El humano perfeccionó maquiavélicamente el silenciador de sus armas, pero no ha podido crear un silenciador que le afine los oídos del alma. Buscó el silencio no para ascender sino para caer o destruir. El ser llenó la vida de ruidos oscuros, sucios y violentos. Se convirtió en el más ruidoso mamífero de la tierra y se alejó de ese extraordinario lujo cada vez inalcanzable en la sociedad humana contemporánea: el silencio, el bendito silencio que tanta falta hace bajo las estrellas.
Así puede recibir hasta $122 millones para construir en lote propio
Así será el clima entre agosto y diciembre por el fenómeno de El Niño
Ana María Bohórquez y Cristófer Rojo, los 2 jóvenes que murieron en un ataque de sicarios
Peaje de Turbaco: así queda el cobro tras nueva decisión del Gobierno Petro
Esta es la demanda que busca tumbar la elección de Abelardo De La Espriella