Nació en Cali, en una de las familias más adineradas del país, y con ciertos privilegios que no le permitían a su madre ocuparse totalmente de él.
El trabajo que ella tenía le restaba tiempo con Sebastián, por ello decidió ponerlo a estudiar en un instituto en el que pasaba casi todo el día. Ahí tomó varias clases, entre ellas de teatro.
“Mi mamá no tenía tiempo para cuidarnos y entonces me metieron a un sitio donde nos asesoraban con las tareas y también nos daban teatro. Ahí realicé mi primera obra, El rey de los gallinazos, hice el papel del rey, en el teatro El Parque. Luego, me di cuenta que me quería dedicar a este oficio toda la vida”, dice.
Por complacer a su familia, estudió Ingeniería ambiental. Sin embargo, se retiró de la carrera en cuanto vio la primera oportunidad.
Estudió en la Academia de Alfonso Ortiz; y, tras años de formación, presentó su primer casting, quedándose con el papel, en la telenovela Se armó la gorda.
Siguieron otros proyectos como Padres e hijos, Francisco el matemático, Pandillas, guerra y paz. Otros papeles más importantes en su carrera como "Beto" Camacho, en Todos quieren con Marilyn; “Tyson”, en Nadie es eterno en el mundo; “Rocky”, en Los Canarios; y ahora “Javier”, en La hipocondriaca, la nueva novela de Caracol Televisión.
Dialogamos con el joven actor acerca de los personajes que ha interpretado, lo bien que le va haciendo comedia y, sobre todo, nos contó detalles de su relación con la barranquillera y también actriz, Carmen Villalobos.
De todos los personajes que ha interpretado, ¿con cuál siente mucha empatía?
Empatía, más no que signifique que me parezco, siempre hay un personaje que lo marca a uno, en mi caso fue “Tyson”, en Nadie es eterno en el mundo. Fue un personaje en el que descubrí que puedo ser otra persona, hacer comedia y donde aprendí muchas facetas. Creo que esa actuación me dio un vuelco de 180 grados.
¿Qué tan serio es hacer comedia?
Es más serio que hacer drama, porque si tú no te crees el chiste que estás diciendo, nunca se va a ver creíble. Entonces, tiene que ser doblemente creíble al drama.
¿Se va a casar con Carmen Villalobos?
Alguien que esté enamorado nunca te va a decir que no se va a casar. Nos amamos, nos adoramos, es la princesa de mi vida, hemos ido construyendo una relación muy sólida. En este momento, ella está viajando y, bueno, vamos a ver Diosito qué nos va deparando para el destino.
¿Recuerda cómo la conquistó?
Tienes que preguntarle a ella(Risas).
¿Cómo se conocieron?
Nos conocimos en Nadie es eterno, pero ahí nunca pasó nada, sólo me pareció una niña muy bonita, una gran actriz, muy disciplinada. Ella en esa época tenía su pareja y yo la mía. A los dos años nos reencotramos, ya los dos estábamos solos, y le dije: 'Ven, vamos a cine'. Fue de a poquito. Creo que la enamoré como un caballero. De florecitas, abriéndole la puerta del carro, invitándola a cenar. Es que es una princesa realmente.
¿Cuál ha sido ese miedo que lo ha acompañado a lo largo de toda su vida?
¿Sabes que no soy mucho de fobias, miedos? De pronto, miedos circunstanciales que vaya en un avión y se me venga la idea que se pueda caer.
¿Cuál es su estado ideal?
Tranquilo, con mi novia al lado.
¿Qué piensa de Dios?
Es todo. Sin él, no estaríamos acá.
¿Qué cosas le disgustan de su personalidad?
De pronto el mal genio. No ser tan constante en algunas cosas.
¿Lo han confundido en la calle con algunos de los personajes que ha interpretado?
Sí, claro. Eso es lo más bonito de esta profesión, que te reconozcan por tus personajes. Que te digan: usted sí me cae mal por ese papel. Eso es buenísimo, porque significa que estoy haciendo mi trabajo bien.

