Argentina, que duró un año.

LA IDENTIDAD

Fue precisamente durante los viajes por distintas ciudades y la acogida que generaron en cada una de ellas, lo que permitió que el proyecto tuviera un segunda producción discográfica llamada El Playaman, que se lanzó a comienzos de este año.

“El primer disco fue mucho de lo que tenía Funk-cho en la cabeza, y fue un poco como un experimento. El segundo tiene mucha más identidad, sabe mucho más a nosotros porque las canciones se desarrollaron el año pasado y tuvo un proceso más íntimo y participativo”, explica Mordecai.

De su segundo trabajo, se destaca la madurez y la honestidad de su sonido, que fue condensado durante un año de gira y está representado en 9 temas que pretenden generar reflexiones sobre diversos temas. “Muchas canciones salieron en el viaje hacia Argentina. Hay lugares que marcaron el disco como Cartagena, Cali, Ecuador y Buenos Aires”.

La singularidad de este álbum es que sirve como una radiografía de la sociedad cartagenera, tomando como protagonista a las personas que carecen de visibilidad y reconocimiento, además de lograr una sonoridad más auténtica llena de matices y situaciones cotidianas.   

“‘El Playaman’ intenta mostrarle al mundo las caras de nuestra gente, de la gente que se rebusca la vida y quiere salir adelante. Personas que con poco y nada luchan por su diario vivir”.