Revista dominical


El trazo vigoroso de Héctor Rojas Herazo

Más conocido como poeta y novelista en cuyas obras Respirando el verano, En noviembre llega el arzobispo y Celia se pudre, enfoca la cultura caribeña de Colombia, la pintura ocupa un renglón importante en la vida artística de Héctor Rojas Herazo (Tolú, 1921-Bogotá 2002). En una primera época se dedicó a pintar escenas de la vida cotidiana en una suerte de costumbrismo rural ejercido por un testigo que se asombra de las cosas que observa a su alrededor. Con sus temas iniciales, también se interesó por las estampas de la historia sagrada y pasajes bíblicos como David contra Goliat, El Suicidio de Saúl o Viaje de Tobías acompañado por un ángel.

Rojas Herazo es un artista a carta cabal que se resistió a hacer una pintura cosmopolita, en su lugar se nutre de sus recuerdos de infancia y de los personajes típicos que pasaron por el patio de su casa como la vendedora de frutas o de pescado, los músicos, la niña con cometa, espantapájaros, flautistas, arlequines y otras figuras de la Commedia dell’Arte.

Desde joven alternó la literatura y el periodismo con una pintura de trazo vigoroso que alude a la naturaleza costeña, su fauna, sus mitos y leyendas. Siempre manifestó una decidida admiración por el muralismo mexicano, en especial por la “lujuria testimonial” de José Clemente Orozco cuya obra definió como una “mezcla inquietante de inmovilidad bizantina y turbulencia barroca”, elementos que incorporó a su pintura de carácter expresionista ?en la misma línea de su colega Alejandro Obregón? en un contexto cromático de exuberante textura.

Su obra está regida por una gama de fogosos amarillos, rojos, ocres, negros y blancos que imprimen una personalidad cálida a sus macizas siluetas, así como por matices primarios entramados entre las líneas de sus temas favoritos. Sus composiciones suelen ser sencillas, de formas geométricas simplificadas y rasgos esquematizados que en algunos casos recuerdan volúmenes sólidos por la rigidez hierática de su concepción visual.

Las diferentes etapas por las que pasó su pintura se caracterizan por fusionar la sensualidad caribeña con un rigor intelectual que logra trascender el localismo de sus argumentos plásticos.

De naturaleza investigativa, su producción asimiló también el cubismo que derivaba en ocasiones hacia la abstracción de sus postulados visuales. En algunas de sus obras especuló sobre la metamorfosis de las imágenes utilizando la técnica del raspado sobre la capa cromática para dejar entrever la luz que se proyecta desde el trasfondo. A pesar de ser un narrador de largo aliento e imaginativas metáforas, cada una de sus pinturas equivale a un verso o quizás a una estrofa de su poesía que describía con un aire entre amargo y nostálgico su trayectoria autobiográfica.

Algunas señales
Héctor Rojas Herazo nació en Tolú-Sucre y falleció hace 12 años en Bogot.á. A lo largo de más  de medio siglo trabajó la narrativa de ficción en tres novelas fundamentales: “Respirando el verano” (1962), “En noviembre llega el Arzobispo” (1967) y”Celia se pudre” (1986).

Fue un creador versátil y polifacético: pintor, poeta y escritor.  Su mayor influencia fue su  abuela Buena Herazo, y el universo enduendado del patio de su casa.  Por eso  alguna vez se se definió como “un hombre de patio. Soy un patiero viejo. He deambulado mucho y sigo haciéndolo en torno a esos árboles frutales, oyendo el sonido del tiempo entre sus ramajes. En ese patio nací al orbe de la percepción”. Esa palpitación está en sus tres novelas y en su  poesía-- Rostro en la soledad, Desde la luz preguntan por nosotros, Tránsito de Caín y Agresión de las formas contra el ángel, y sus pinturas.

En 1993 Héctor Rojas Herazo presentó su exposición El solar y la herencia, en el Planetario Distrital de Bogotá, integrada por 26 óleos sobre acrílicos en lienzo y bautizados con nombres  inusitados como Espantapájaros consolado por una golondrina, Gallo dividiendo el alba,Cosas en la alacena, Paloma guarumera, entre otros.
“Su pintura -dijo el español Félix Grande -es algo más que la astucia del artesano: es la sensualidad, es el ritmo”.
 

* Márceles Daconte es escritor e investigador cultural, entre sus trabajos más recientes se destaca su investigación histórica Los recursos de la imaginación: Artes visuales del Caribe colombiano (segunda edición ampliada, 2010) y Los recursos de la imaginación: Artes visuales de la región andina de Colombia (2011). eduardomarceles@yahoo.com

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