Tenía los labios pintados de rojo, vestía un pantalón y una blusa negra que dejaba asomar un poco de piel. Completaba su atuendo con un elegante sombrero que tenía una franja del mismo color de su vestuario y unos tacones que le regalaban una altura imponente. La reconocí de inmediato. ¡No ha cambiado nada! pensé. Mis recuerdos se trasladaron 13 años atrás cuando su voz se imponía para darle matices altos a canciones como Bum Bum o Ya no quiero más del grupo Escarcha (agrupación musical de pop que se conformó en el reality Popstars).
Su aspecto era el de una niña loca por la vida, con ganas de contar y vivir muchas experiencias. Como si el mundo se fuera acabar y tuviera que decir todo lo que pensaba, lo que sentía, lo que quería, como si cada minuto fuese una oportunidad para crear, para jugar con las palabras, con el lenguaje corporal.
Natalia es actriz, cantante y bailarina colombiana. Empezó en el mundo de la música a los cinco años, en una familia llena de arte. Su primera conexión la tuvo en un ensayo para el día de las madres en casa de su abuela Araceli. Allí su familia practicaba canciones para las fechas especiales. Ese día su abuela decidió montar el tema ¡Qué canten los niños!, de José Luis Perales. Fue la primera vez que le dieron una estrofa para ella sola. Sólo le bastó pronunciar la frase musical “Yo canto para que me dejen vivir”. En ese instante su abuela se volvió para verla en medio de la sala y dijo “¡Es afinada!”. Ella, por supuesto, no sabía lo que eso significaba, pero entendió que era algo musicalmente importante y lo asumió desde entonces.
¿Qué es la música para ti?- Es un estado. Un poder del ser humano para transformar su realidad y para instalar en la imaginación de los demás nuevas maneras de sentir. La música es un canal lleno de luz y de energía para los sentimientos. Es un arte, un oficio. También es una pasión. Muchas veces es una adicción. También es un boleto para salvar tu alma y tu vida. Es el aire que yo respiro cada día.
¿Cómo es un día de Natalia Bedoya?- Todos mis días son diferentes, pero son intensos porque soy productora y protagonista de mis espectáculos. Un día mío realmente tiene de todo. Tiene ejercicios, canto, baile, reuniones, momentos de decisiones que son un dominó de responsabilidades sobre un montón de gente. Tiene dirección de equipos artísticos y humanos muy grandes. Tiene conciertos, noches de amigos y de bohemia a la lata, viajes, experiencias extremas en sentimientos y en creatividad.
¿Cuáles son tus referentes musicales? Esos artistas a los que siempre recurres.- A medida que va pasando el tiempo los referentes también van cambiando, pero mis referentes más fuertes son las cantantes mujeres como Ella Fitzgeral, Billie Holliday y la ‘Negra Grande’ de Colombia. También Omara Portuondo, Celia Cruz, Maritza Monte o Celeste Carballo. Cantantes femeninas que han sido transgresoras en su tiempo y en su sonido.
¿Cómo describes la sensación en el escenario?- Adrenalina total y riesgo. Sobre todo en mis espectáculos donde no solamente canto, sino que bailo, actúo y tengo que pensar en millones de cosas a la vez. Hace poco me pasó una experiencia maravillosa donde por distintas razones de la vida me encontré en una situación y me tocó dirigir todo en el último momento. Entonces era cantar, bailar, esperar a que la bailarina llegara...Siento que el escenario es como una jungla en la noche. En cualquier momento puede salir una bestia y te puede tragar. Pero ahí está el poder de tu espíritu, en creer en el arte de la interpretación y también en los ángeles del escenario que te protegen para que puedas entregarlo todo.
¿En qué momento decides combinar la música, el baile y la actuación?- Cuando tengo que pagar el celular, cuando tengo que pagar el arriendo, cuando tengo que pagar mis gastos. Ahí es donde surgen todas las posibilidades creativas porque es la necesidad de sobrevivir además viviendo del arte. Para vivir del arte, en un país como Colombia, tienes que hacer de todo si no perteneces a la industria, si no eres un artista pop o eres un artista que sale en la televisión. Abandoné la televisión, deserté porque me impedía cantar. No tenía tiempo de hacer música y eso era absolutamente frustrante para mí artísticamente. Cuando tú eres desertor pues te toca abrir camino con tus propias manos, con tu corazón y tu fe. Ahí se pule el arista.
¿Cómo nace Martini Blues Jazz?- Martini Blues nace después de una pena de amor muy dura que casi me mata, pero que no me mató. No solo no me mató, sino que me invitó a tomar un rumbo nuevo. Amo el blues desde los 16 años, me fui a Argentina a esa edad, antes de Popstar. Allí conocí el blues y el rock. Cantaba en casinos, restaurantes, en esos lugares empecé a trabajar un repertorio de blues clásico por requerimientos de los lugares. No había casino donde no me pidieran cantar New York New York, ni rumba que no se prendiera si salía una canción de James Brown. Así que son realmente canciones que me han venido acompañando a lo largo de mi vida como cantante y me han ayudado a ganarme la vida y enseñado a defenderme con mi instrumento vocal.
Me fui a Madrid para toda la vida. Rompí toda la relación con la escena musical colombiana y allá dije: ‘Bueno pues si ya fracasé en el pop definitivamente, pues voy a tomar la música para mí porque me gusta, porque la amo y voy a hacer lo que se me dé la gana, si ya quise complacer a la industria y no funcionó’.
Me metí a bares de jazz, a hacer jams con músicos de todo el mundo que me encontraba y decidí volver a Colombia y armar mi propia banda de jazz y ahí fue donde nació Martini Blues.
¿Qué estás preparando a nivel musical?- Mi siguiente trabajo musical es un tesorito consentido con el que me he encontrado y ha sido el repertorio de las canciones de la juglaresa Rita Fernández, compositora del himno de Valledupar, de Sombra perdida, que fue muy conocida porque la cantó Rafael Orozco del Binomio de Oro.
Ella ha sido compositora de canciones que ha grabado Fruco y sus tesos, Jorge Oñate y el Joe. Me la encontré en la vida por estar buscando música y nos cruzamos en el camino. Así que ahora tenemos un proyecto hermoso. Es la interpretación de vallenatos, cumbias y porros con mi banda. Engalanamos ese género colombiano con una instrumentación muy especial trayendo a este momento las orquestas que en su momento fueron muy grandes y proponían bailes de salón como las de Lucho Bermúdez o la de Pastor López. Es una propuesta muy ambiciosa, pero también muy honesta y llena de riesgo.

