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Facetas

Félix Antequera vino de Cuba y se quedó entre nosotros

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Sietemesino, hijo único y nacido en una isla, según Félix Antequera, razones suficientes para sentirse un hombre solo.

El actor cubano reconoce que la única forma que halló para vencer el aislamiento en el que vive, al ser emigrante, es el arte.

Se fue de Cuba por razones económicas y por un montón de señales que fueron apareciendo en su camino, y que le indicaban que su destino sería Colombia.

Siguió su intuición y pronto las ofertas laborales comenzaron a aparecer y hasta el amor encontró en este país, luego de tres matrimonios fallidos.

Viene con mucha frecuencia a Cartagena. Por lo menos, dos veces al año. La razón: ¡esta ciudad le recuerda mucho a Cuba!

Me pasaron su tarjeta y contestó al primer intento. Acordamos la entrevista en los primeros 30 segundos. Es un tipo exageradamente agradable y simpático.

Nos recibió en su apartamento con un exótico jugo de zapote; y, luego de conversar por casi una hora, el enamoradizo cubano contó detalles de su experiencia como forastero y cómo fue que en este país sentó cabeza y decidió ajuiciarse.

¿Hubo alguna razón especial por la que se dedicara a la actuación?Hay una historia que vincula mi profesión con esta ciudad: A los 12 años entré a estudiar a una escuela militar y entonces allí me enfermé de neumonía y me mandaron al Hospital Militar de La Habana. Cuando llegué, todos los miércoles ponían cine y una de esas noches uno de los capitanes me preguntó  que si lo acompañaba. Acepté. Recuerdo que estaban viendo una película de Gillo Pontecorvo, que se llama Queimada. Una vez se acabó la película, no tenía idea de qué era Colombia, Cartagena. Y dije: 'Eso que hace Marlon Brandon ahí, es lo que yo quiero hacer'. Inconscientemente, lo reconozco. Con el tiempo supe que ahí se marcó una ruptura, pero no era tan lucido en ese momento.

¿Qué es lo mejor del cine, la televisión y el teatro cubano?Para mí hay algo que fue indispensable y fue previo a la realización del teatro, del cine y de la televisión, y fue la posibilidad de educarse. Es decir, una buena educación, de gran calidad, de profesionales que venían de distintos lugares a enseñar, y la gratuidad de la educación. Creo que si ese proceso es sólido, obviamente se facilita lo otro.

¿Qué lo sorprendió de esos mismos formatos en Colombia?En la actualidad, la televisión colombiana es muy superior a la de Cuba. Esto tiene lo mismo de largo que de ancho, porque cuando te digo que es mejor me refiero a realización, facturas, equipamiento.Lo que pasa es que existe una diferencia con la televisión cubana y es el enfoque cultural. Aquella, al no ser una televisión que vive de la pauta comercial, es una televisión que se puede dar determinados lujos culturales en su programación, lo cual la hace al mismo tiempo aburrida. Porque entonces eran unos ladrillos. Muy politizada, muy enfocada a un parámetro ideológico muy rígido. Aquí también es politizada, lo que pasa es que está en segmentos muy comerciales.

Son varios los actores cubanos que llegan de visita a Colombia y se quedan. ¿Será que no se sienten satisfechos en su país?Hay de todo. Creo que... espera, es un tema delicado. Pienso que hay unas razones económicas muy bravas en Cuba. Por ejemplo, el año en que yo salí eran los años 90. Cada época ha sido marcada por diferentes móviles. Los 90 eran una época de barbarie en Cuba, se llama “Periodo especial”, porque está relacionada con la caída del muro de Berlín. En ese momento se destruye todo el bloque socialista y Cuba queda sin amparo, la economía se termina de ir al piso, de modo que eran 18 horas de apagón, no había algo que comer. Eso fue en el 89 (le digo que yo nací ese año). Bueno, cuando tú naciste, se cayó el muro; y, cuando tenías 7 años, me vine a vivir a este país.De modo que las razones fueron: una económica; y la otra, era mi compañía que se llamaba Teatro Buendía de Cuba, con la cual mis colegas y yo nos convertimos en embajadores culturales, entonces recorrimos el mundo entero. Un año antes había nacido mi hija, ya yo estaba cansado de giras, de vivir más de la mitad del año en hoteles. Existían toda una serie de condiciones que hacían que yo necesitara establecerme en un lugar y mirar otras perspectivas para todo lo que se venía.

¿Recuerda qué fue lo primero que hizo cuando llegó a Colombia?Sí, lo primero en lo que pensé fue en darme un año sabático. Era un poco como descansar de los hoteles, de las giras y al año conocí a Ana María, ya llevamos 15 años de casados. Cuando me pasó eso, que era mi tercer matrimonio, me di cuenta que no quería andar de saltimbanquis.Me acuerdo que cuando tomé la decisión de quedarme en Bogotá, mis colegas me decían que cómo se me ocurría, que esto era un desastre. No sé por qué lo hice, pero soy feliz acá. Fue como un circuito de hechos los que me trajeron aquí.

A propósito de Ana María, ¿cómo la convenció de que fuera su esposa?Yo estaba haciendo una novela, que fue la primera que realicé cuando llegué a Colombia, Perro amor, entonces ahí trabajaba el Flaco Solórzano, quien es muy buen amigo mío. La esposa del Flaco, Claudia Jaramillo, era muy amiga de Ana María desde el colegio. Un día el flaco en una grabación me dice: 'Viejo Félix, hay una mujer que es perfecta para ti. Te la vamos a presentar'. Así que organizaron una cena y ella nunca llegó(carcajadas). Igual nos emborrachamos.Al tiempo me dijo otra vez: 'Viejo Félix, ahora sí. Confirmó'. Pero ese día se alargó la grabación y fui yo el que no pudo ir. Hasta que un día nos conocimos y fue bonito. Hoy, después de 15 años, estoy mucho más enamorado que ese primer día. Nunca había vivido el amor de esa manera. Porque yo pensaba que los amores que no tenían pasión, celos y angustia, no eran amores. Ahora creo en las relaciones más tranquilas. Además, ya no soy ningún pelao, ya pasé los 50 años, ya no me voy tras cualquier farol.

Los seres humanos buscamos la felicidad de todas las maneras. ¿Ha encontrado la felicidad en la actuación?Yo no sé si la he encontrado(tomo nota), pero espérate. Es que a veces estoy un poco descontento. A veces tengo un montón de cosas, de preguntas y rollos en mi cabeza que no entiendo. En general, no solo en la actuación, porque soy artista plástico, fotógrafo. Pero lo que sí te puedo decir es que la he encontrado en el arte, que es lo que más me acerca a todo, es el antídoto contra el aislamiento normal en que vivo por ser emigrante, por haber nacido en una isla, por un montón de razones que me hacen ver la vida desde afuera, desde donde no participo.

Cuando nadie lo ve ¿quién es Félix Antequera?Me gusta definirme como un artista. Básicamente ser artista es una palabra que está llena de romanticismo, de utopía, de pasión. Cuando me miro al espejo todos los días, digo: 'Soy un artista'. Creo que una de las cosas más bonitas que tengo es que me sigo ilusionando como si fuera un adolescente. Me sigue fascinando la vida hasta en sus tristezas y depresiones más horrendas. Todavía soy una persona que quiere ver de qué manera puede mejorar en el orden profesional y espiritual.

¿Cuál es la faceta menos grata de ser artista?Creo que de ser artista no hay ninguna cosa que no sea grata, porque hasta el sufrimiento por el parto de una creación, al final, cuando lo logras, es placentero. De los ramales que están relacionados con el arte, el más nefasto son los modos tan mediocres de los que se ha llenado la sociedad para lograr posicionar la obra, para llegar. Vivimos en un contexto que tiene pocas oportunidades. Yo tuve la posibilidad de estudiar y no le costó un peso a mi familia ni a mí, pero cuando veo a colegas más jóvenes que reciben talleres, no veo muchas posibilidades.Ser artista es una condición individual, personal, se es artista o no se es artista, independientemente de que nunca hagas una exposición. Es una condición, una resistencia ante la vida. Ahora, llegar a eso, vea, la escalera que hay que subir no es agradable. Hay recovecos muy oscuros y eso no me gusta.

Y lo contrario, ¿la más fascinante?Ir viendo cómo una idea que empezó siendo una hipótesis se vuelve un signo, un lenguaje. La búsqueda de un lenguaje, eso es lo más gratificante.

¿Cuándo descubrió su pasión por la fotografía?Una vez fui a España, al Festival de Teatro de Cádiz y me llevé como 10 cajas de habanos cubanos para venderlos. Cuando salí de ellos, tenía una cantidad de plata. Es que son caros. Y dije, con esta plata quiero hacer algo, pagarme una carrera que no me la dé el gobierno. Lo primero que hice fue comprarme una cámara. Además, tuve la suerte de tener un gran tutor como es Alberto Korda, quien se hizo famoso por la foto de Che Guevara.

¿Ya hay ofertas de trabajo para este 2014?Acabo de hacer una película con Sergio Cabrera. Ya está el trailer, se llama Todos se van. Está basada en el libro de la escritora Wendy Guerra. También viajo a Cali a hacer la segunda parte de La Selección, que va a tener un gran énfasis en el jugador Valenciano.

¿Por qué viene tanto a Cartagena?Vengo dos veces al año. Esto me recuerda mucho a Cuba. El olor, la bulla, el mundo sonoro, la gritería en las calles, el mar y esa cosa un poco putrefacta a que huele. Lo amo, me gusta mucho Cartagena.

El arte es lo que más le causa felicidad. AROLDO MESTRE/ EL UNIVERSAL
El arte es lo que más le causa felicidad. AROLDO MESTRE/ EL UNIVERSAL
Se considera un lector profesional. AROLDO MESTRE/ EL UNIVERSAL
Se considera un lector profesional. AROLDO MESTRE/ EL UNIVERSAL
El cubano se queda siempre en un apartamento en El Laguito. AROLDO MESTRE/ EL UNIVERSAL
El cubano se queda siempre en un apartamento en El Laguito. AROLDO MESTRE/ EL UNIVERSAL
Es un tipo muy simpático. AROLDO MESTRE/ EL UNIVERSAL
Es un tipo muy simpático. AROLDO MESTRE/ EL UNIVERSAL
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