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¿Usted no sabe quién soy yo?

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Y entonces, ¿quién es usted? O mejor: ¿quién se cree?

Explíquemelo, porque no entiendo. Es hijo de quién, pariente de cuál senador, amigo de cuál político. Perdón, señor, es que usted la está embarrando. Me repite: ¿quién es usted?

Es raro quien no se haya aprovechado alguna vez de su investidura --en caso de tenerla-- para evadir su responsabilidad en una situación. Los ejemplos van desde los casos más “inocentes”, como evitar hacer una larga fila, ser atendido de primero en una consulta médica y sacar el pasaporte, hasta evadir la ley y violar, descaradamente, los derechos de los demás.

Ajá, la rosca no es mala, lo malo es no estar en ella. ¿Cierto?

La frase es viejísima. Sólo que hasta ahora la tecnología ha permitido que ese resto que no está en la rosca tenga a la mano, por ejemplo, un teléfono celular con cámara integrada y divulgue, a través de las redes sociales, lo que considera abuso, vulneración, atropello.

El primer fin de semana de marzo Nicolás Gaviria, el joven que se hizo pasar por sobrino de un expresidente, insultó y golpeó a varios agentes de la Policía cuando éstos intentaban sancionarlo por conducir borracho.

Pero hacía sólo un mes, el 5 de febrero, al exsenador Carlos Moreno se le ocurrió salir en su vehículo justo el día sin carro. El funcionario creyó que por haber ocupado un cargo importante en el país podía salir bien librado. Un agente de tránsito le reclamó airadamente y adivinen lo qué pasó: Síiiiiiiiiiiiii, lo grabaron. No bastando con lo sucedido, el reconocido político, cuando se percató de que una patrulla de la Policía lo perseguía, tomó una calle en contravía y se estacionó frente a un edificio aduciendo que vivía ahí, que no había hecho nada malo.

En octubre del año pasado, el hijo del magistrado Luis Gabriel Miranda, quien por cierto lleva el mismo nombre de su padre, se le antojó hacer un rapidín con su novia (aunque la Policía lo llama actos obscenos) en una camioneta oficial del tribunal. Y todos nos enteramos, nuevamente, gracias a un video que hicieron los uniformados. Eso de la producción audiovisual como que les encanta.

Como estos tres casos hay cientos más que se presentan en el país con un mismo común denominador: el síndrome de usted no sabe quién soy yo.

Enrique Muñoz, antropólogo y filósofo cartagenero, explica que quien expresa ese sentir pertenece a una esfera de poder. Y por supuesto, es transgresor de la ley. Lo que busca es intimidar y mostrar un poder que a veces se tiene; y otras veces, no.

Afirma que debe haber un sometimiento a la ética y a la moral, independientemente del poder que se posea.

“Entonces, todas las personas que muestran en ese término su poder en el fondo son antisociales, porque no respetan el pacto social. Para que las sociedades caminen de una manera armónica y sana, sus miembros tienen que ser respetuosos de la ley”.

Esa actitud --dice el académico--preocupa más aún ahora que se realiza un proceso de paz en el país. No es posible hablar de paz, si no existe una verdadera equidad y un sentimiento de que todos somos iguales ante la ley, la justicia y los demás.

COLOMBIA ES EXCLUYENTEPara el historiador y director del Museo Histórico de Cartagena, Moisés Álvarez Marín, la frase usted no sabe quién soy yo refleja un momento en que se ha incurrido en unas prácticas equivocadas de convivencia ciudadana, en el que se han beneficiado personas que tienen influencia en el poder, cierto reconocimiento y cierta presión a que sean aceptados tanto sus buenos actos, como sus desmanes.

“Creo que encierra un cúmulo histórico de problemas que no hemos resuelto a lo largo de toda nuestra existencia como nación. En este caso, tiene que ver con la construcción de una sociedad excluyente. Seguimos siendo un país excluyente”.

Para Álvarez Marín, quienes se sienten con autoridad de un reconocimiento acuden a mecanismos como este para tratar de imponer sus malos hábitos ante una sociedad que lo que más reclama es que haya espacios para que todos tengamos acceso a la justicia, a la verdad y a la sana convivencia.

POR CULPA DE LA COLONIA¿Por qué creemos que infundimos temor cada vez que repetimos esa frase? ¿De dónde viene esa expresión? Álvarez cree que los orígenes podrían estar relacionados con el periodo de la Colonia.

“A pesar de haber vivido un proceso tan importante como el de la Independencia –dice-- quedaron muchos rezagos del viejo sistema colonial en el que se daban esos privilegios. Pese a todos los principios democráticos de libertad, igualdad y de fraternidad que tanto se pregonaron en la Revolución Francesa, a pesar de todo eso, quedaron secuelas que no hemos sido capaces de vencer.

Son 200 años de construcción de un país igualitario, pero todavía con esas imperfecciones. Ni las ideas más avanzadas que hemos logrado desarrollar en estos 200 años han acabado con esas malas costumbres. Y la muestra más exacta es esa frase. Creo que esa expresión lo simboliza todo”.

***-Entonces, ¿quién es usted?-No sé. No importa. No interesa. 

Ilustración: Emmanuel Vidal-El Universal
Ilustración: Emmanuel Vidal-El Universal
Colombia tiene rezagos del viejo sistema colonial. Ilustración: Emmanuel Vidal-El Universal
Colombia tiene rezagos del viejo sistema colonial. Ilustración: Emmanuel Vidal-El Universal
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