Hace un año Édgar Vittorino viajaba en metro en Nueva York. Tenía visa de estudiante, no trabajaba y vivía de unos ahorros que ya estaban por acabarse.
Se fue a Estados Unidos con el sueño de complementar sus estudios de actuación, pero las cosas no estaban saliendo como se suponía.
Cuando el panorama se mostraba aún peor, lo llamaron para interpretar a El Pibe en la serie La Selección. Sabía que esa podría ser la oportunidad que estaba buscando.
Y no se equivocó.
Ahora el lío era conseguir una peluca que se viera real y a un buen precio.
“Llevaba seis meses viviendo de mis ahorros. Busqué muchas pelucas económicas, pero sentía que no se me veían bien. Con los últimos 90 dólares que tenía la compré”, cuenta.
Presentó el casting y le dieron el papel casi de inmediato. En menos de 12 meses consiguió el reconocimiento que había soñado desde los 13 años, cuando hacía teatro en las calles de Barranquilla a cambio de unas monedas.
Ahora lo veremos de Villano en Bazurto, la nueva serie de Caracol Televisión y CMO producciones, grabada en los sectores más populares de Cartagena.
Le fue muy bien en La Selección. Felicitaciones.
-El balance fue positivo. La gente está esperando la segunda temporada, y eso nos deja claro lo que se consiguió con esta serie. Apenas se acaba de terminar y la gente ya está preguntando cuándo empieza otra vez. Una señora me contaba que ella llegaba a su casa y se ponía a cenar con sus nietos mientras veían La Selección. Desde que se acabó la serie, cada cual coge para su cuarto y ya no puede hablar con ellos.¿Cuál considera que fue el éxito de la serie?-El gran éxito es que tuvo un balance entre fútbol y la vida privada de los futbolistas, sus mujeres. La gente no se aburría. No era solo fútbol, sino lo que las familias sufrían y también se alegraban cada vez que los jugadores tenían un momento importante en sus carreras deportivas.¿Qué nos puede adelantar de la segunda temporada?-No es seguro, pero probablemente en abril, antes de que empiece el mundial, ya habrá comenzado la segunda temporada. Entra un personaje que se llama Valenciano, que todos conocen, un futbolista que estuvo a la sombra del Tino Asprilla. Entonces vamos a ver cómo desde el banco también había un hombre intentando conseguir sus sueños. Eso es lo nuevo dentro de la serie. Tienen que verla.¿Lo confunden en la calle con El Pibe?-Todo el tiempo la gente me llama Pibe. Todo ese cariño que le tienen a él, me lo han trasmitido a mí. Cuando me ven, me felicitan, me preguntan por él y siempre tengo algo que contarles. Les digo: 'Claro, claro, yo hablé con él'. Entonces les cuento cosas que sé, se van felices, como si hubieran hablado con él de verdad. Yo creo (carcajadas).¿Cómo fue la experiencia de pasar de ser un jugador de fútbol a un bandido en Bazurto?-Contraté a un couch, que se llama Carlos Ramírez. Hicimos a Candelario juntos, desde el dedo gordo hasta el último pelo de la cabeza. Salíamos a la calle con el personaje. Obvio, antes de hacer a El Pibe, cuando la gente no me reconocía. Me pedía que hablara con la gente como Candelario. Estuve, incluso, en la cárcel hablando con algunos internos y eso me dio la energía que se maneja en ese medio. Entonces ya lo van a ver en enero.Vemos que baila muy bien champeta...-¡Me encanta!. Además, eso es más nuestro que cualquier otra cosa. La champeta nace en Cartagena y debería ser, como lo hablaba con Viviano Torres, que es el precursor de este género en Cartagena, tan importante como lo es el regaetton en este momento. En ese lugar debería estar la champeta. Kevin Flórez está logrando algo muy importante con la champeta; y, bueno, con la serie Bazurto de pronto terminamos de pegarla.¿Cuál es su champeta favorita?-El Choque. Yo soy feliz cuando la escucho. Donde me la pongan, yo la bailo. No me importa el lugar, la ropa que lleve puesta, tengo que bailarla y la que esté al lado también lleva.¿Se recuerda en Cartagena bailando champeta?¡Claro! Es que eso fue muy popular. Hubo un momento en que esa música pegó muchísimo. Por ejemplo La voladora (la canta), pero se nos fue quedando en el olvido. Hay que retomarlo.¿Cómo ve el elenco intentando hablar costeño?(Risas) Bueno, me parece que cada uno hizo un estudio muy grande. CMO tuvo una iniciativa, que fue llevarnos a todo el elenco a Cartagena durante una semana antes de empezar grabaciones, simplemente para que compartiéramos con la gente de allá. Nos llevaron al barrio Loma Fresca, nos sentamos a hablar en una casa sin pavimentar, fuimos a los picós de los barrios más populares y estuvimos allá adentro. Yo creo que eso sirvió al mucho al elenco para que cada actor aprendiera el acento y la forma de construir personajes.¿Qué escena recuerda con emoción?-Una de las escenas más arriesgadas fue cuando me tocó caminar por los techos de la penitenciaría donde estábamos grabando y de verdad que nos tocaba grabar por toda la orilla, o sea del otro lado no había nada. La pared era de 30 metros, así que fue un poco miedoso.¿Dónde va a pasar Año nuevo?-En Barranquilla. El año pasado no estuve con mi familia, y este año creo que es el momento de pasar con ella, compartir la comida y comernos las 12 uvas.¿Qué le dejó el 2013?-Muchos agradecimientos a Dios. La verdad, no me esperaba tanto. El año pasado, el 31 de diciembre, estaba estudiando en Nueva York, cogiendo metro a las 6:00 de la mañana, con el frío más horrible del mundo; y, ahora, un año después, estoy en mi país, con el reconocimiento grandísimo por mi trabajo como actor, y a veces no me creo todo lo que pasó en solo 12 meses.¿Durante cuánto tiempo se preparó para ser actor?Profesionalmente, llevo 6 años, pero desde los 13 años estaban haciendo teatro en las calles de Barranquilla y nos daban 500 o 1000 pesos. Lo que sea nos regalaban.En la obra De madrugada lo vimos muy ligero de ropa, ¿Qué va a pasar con el teatro?-Una de las cosas más impresionantes fue que una señora, muy hermosa, que fue a vernos seis veces en primera fila y siempre llevaba a alguien nuevo, se me acercó y me dijo que le encantaba la obra. Me miraba los ojos y me intimidaba.Nada, contento con Casa Ensamble. Ahora está muy de moda el microteatro. La gente se puede tomar sus traguitos también. Estamos como haciendo parte de la innovación del teatro. Por ahí hay otra propuesta de hacer una obra más larga.¿Cómo hace para mantenerse en forma?-No quiero sonar prepotente, pero el sexo es muy bueno para eso.¿Cómo está el corazón?-Está muy bien. A propósito, fui donde el cardiólogo hace unos días y está cronometrado(risas).Le pregunté mal, quiero decir que si tiene novia...-Yo terminé una relación con una persona con la que había vivido y pasaron muchas cosas que me afectan. Espero que en el 2014, así como ha funcionado la parte laboral, resulte lo emocional.Estoy saliendo con alguien y vamos a ver qué pasa. No queremos apresurarnos. ¿Para qué decir que tengo una novia, que se llama tal? ¿Y si dentro de dos semanas podría decir que ya no tenemos algo? Hay que construir algo primero.¿Qué lo enamora?-Me conquistan con sencillez. Me encanta una persona a la que le guste viajar, porque esa es una de mi pasiones, y a esta persona con la que estoy le gusta eso.¿Qué aventura le falta por hacer?-Me faltan muchas, pero hace poco me tiré de una montaña, en parapente, en Río de Janeiro. Era un sueño que tenía. Los pies me sudaban, pero ya lo hice.¿Cómo ve a Colombia para el mundial?-Creo que puede ser una de las selecciones sorpresa. Obviamente, Brasil y Argentina son los favoritos; pero lo que son Chile y Colombia, veo que tienen unas capacidades que pueden sorprender. El grupo en que estamos no es fácil, pero creo que si se ponen juiciosos salimos adelante, porque Pékerman es un técnico que sabe cómo jugarle a esos equipos grandes.




