“El único con licencia para hablar de la música afrocaribe”, se escuchaba al comienzo de alguno de los programas radiales donde participaba. Manuel Reyes Bolaños, Manrebo, es una autoridad para hablar sobre el pasado, presente y futuro de la champeta.
Nos recibe en su “cuartel general”, como llama al pequeño cuarto donde organiza su trabajo, en su apartamento de La Plazuela. Ya no está tan ligado a la locución como 20 años atrás, pero sigue vinculado al mundo de la música. En la radio comenzó por mera casualidad y por talento, claro está.
“Estudiaba idiomas en la Universidad del Atlántico y a un compañero que trabajaba en Olímpica, le sonaba mi voz y me invitaba a la emisora. Fui y comencé a incursionar en la radio”, comenta y sonríe, como recordando alguna travesura.
Y sí, su voz grave, pausada, pero también altiva y perspicaz, es la de un locutor, de esos que no necesitan mucho impostar para sobresalir. En la oficina, de paredes blancas, hay decenas y decenas de CD, afiches y muchos recuerdos.
Con un álbum de fotos en su computador, Manrebo nos muestra parte de la historia de su vida, ligada a ese ritmo caribeño. Además de licenciado en idiomas, locutor y periodista, este cartagenero ha sido promotor de artistas y comenzó a trabajar en un libro sobre sus investigaciones de la champeta y sus representantes.
En el computador se proyecta en pantalla la primera foto: el cantante Elio Boom, en primer plano con micrófono en mano y, al fondo, una pareja de bailarinas -sí, de champeta- sobre la tarima. Año: 2002. Escenario: Cartagena de Murcia, España. ¡Una proeza!
Entre 2001 y 2002En Cartagena de Indias: “Los operadores de los picós no podrán poner ‘champetas consecutivas’, y deberán alternar este ritmo con temas folclóricos, por ejemplo, de los Gaiteros de San Jacinto o de Pedro Laza”, se lee en el periódico del 21 de octubre de 2001.
El anuncio de la Alcaldía de Cartagena da al traste con los deseos del gremio champetero de sonar su música en las Fiestas de Noviembre y se da luego de desórdenes en el preludio de Las Palmeras, donde ni las reinas populares se salvaron de la tiradera de agua y del buscapiés. Aunque no hay decreto que oficialice la prohibición, el anuncio es polémico y los reclamos no se hacen esperar.
“En uno de esos gozones se formó una pelea, le echaron la culpa a la champeta, pero en el escenario estaba era un grupo vallenato. Entonces, se organizó un plantón de protesta frente al Hilton con todos los personajes de la champeta y un foro en el periódico El Universal, con Araceli ‘La Chica’ Morales, sobre ¿Hacia dónde va la champeta?”, cuenta Manrebo.
En Cartagena de Murcia, España: “Cuando en la Heroica se veta la champeta, en España le hacen honores. Afortunadamente, en el Festival la Mar de Músicas, deciden homenajear a todas las Cartagenas del mundo. Los españoles vienen aquí y de toda la música que han escuchado escogen a la champeta para exhibirla en su festival. ¡Cómo es la vida! Aquí la prohíben y allá quieren resarcir al género”.
“Yo hacía la parte cultural en el Festival de Música del Caribe, eso me permitió conocer mánager y artistas y en el año 2002, siempre soñamos con sacar la champeta criolla al exterior y se da esa oportunidad. Por aquellas circunstancias de la vida, los españoles de Murcia entraron en contacto conmigo. Entonces, fuimos a hablar con el alcalde y a ese mismo alcalde, Carlos Díaz, se le debe que la champeta haya ido por primera vez a ese evento internacional representando a la ciudad”, narra.
***Junto a Elio Boom, viajaron al viejo continente patrocinados por la Alcaldía, los cantantes Louis Tower y Monsieur Boogaloo , integrantes del grupo Champeta All Stars.
“Nos tocó cerrar el último día del festival con Joe Arroyo, pero Joe se enfermó y nosotros cerramos solos. Fue una rumba apoteósica como hasta las 5 de la mañana en la explanada de un castillo árabe. A esa hora llegó el inspector de policía a decir que teníamos que apagar, la gente no se iba.“Cuando regresamos al hotel encontramos una invitación. El director de un festival en Bélgica nos decía que nos necesitaba y que había tres festivales interesados en que tocáramos en ellos. Nos quedamos como un mes en Europa y a mí me tocó cocinarle arroz bolúo Elio Boom”, recuerda el periodista sobre ese 2002.
De España volaron al Festival del Market Rock de Lovaina, en Holanda, y luego al Antilliaanse Feesten, en Bélgica. “La actuación del grupo musical fue tan memorable que la crítica especializada lo ha considerado como una de las más importantes en esta versión del año 2002”, dice en una carta enviada por las autoridades de Murcia a las de Cartagena.
En el computador de Manrebo aparecen más fotos de sus periplos promoviendo a los artistas de champeta en el exterior. En una de ellas, Kevin Flórez, en otra Mr. Black, también Bazurto All Stars, y Young F.
“A esos artistas los llevamos al continente europeo con éxito rotundo, en estos últimos años, desde 2013. Para el 2017 se está en proceso de selección del grupo a participar en el festival Antilliaanse Feesten en Hoogstraten, Bélgica”, afirma el locutor.
EpílogoPara Manrebo, la champeta ha confirmado su evolución con sus nuevos exponentes, combinada con ritmos y otros géneros musicales, que han permitido oxigenarla. “Es una especie de mezcla de ritmos africanos y caribeños, hoy en día les incluyen algo de hip hop algunas veces, reguetón, pero también la música africana ha tenido una evolución, hay que decir que no se puede perder la esencia, la raíz”, asegura.Han pasado bastantes amaneceres desde aquel 2002, pero el recuerdo de la gloria es inmortal en Manrebo. Jamás olvidará aquella noche en que miles de almas vibraron por la champeta en nuestra lejana y tocaya Cartagena de Murcia.
La voz del CaribeLa voz de Manrebo sonó en programas como FaranduCaribe, MusiCaribe, Caribeson, Arriba Caribeño, Rumba Caribe, África Caribe y Son y Karibe Total, y emisoras, como la Radiodifusora de la Voz de la Gran Colombia, New York, de la que llegó a ser mánager general. Pero en sus comienzos figuró como animador en el Festival de Música del Caribe.
Nuevas generacionesEsa misma esencia de la champeta criolla, es la que también intentan preservar en Champeta en Pasta, un grupo de jóvenes coleccionistas de Long Play del género, que hace algunos días se reunieron en el Centro Cultural Ciudad Móvil, en Getsemaní. “Nosotros nacimos escuchando esa música, la sentimos como nuestra, y por eso queremos preservarla”, dice Aroldo Mondol, disc-jockey y coleccionista de champeta.
