Israel Rosales, por su apariencia, no sería el príncipe azul que espera ver una mujer en su vida.
Su baja estatura, su nariz ladeada, su caminar poco sensual y actitud petulante, podrían ser la cuota maliciosa que lo convierta en el hombre más desdichado en el amor. Contrario a esta lista de objeciones, Rosales es un seductor consumado, considerado el ‘Hitch peruano’ (Especialista en seducción), por que ostenta un sumario de técnicas que lo convierten en el mejor entrenador en temas del amor, en su natal Cerro de Pasco, Perú.
Las emociones que afloran por parte de un seductor de estos términos deberían ser las más apasionadas y sobre todo sugerentes, pues en los campos del amor, como en la guerra, todo puede cambiar de sentido. Sentidos: gusto, olfato y tacto. Todo lo que puedas imaginar en conjunto con el misterio y la estrategia que indica la seducción.
El Rosales de esta historia, no se parece en lo absoluto al personaje creado por Will Smith en su película Hitch del año 2005. Este gurú quizá sea el referente de caricatura que veamos en alguna esquina de nuestra vida. Israel Rosales, es un peruano hasta el tuétano que viste pantalones y camisas a rayas, acompañadas de un chaleco también a juego. Sus ojos rasgados e indígenas, que no pueden sostener la mirada, ni en un chat, son los mismos que sin complejos resaltan las certezas y falsedades de la vida de un seductor, seducido a la vez por el éxito de la superación personal.
Con frases como “El humor es un buen afrodisíaco”. “Reírse de sí mismo, es muy seductor” y “Sólo necesitas de tu encanto para tener rendida a tus pies a la chica que quieres”, Israel Rosales Cifuentes, introduce a sus alumnos y clientes en los misterios del enamoramiento y el coqueteo. Este hombre de 29 años, se autodenomina el gurú de los galanes.
Sensaciones y momentos vibrantes son los que vive la persona seducida, que más que volver a una persona dependiente está firmemente atraída por los encantos, físicos o intelectuales del seductor de turno.
Giácomo Cassanova, un seductor profesional de 1750, quizá el más famoso en la materia, ha inspirado a este gurú sureño. Para muchos hombres en el mundo, hasta para este Hitch peruano, las hazañas del italiano le sirvieron de guía para convertirse en todo un Cassanova. De él estudió sus tácticas y aprendió los pasos para ser el mejor.
¿Cómo llegó a ser un gran seductor este hombrecillo poco agraciado? La respuesta quizá se remite a cuando tenía 20 años y aún no había cumplido con el sueño adolescente de dar su primer beso. Eso acompañado de su timidez y de su constante fracaso en el amor que también le dejaron un sin sabor sobre los aspectos de la conquista y la búsqueda del, tan anhelado, amor. En una escuela para galanes, como la que él lidera, aprendió a ser todo un Don Juan con las mujeres. A fijarse en los ojos y no en las curvas, como suele suceder en nuestra era. La receta para ser un hombre eficiente en los campos del amor y la seducción se los aporta a Rosales, el “floro” o mejor dicho la labia. Esa habilidad para convencer con gracia, y, que en este punto, puede que sea la clave de su éxito como instructor de galanes.La respuesta a todas las preguntas que se le hacen a Rosales, las responde con una sonrisa casi plástica de dientes imperfectos, pero con sentimientos que divagan tras su figura desmadejada.
Tal como se lo receta el médico a cualquiera que ande buscando a su mitad perdida, Rosales ofrece a los hombres de su amado Perú, la manera cómo pueden conquistar hasta a siete chicas a la vez. Este galán de galanes indica que “no existen hombres feos, sino hombres que no sonríen”. A su juicio, el éxito con las mujeres pende, en buena parte, de saber regalar siempre una sonrisa. No obtante, su acento, tan peruano como el atún, es lento, poco conciso al hablar y eso pareciera hacerlo menos convincente pero sus alumnos opinan todo lo contrario pues los recursos que ostenta este seductor para ser efectivo son: la naturalidad, autoconfianza y el misterio. Presentarse como eres realmente, ante la persona seducida, es la única garantía que tiene un verdadero seductor.
Israel Rosales se jacta de atraer en la conquista hasta a siete mujeres a la vez, sólo que esa atracción de la que él se precia no se ve a simple vista. Al parecer es una estrategia cósmica que lo hace convencer a cuanta chica se le cruza por el frente.
De mitos y realidades está dotada la seducción y obviamente la vida del que seduce a diario, como es el caso del Hitch peruano. Un hombre común. Enfundado en la coraza del seductor que se enamoró de la profesión, que lo liberó del abismo en el que quedó cuando su vida sentimental se fue a pique. Rosales no puede certificar su audacia al conquistar, lo que sí puede es resaltar su loable intención de ayudar a los que son poco efectivos en las peripecias del amor, como él lo era.
Se trata entonces del instructor de seducción más famoso del Perú. Sus constantes apariciones en televisión, sus visitas en YouTube, sus seguidores acérrimos, y su imponente credencial como gurú, lo hacen un producto visible del mercado peruano.
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