Facetas

La voz que perdió El Guamo

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CRISTIAN AGÁMEZ PÁJARO
28 ENE 2018 - 12:30 AM

El flechazo vino desde la tarima. Cupido conspiró para que entre toda esa multitud, entre el gentío desordenado de aquel concierto, Gustavo Carmona Zapata la mirara a ella, para que se fijara en aquella mujer de ojos y cabellos negros que coreaba vallenatos en el público. Fue, lo que llaman, amor a primera vista.

Tan pronto pudo, Gustavo dejó el micrófono a un lado, bajó de la tarima, tal vez apresurado por no perder de vista a  aquella muchacha, Rita Hernández, y pidió a un amigo que le presentara a esa bella dama que cautivó sus ojos. Fue en el año 2004, en el Festival del Acordeón de El Guamo, ahí conoció al amor de su vida.

Un amor al que solo separó una trágica muerte. Una muerte que hoy lamentan quienes lo conocieron, quienes escucharon su voz presentando a artistas en conciertos y oyeron sus programas en la radio municipal y en los Montes de María.

“Cuando lo conocí fue precisamente en un festival de acordeoneros”, recuerda Rita. “Yo estaba viéndolo en la tarima, de pronto le dijo a un amigo que quería conocerme, eso fue en el año 2004. Cuando nos presentaron empezamos a charlar. Me pareció una persona muy linda, muy honesta, eso me llamó la atención. Empezamos a salir durante esos días del Festival. Demoramos cinco años de amores y el 3 de diciembre cumplimos doce años de casados”, agrega y en su sala nos enseña una foto de ese día feliz en que unieron sus vidas.

“Esa fotografía la tomé yo”, interrumpe Efraín Villa, amigo de muchos años y mentor de Gustavo. “Cuando comenzó en la radio, yo era su profesor, lo llevé a los escenarios del Caribe, vi en él un potencial para la locución. Lo bauticé como Gustavo Carmona, el de Moda, una de las grandes voces que ha parido esta tierra. No vacilaba un solo instante en presentar cualquier evento, así no le pagaran”, asegura.

Y así lo recuerdan en El Guamo, como una de esas grandes voces. Sus locuciones comenzaron hace muchos años con perifoneos en las calles del pueblo y, luego, pasaron a las cabinas de emisoras comunitarias. En El Guamo también lo conocían como consejero de cultura. “Estaba activo en todos los eventos culturales, era un líder cultural muy entregado, pero su pasión verdadera era la radio”, dicen en el municipio.

Hace 15 años fundó una pequeña emisora, Sensación Estéreo, con sus amigos y socios Libardo Guzmán y Lisardo Chamorro. Esa reemplazó a otra emisora comunitaria ilegal que había quedado abandonada en el pueblo, propiedad de un señor de apellido Serje. 

“Sensación Estéreo funcionó por varios años, ganamos una convocatoria del Ministerio, se invirtió dinero y recursos en los equipos y antenas, concursamos para tener una emisora con todas las de la ley, pero quedamos esperando la aprobación. Gustavo tenía programas de vallenato y de deportes en la emisora Caribe F. M. Estéreo”, comenta Efraín.

***
En su casa, Rita dice lo orgullosa que vivía de Gustavo, de su buen corazón y su carisma. Nos enseña otras fotos de los muchos conciertos que animó su esposo, fotos en las cabinas radiales y con artistas más que todo vallenatos. De los festivales que tanto amaba. Ese fue su último tema de conversación aquella noche del 8 de diciembre de 2017. “Me dijo que iba a ver un rato el Festival porque eso era lo que le gustaba”, dice Rita. Fue un concierto el que los unió y otro los separó. A la madrugada siguiente, sobrevino una tragedia.

El regreso a casa se tornó violento, un accidente sorprendió a la vida locutor. Efraín, su mentor y amigo, vivió para contar aquel episodio que dejó al pueblo sin una de sus virtuosas voces.
“Esa noche me fui al Festival Nacional de Acordeoneros solo, en San Juan Nepomuceno. Gustavo me mandó un mensaje, después me llamó para decirme que quería ir a cubrirlo. Esa noche lo invitaron al escenario para que presentara a tres acordeoneros, para que le hiciera el turno a Harold Anaya, mientras Harold descansaba. Lo hizo sin interés. Luego nos fuimos a la plaza a observar el Festival”, recuerda Efraín.

“A las 5:30 a. m., al cierre, decidió venirse a El Guamo, yo no quería pero nos vinimos. Yo era el conductor, venía manejando mi moto a unos 40 kilómetros por hora, y a la altura del sector Los Carrillo nos accidentamos. Él se durmió ya casi llegando, cayó de la moto y yo perdí el control del vehículo. La moto me quedó encima, me partí el tabique. A él lo vi tirado en el suelo, inconsciente, se lo llevaron de inmediato para el hospital. Después lo remitieron a Barranquilla, allá lo internaron en UCI durante 17 días. La esposa, su familia y todos sus amigos, teníamos la esperanza de que viviera, pero murió de una falla respiratoria”, narra Efraín, también locutor y comunicador empírico de los Montes de María.

Gustavo Carmona Zapata murió con un sueño por cumplir, tener una emisora con el mismo nombre de aquel famoso cerro de El Guamo, Guayacán Estéreo. Y murió con el deseo de ver crecer a sus dos hijos, frutos de un amor que surgió en aquella noche de concierto, en uno de los muchos festivales que presentó. 

LÍDER CULTURAL

El Ministerio de Cultura lamentó la muerte de Gustavo Carmona Zapata, a quien reconoció como impulsor del proceso de recuperación de las expresiones culturales de El Guamo. “Con su hermosa voz conquistó muchas amistades y con su profesionalismo logró convertirse en uno de los líderes del Programa Expedición Sensorial, donde se desempeñó como laboratorista”.
Ministerio de Cultura.

Gustavo Carmona. Cortesía

Gustavo Carmona y su esposa.

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