No tiene tapujos en mostrarse como es aunque sea la primera vez que se entable una conversación con ella. Su cabello claro y largo, se despeina con cada carcajada. De vez en cuando se alacia el pelo con los dedos, en un intento por mantenerlo en su lugar. Carolina de Pombo Tiene los ojos azules y a medida que hablamos, bajo el rimel y las largas pestañas negras, parece que su mirada se tornara transparente. Se destapa entre palabra y palabra y al final de una conversación da la impresión de conocerla de toda la vida.
A los 8 años concursó como niña Bolívar y se soltó con espontaneidad ante el público. “En la casa y en el colegio siempre fui era la niñita diferente a todas. Era la payasa de la clase y era la que se ponía a bailar en la mitad de la sala cuando habían reuniones familiares. En ese entonces era puro ojo y pelo” recuerda entre risas.Su padre, Javier de Pombo, ex presidente del equipo Real Cartagena la llevaba a las prácticas y partidos así que además de la cultura, Carolina es aficionada al fútbol y el deporte. “Mi papá me cargaba para todo. Sus amigos con las esposas y yo con mi papá”.
Carolina es ahora la encargada de despertar a la audiencia en el programa “Amanecer Cartagenero” al lado de su colega Toño Angulo. Asimismo presenta “Paquespabiles” (espacio que también coordina) “Al sofá con Caro”, “Control a tu Colegio” y “El Show es Contigo”. El trabajo despierta y duerme con Carolina por lo cual su tiempo libre equivale a kilates de oro.
Ella se despega de las mullidas sábanas a las 4 de la madrugada y despierta a Mariana, su hija de 9 años y la luz de sus ojos. Carolina se convirtió en mamá a los 19 años, cuando apenas se graduaba de Actuación en la escuela Julio Cesar Luna en Bogotá. Su relación con el padre de Mariana duró poco menos de dos años (aunque guarda una buena relación con él) y desde entonces es madre soltera.
Carolina es actriz de profesión aunque por cuestiones de la vida y porque “los tiempos de Dios son perfectos” se abrieron ante ella las puertas de Canal Cartagena, un espacio donde exploró la redacción, la coordinación y la conducción de televisión y donde se ha encargado de labrar un nombre día a día, apareciendo ante las cámaras con una sonrisa verdadera y las ganas de inundar al público con noticias felices. Noticias alejadas de la tristeza que trae la realidad.
DOTES DE MAMÁCarolina pudo alzar el vuelo. Al momento del embarazo, su madre, Gina Cardozo, le dijo una frase que aún retumba en su cabeza y recuerda textualmente, “a partir de ahora tu vida va a cambiar, pero no tienes que modificar tus sueños, solamente tienes que incluir a alguien más”. Sus hermanas, Valeria y “Luchi”, caminaron de la mano de Carolina desde el nacimiento de la bebé y le dieron el apoyo necesario para emprender un nuevo camino. Carolina creció como persona y como profesional desde el nacimiento de Mariana, quien se autoproclama la “asistente” personal de su mamá.
Carolina me explica con orgullo y divertida “yo no soy la típica que deja a su hija con la abuela, pues mi mamá aunque es la mejor del mundo, trabaja y tiene unas responsabilidades enormes así que cada vez que mi niñera no puede atender a Mariana, cargo con ella. Ya todos saben que yo vengo con una sorpresa incluida”.Me llena de curiosidad el hecho de que una persona siempre tenga tanta energía y una sonrisa que aflore con el menor detonante, así que le pregunto qué es lo que hace para mantener ese buen humor. Ella piensa unos segundos y la respuesta me hace reír “”Me encanta el chocolate y siempre me visto con colores vívidos”. Debe ser eso, supongo.
Carolina es novia del joven músico y productor Daniel Riaño, finalista del programa Colombia Tiene Talento 2013. “Cada vez que estamos juntos disfrutamos al máximo el tiempo. Mariana lo adora” me cuenta y noto que entre frase y frase lanza un largo suspiro y le brillan los ojos.
Su pasión está ante las cámaras, abordando desde todos los frentes la Cartagena amable. A diario Carolina se dedica de lleno a su pasión y orgullosa cuenta “me encanta hacer lo que hago. Es triste pensar en toda esa gente que trabaja en oficios que no le gustan. Yo no he despertado un solo día queriendo trabajar en algo que no tenga que ver con los medios de comunicación. Yo no me imagino siendo doctora o abogada”. Después de arrugar la nariz unas cuantas veces como espantando ese destino profesional que para su fortuna no le tocó, me dice convencida “creo que yo no hubiera servido para más nada”.
Contagia alegría. Se maravilla fácilmente y guarda celosa en su corazón cada anécdota que la transporta a su familia. La humildad y la perseverancia sobresalen en su personalidad. Amiga, enamorada, profesional de la comunicación, llorona y mamá. Carolina aún tiene un largo camino por recorrer y sabe que con tesón puede alcanzar lo que se proponga porque sencillamente “no hay límites”.
