Poco menos de un lustro de trabajo en solitario proyecta a Sebastián Yepes como un compositor y cantante auténtico. El exvocalista de la banda manizalita San Alejo regresa con una producción a la que define como el álbum que había estado gestando desde que asumió su oficio de hacer canciones.
Hace tres años sorprendió con su trabajo ‘De lo oscuro a lo puro’, cuya principal característica, según el mismo, es el encuentro de inquietudes que al final, y casi sin proponérselo, se decanta en ‘Dulce’.
Esa palabra, título de una de las canciones que da nombre al disco, sintetiza la manera en la que se relaciona con su vida.
Con sus 32 años, Yepes visitó las instalaciones de El Universal durante un viaje fugaz que realizó a la Heroica, ciudad en la que admite haber gastado muchas tardes recorriendo la muralla del Centro Histórico.
Sebastián resaltó el “toque” Caribe que tiene su nuevo disco y las sinrazones que lo hicieron tomar la decisión de abandonar la carrera de medicina para dedicar se a transmitir emociones.
¿Por qué se acabó San Alejo?
- Porque no fuimos amigos que nos hicimos músicos sino músicos que nos volvimos grandes amigos... nunca hicimos el proyecto un esclavo de nuestras ambiciones personales, siempre fuimos muy objetivos por eso cada disco montaba una temperatura diferente...
Qué pasó entonces...
- En el momento en el que sentimos que empezábamos a mirar las cosas de manera diferente, es decir cuando cada uno quería hacer otra cosa. Creo que lo dejamos en el mejor momento. Para mí nuestro mejor disco fue ‘No lo hagas’.
Pero es el segundo álbum ‘Alma y Locura’ uno de los más recordados de San Alejo.
- Creo que el segundo obedeció a un momento de crisis existencial y emocional. Siento que ese disco fue como una turbulencia de sentimientos. Por ejemplo la canción ‘El Diablo’ que fue un éxito era un tema que ya me sabía a ‘ñola’ porque siempre nos pedían que cantáramos esa canción. Precisamente ese tema fue un palazo.
¿Cómo llegan las musas?
Tengo un momento en el que en verdad tengo un grado de sensibilidad, un momento correcto para poderlo exteriorizar. Aunque soy un músico empírico y para mí la composición parte de una sensación o un instinto.
Me sucede algo muy teso y es que me pasa que escribo como entre dormido y despierto, la lucha siempre es no dormirme, me toca pararme de una a escribir algo. Uso mucho eso.
¿Y ocurre en un lugar específico con algún instrumento?
- Me gusta tener un entorno tranquilo, bueno eso cuando tengo que sentarme a crear una canción. Otras veces las ideas de las canciones se me vienen y las agarro de una. A veces solo, a veces con la guitarra o me la dicta un sueño.
También estoy todo el tiempo tratando de leer, y todo el tiempo estoy escribiendo frases. Luego las agarro y trato de mezclarlas con las melodías. Eso es un regalo de Dios porque no le hace honor a una técnica.
¿Cómo entiende las redes sociales?
Me encantan. Antes no sabías que estaba pasando con la canción. Ahora es increíble que la reacción es al minuto, digamos que con este álbum alguien me escribió que estaba en Cali (Valle), y me escribe: ‘tengo tu disco’.
Era algo que nunca podía percibir para agradecer. También hay días en los que uno se levanta y ve en Twitter por ejemplo alguna palabra que te da ánimo... Para mí es una herramienta con la que uno puede ser un inspirador, me gustan las redes sociales para que me sientan real y cercano.
¿Qué hace cuando no tiene que trabajar?
Uy dormir... Me gusta estar en familia, voy para la casa de mis primos porque este trabajo demanda mucho al logística de estar viajando y recibiendo todo tipo información así que prefiero desconectarme.
¿Cómo percibe a Cartagena?
Cartagena es fuerte para mí. Es un paraíso pero a veces la sufro un poquito por las diferencias tan marcadas.
Energéticamente me mantiene un poco conmovido.
¿Qué lugares frecuenta cuando viene?
Lo que más me gusta es caminar. Recuerdo una vez que me comí como un kilo de arequipe, me dio ese antojo y eran como las 5:30 de la tarde... A esa hora me gustan mucho los colores de la tarde, y empezó una lluvia, obviamente estaba después con dolor de cabeza y mojado pero Cartagena me pone particularmente sensible.
¿Qué es lo peor de la fama?
- Para mí la fama no tiene peor. Lo mejor es que es algo que te motiva a que todos los días puedes ser íntegro. Es decir el hecho de que tú seas un portador de emociones te hace mantener una postura correcta. Mi oficio me ha hecho creer en transmitir un mensaje positivo.
¿No le molesta la invasión a la privacidad?
Disfruto mucho el contacto con la gente, pero mantengo muy claro que en cualquier relación siempre debe haber una distancia prudente... pero no soy de los que digo: ‘hoy estoy aburrido y no quiero nadie me pida una foto’. La fama no es algo a lo que le tenga temor.
¿Cuál es su paraíso personal?
Mi paraíso personal es ese del arequipe pero sin dolor de cabeza... me gusta el buen sabor de la vida.
Sentir que en verdad lo dejo todo en el escenario. Es cuando me abandono a la eternidad para mí un escenario es como un altar en el que suceden cosas muy especiales. Es ver como a la gente le cambia la cara con un acorde.
¿De qué están hechas las mejores canciones?
De las entrañas. Eso se nota en las canciones excelentes. Creo que también están hechas de un toque caribe pero un caribe llevado a nivel de texturas y de sonoridades que me emocionan. Es el equilibrio perfecto entre el sentimiento Caribe.
¿Acostumbra escucharse a sí mismo?
Sí. Me gusta. Lo disfruto y lo valoro es como tratar de abstraerme de mí.
Hablemos ahora sí puntualmente de ‘Dulce’...
Siento que en febrero de este año se me abrió la llave de la inspiración de historias y sentimientos, letras y melodías que venía gestando.
‘Dulce’ le da un norte a mis sentimientos. Define una cantidad de cosas en mi vida, y yo me atrevo a catalogarlo como el disco que había estado gestando toda la vida.
Es un disco en el que reconozco que lo que más nos hace especiales y atractivos para el mundo es que somos Caribe... Es el lado más puro de lo oscuro a lo puro.
¿Por qué escogió esa palabra como título del trabajo?
Estaba buscando una palabra con la cual yo pudiera definir mi relación con la vida, estaba tratando de resumirlo en una palabra que me definiera a mí como persona.
Mi equipo creativo me dijo que era una palabra muy colorida porque tiene una connotación totalmente positiva.
¿Recuerda la escena en la que decidió por fin que quería hacer música y nada más?
Se dio en el 98. Antes de San Alejo. Tenía una banda en Manizales que era la banda emblemática de los 'proms', y tocábamos covers (Versiones) de Jarabe de Palo, Poligamia... Estaba empezando medicina, y recuerdo tres discos que me hicieron aferrarme mucho a esta idea. Uno fue ‘Depende’ de Jarabe de Palo, el segundo ‘La Flaca’ del mismo grupo, y el tercero fue el ‘Unplugged’ de Maná, y me acuerdo de una canción muy emotiva de ese CD: el Muelle de San Blas.
Recuerdo escuchar esa canción con una amiga y fue cuando dije: ‘yo no voy a estudiar más’. Estaba en el segundo y primer semestre.
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