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Facetas

El día que me tatué por primera vez

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La cita era a las diez de la mañana y hacía un calor infernal de 38 grados centígrados, pero yo tenía las manos heladas. Me tatuaría por primera vez y he querido hacerlo desde hace un buen tiempo, pero no sabía que hoy sería el día. Resulta que llegué al estudio hace un rato con el objetivo de grabar un video y ya, pero la cliente que íbamos a filmar nunca llegó… Y aquí estoy, en Turbaco, poniendo mi piel en las manos de Alexis Vargas, para que él dibuje algo bello que perdure por siempre.

Me gusta leer. Amo la música. Quiero un tatuaje que hable de eso, así que propongo un libro abierto y Alexis comienza a dibujar… ¿Pájaros? No, creo que no encajan, mejor notas musicales… sí, sí, un libro abierto con notas. Ha pasado más o menos media hora desde que comenzamos este proceso de crear el tatuaje de mis sueños, el primero, y por fin está el dibujo.

Hay música de fondo, yo sigo con las manos frías, y Alexis me cuenta que ganarse la confianza del cliente lo es todo. Hay que hacer que se sienta cómodo, que se olvide del dolor… ¡Pero a mí no me duele! Escogí la parte alta de la espalda, muy cerca de la nuca, porque ahí puedo mostrar u ocultar el tatuaje con mi cabello cuando quiera… No sé si esa parte es menos sensible, pero no me duele.

***Aunque los tatuajes y toda la estética que los rodea, se nos antojen tan modernos y urbanos como los celulares, la realidad es que tienen miles de años. Estamos en 2018, y aún no hay certeza sobre el origen de los tatuajes, pero se cree que los hombres euroasiáticos del periodo Neolítico son los primeros “tatuadores”, hace más 5 mil años, a juzgar por los restos encontrados a finales del siglo XX, en Siberia y el delta del Danubio. Hoy, más allá de su historia o cultura, son vistos como una expresión y forma de arte que en ocasiones incluye significados profundos, etapas superadas y momentos que las personas quieren recordar para siempre.

Los seres humanos suelen tatuarse por distintas razones, ya sea por rendir homenaje o tributo, por admiración hacia algo, para motivarse plasmando frases o referentes de alguna ideología, entre muchas otras razones. Lo cierto es que un tatuaje es, para quienes lo llevan, la explicación de algo que no puede expresarse con la voz, algo que tiene que permanecer intacto por siempre.

Ese es el verdadero valor de los tatuajes, y por eso la práctica está pasando de ser un tabú a abrirse espacio en la sociedad de Cartagena.

Para el mismo Alexis Vargas y Andy Pérez, otro tatuador profesional a quien también entrevisté, la cultura de los tatuajes en Cartagena no solo es popular entre los jóvenes, sino que se ha convertido en un arte aceptado en la sociedad. “En el tiempo que llevo ejerciendo como profesional, he visto que el tatuaje ha tomado bastante fuerza acá, en la ciudad. Aún hace falta, pero estamos trabajando en  eso”, dice Andy Pérez.

“Cada día son más las personas que se hacen tatuajes, ya no es considerado tabú. Se han derrumbado muchos estereotipos. Cuando te quedan mirando la percepción cambia, ya no te miran con mala cara diciendo ‘uy, mira, ese man tiene un tatuaje’, sino ‘uy, yo quisiera un tatuaje así’”, me dice Alexis.

Médicos, empresarios, periodistas, empleados del Estado, profesores, etcétera, etcétera, todos son amantes de este arte. Me cuenta Alexis que hasta personas de otras ciudades viajan de sus residencias, si es necesario, por tatuarse con un buen artista.

“No es un secreto que dependiendo qué clase de tatuajes lleves, así te miran, si llevas una obra de arte no te verán de mala manera, sino todo lo contrario, causarás admiración”, afirma Andy.

“Mis primeros clientes fueron amigos y familiares. Al tener ya la confianza de las personas, tenía la responsabilidad de saber que el trabajo debía ser impecable, tenía que hacer mi mejor esfuerzo. La gente ya iba conociendo mi estilo, y más que buscar el local, iban por el nombre del artista”, narra Alexis. Está agradecido con las personas que confiaron en su talento.

Antes, la reputación pasaba de cliente en cliente, boca a boca, ahora, las redes sociales son las grandes difusoras del talento, una vitrina infinita para mostrar sus “obras”, determinantes en la decisión del cliente. “Lo que tú ves es como te proyectas, ves un diseño y dices que lo quisieras en tu piel, entonces las redes sí nos ayudan muchísimo”, añade Alexis.

La explosión de talento que se muestra en Instagram, Facebook o Twitter, es resultado de un proceso evolutivo. Tanto Andy como Alexis me cuentan que hace diez años, los tatuajes tenían fuertes limitaciones en cuanto a forma, color y estilo, predominaban las figuras geométricas y símbolos más simples y sobrios. Ahora, las cosas ha cambiado tanto que, incluso, existen especialidades dentro del mismo arte, ya sea en sombras, color, líneas o formas.

“Las ideas básicas del tatuaje han cambiado, al principio eran más que todo nombres y diseños como estrellas, diseños un poco más toscos, pero ahora te dan cierta libertad creativa, que es lo que se le agradece al cliente. Puedes entonces cambiar las cosas sencillas por algo más elaborado y es lo que se busca”, me cuenta Alexis, y sigue dibujándome el libro en la piel.

“Me dediqué a tatuar porque desde muy pequeño siempre me gustaba dibujar, entonces tuve el apoyo de mi mamá con el dibujo, en el colegio tenía muchos problemas porque pasaba dibujando en las clases, pero bueno.

Al principio mi mamá no me apoyaba en esto de ser tatuador, pero cuando ella vio que podía vivir de este arte, entonces comenzó a hacerlo. Ahora hasta me asiste en el estudio, y es algo de lo que los clientes se sorprenden”, me dice y ríe.

Sigo recostada en la camilla, mis manos han vuelto a estar tibias. Ni siquiera me di cuenta cuándo, pero los nervios se han ido y ahora solo cuento los minutos para mirar mi tatuaje, para ver “la obra” finalizada.

Mientras yo quisiera darle cuerda al reloj, Alexis sigue contándome los secretos de su oficio. “Creo que para un tatuador es fundamental ganarse la confianza del cliente. En la mayoría de los casos es su primer tatuaje, o es una fecha especial, entonces la idea es hacer de esa cita una grata experiencia. Y el diseño debe ser muy de acuerdo a cada persona, a su contextura, a su piel”, narra, mientras traza las últimas líneas del tatuaje.

Han pasado veinte largos minutos y, por fin, puedo ver mi amor por la música y por la lectura, pintado en mi piel. Me gusta pensar que el tatuaje será inmortal, que no se borrará. Me gusta pensar que estará ahí siempre, expresando lo que a veces no se puede decir con la voz.

 

El resultado, un dibujo que expresa mi amor por la lectura y la música. FERNANDO PARRA
El resultado, un dibujo que expresa mi amor por la lectura y la música. FERNANDO PARRA
Alexis Vargas es tatuador profesional. JULIO CASTAÑO
Alexis Vargas es tatuador profesional. JULIO CASTAÑO
JULIO CASTAÑO
JULIO CASTAÑO
Andy Pérez dice: “Lo primero es que la persona tenga una idea, es difícil que le digan al tatuador ‘tú eres el artista, tú eres quien sabe’, y sí, somos creativos, pero trabajamos con base en lo que el cliente tiene en su mente”. LUIS APARICIO
Andy Pérez dice: “Lo primero es que la persona tenga una idea, es difícil que le digan al tatuador ‘tú eres el artista, tú eres quien sabe’, y sí, somos creativos, pero trabajamos con base en lo que el cliente tiene en su mente”. LUIS APARICIO
Andy Pérez en su estudio. LUIS APARICIO
Andy Pérez en su estudio. LUIS APARICIO
JULIO CASTAÑO
JULIO CASTAÑO
JULIO CASTAÑO
JULIO CASTAÑO
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