Ganarse con otros tres socios 1.000 millones de dólares al año, a los 32 de edad, no está nada mal.
Si no, que lo diga Mark Whitacre, un alto ejecutivo de la compañía Archer Daniels Midland (ADM) y el principal protagonista de uno de los escándalos de corrupción más grandes de Estados Unidos.
Era el cuarto en rango de esa compañía agrícola. Sin embargo, mucho antes que él llegara, ya existía una abismal manipulación de precios que Mark, en lugar de denunciar, acolitó.
Hasta que en una ocasión su esposa lo encaró enérgicamente y le exigió que le contara cómo era que tenía tantos ingresos de la noche a la mañana. Mark le confesó todo y ella le pidió que dijera la verdad.
Desde que era un adolescente de 14 años había estado con la misma mujer y sabía que, en el fondo, ella tenía la razón. De modo que fue hasta el FBI y denunció el caso.
Pensó que iría a prisión y listo, pero ellos tenían otros planes: sería su informante.
El acontecimiento fue tan importante que la industria cinematográfica de Hollywood se interesó en hacer una película sobre su experiencia. Además del exitoso film, protagonizado por Matt Damon, se publicaron un documental y tres libros.
Whitacre llegó a Cartagena a compartir un Foro de Responsabilidad Social con empleados de la empresa Ecopetrol. En el lobby del Centro de Convenciones, dialogamos sobre los hechos que lo llevaron a convertirse en uno de los principales corruptos de cuello blanco en la historia de Estados Unidos.
¿Cómo llega su historia al cine?
Por ser uno de los casos de criminales más importantes de mi país. De hecho, desde hace 20 años cuando esto pasó, todavía hay dos récord con respecto a lo que hice: uno, es el récord de más tiempo estando cableado con micrófonos interceptando; y, el otro, de la persona de más alto nivel haciendo esto. Entonces, se publicaron tres libros, la película, un documental y ahora se está discutiendo para hacer una segunda película que se trata más de la redención, de recibir segundas oportunidades y de cómo salí junto a mi esposa de todo esto.
¿Cuál fue la sensación al ver, por primera vez, la película proyectada?
Cuando vi la película, lo más difícil fue que tuve que revivir todo lo que había pasado en ese periodo de mi vida. Era un trabajo de todos los días, ponerme todas esas grabadoras y micrófonos. Es más, el FBI me decía que si ellos se enteraban de lo que yo estaba haciendo, me iban a matar. Así que lo más difícil cuando vi el film fue recordar esos momentos.
¿Qué tan fiel es la película a los hechos?
Bueno, el film fue la típica película de Hollywood: es más fabricada y de entrenamiento. Por eso, después se publicó un documental que contaba los hechos de forma más real. A propósito, lo presentaron en Discovery el miércoles pasado.
¿Qué tanto compartió con Matt Damon?
Bueno, caminamos la alfombra roja, fuimos juntos a la premier, hicimos muchas entrevistas. Es un hombre muy amable y sociable.
¿Considera que Damon logró personificarlo bien?
Sí, estuvo bien. Si ves la película y luego el documental, vas a ver dos tonos diferentes, porque la película fue más entretenimiento. Me gustó la forma cómo interpretó el papel de ser un tipo normal a volverse un hombre codicioso y que pierde su guía. En ese sentido, fue un hecho que lo logró.
Pasar por esa experiencia, ¿qué tanto transformó la forma de ver la vida?
Esa experiencia cambió mucho mi vida. El hecho de que estuve en prisión, de tenerlo todo y al otro día no tener nada. Aprendí lo que es verdaderamente importante y ahora más que nunca estoy mucho más cerca de mi esposa y de mi familia, de mis tres hijos. Nosotros llevamos 34 años de casados. Creo que tuve que perder todo materialmente para poder darme cuenta lo que era importante en mi vida.
¿Cómo definiría su estilo de vida ahora?
Ahora tengo una buena vida, enfocada mucho más a la familia y a la comunicación. Me dedico a dictar charlas para que los demás no cometan los mismos errores. Pero también soy ejecutivo y presidente de otra empresa que se dedica a hacer investigaciones sobre cáncer y estoy involucrado en esa compañía de lleno. Pretendo que ellos no cometan los mismos errores que yo cometí, enfocándome fuertemente en los valores. En aquel momento yo tenía 32 años; ahora tengo 57, de modo que hoy soy menos egoísta. Mi perspectiva es más incluyente y hacia la comunidad.
¿Qué valores le heredó a sus padres?
Mis padres me educaron con muy buenos valores. Mis papás tienen 86 años y todavía viven en la misma casa donde yo nací. Tenían una brújula moral. Es más, yo estoy con mi esposa desde que ella tenía 13 años y yo 14, así que eran muy buenos valores con los que me educaron.
Teniendo tan buena formación, ¿cómo pasó a ser uno de los corruptos más sobresalientes de su país?
Lo que pasó fue que cuando llegué a esa posición de alto ejecutivo, perdí mi brújula moral, dentro de una cultura que ya era corrupta y, en vez de luchar contra esa cultura, decidí hacer parte de ella.
¿Qué opinión tiene de cómo era antes y es ahora?
Yo me definiría en el pasado como una persona demasiado ambiciosa y materialista, dominado por el poder y la codicia. En cambio ahora, que llegué a los cincuenta, mi mentalidad está más enfocada en ayudar a las personas, brindar apoyo, ofrecer servicios a la comunidad. Mis ascensos favoritos en la compañía es ver cómo alguien más, diferente a mí, es promovido.
Después de esa difícil experiencia, ¿qué considera es lo más importante en la vida?
Mi mensaje aquí hoy es decirles que la principal pasión que debemos tener en la vida es la pasión de hacer lo correcto. Esa herida que yo causé para mi esposa, para mis hijos, no valió ni todo el dinero del mundo, en comparación con las consecuencias. No hay nada más importante que hacer lo correcto. Mi casa era casi del tamaño de este sitio (señala el lobby del Centro de Convenciones) y cada día estoy más convencido que no hay dinero en este mundo que compre tu reputación y tu legado en la vida. Ni siquiera todo el dinero en este mundo puede comprar eso.

