Facetas

La ruta de la cumbia también sabe a yuca

San Jacinto nos recibió con gaita en el lanzamiento del proyecto turístico, y se evidenció que la yuca se convierte en harina saludable del postconflicto.

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VALERIA VIAÑA PADILLA
28 MAR 2022 - 05:01 PM

Rosmery Moreno, a la izquierda, y su hija Yulienis López Moreno, a la derecho, junto a visitantes y compradoras de su producto Yuca - Ar 100% natural.

Así como cuando se desprende un bebé del vientre de su madre o cuando se le arranca una manzana al árbol, así mismo es alejarnos de la tierra que nos vio nacer, aún a poco más de una hora de distancia.

Eso me pasa de camino a San Jacinto, un pueblo de los Montes de María, a una hora y media de Cartagena si se va en carro. Sabes que ya estás lejos de la ciudad cuando observas más plantas y ganados que edificios y calles. Vamos a la inauguración de la Ruta de la Cumbia y la música del Caribe, un proyecto lanzado por el Ministerio de Cultura para el turismo sostenible a través del modelo de Economía Naranja del Gobierno, y presidido por la ministra Angélica Mayolo, de la mano del equipo de la Gobernación de Bolívar. Lea aquí: Conoce la Ruta Turística de la Cumbia.

Son las 10:30 de la mañana y hemos llegado al pueblo de la gaita. La cuna de juglares. La casa de la hamaca grande. Y de eso nos damos cuenta al observar la gran variedad de artesanías llenitas de colores vivos por toda la carretera: San Jacinto es hermoso.

Adolfo Pachecho (sentado) junto a Iván Sanes, Director de Icultur (el primero a la izquierda); Angélica Mayola, ministra de Cultura (a la derecha) y demás personajes que hacen parte de este proyecto.

De camino a pie, hasta el Colegio León XII, nos recibe nada más que el sonido de la gaita, a soplo del distinguido cantautor Adolfo Pacheco, y pese a su avanzada edad el talento del legendario artista se llevó aplausos, y cómo no, si fue recientemente condecorado con el Premio Vida y Obra del Ministerio de Cultura. Pero antes de ingresar al coliseo donde se reunió la muchedumbre (políticos, periodistas, artistas, cantantes, bailarines, etc.), varios stands en la entrada del plantel ofrecen sus productos artesanales, muy innovadores, como parte de su emprendimiento. Después de un par de minutos para empaparme del ambiente, sobre todo, de disfrutar el show de ‘Los gaiteros de San Jacinto’, ganadores del Premio Grammy Latino 2007, y de bailar al son de ‘Patacón Pisao’ con la presentación de Juan Carlos Coronel, y de, por supuesto, saborear una deliciosa butifarra con patacón y buen limón, regreso a uno de esos stands donde una señora de avanzada edad, Rosmery Moreno, ofrece junto a su hija Yulienis harina a base de yuca sin gluten... Espera. Espera, ¿sin gluten? Tengo que conocer la historia.

¡Mucho empuje!

Si al salir de mi ciudad apenas por 6 horas sentí dejar una parte de mí, imagínese el gran vacío de muchos campesinos que huyeron de sus tierras a causa del conflicto armado en los años 90; pues esa situación la vivieron los emprendedores de esta ruta, los que ofrecen sus productos en los stands... Una de ellas es Yulienis López Moreno, representante legal de la Asociación Innovadoras del Campo, que ofrecen la marca ‘Yuca -Ar 100% natural’, que es harina a base de yuca sin gluten. Yulienis asegura que tanto ella como el resto de sus compañeras no quieren seguir llevando la etiqueta de “desplazadas” ni de “víctimas” como parte de este emprendimiento, todo lo contrario, quieren sentir que lo hacen por querer salir adelante con talento y pujanza.

Las emprendedoras no quieren seguir llevando la etiqueta de “desplazadas” ni de “víctimas” como parte de este emprendimiento.

“Nelsy, Griselda, Dina, casi todas las compañeras más adultas, sufrieron un poco más de cerca el conflicto, porque para ese entonces yo tenía un año de nacida en la vereda Barcelona, pero no necesariamente sacamos este emprendimiento por el hecho de ser víctimas, sino que en base a la necesidad que teníamos, más allá de generar ingresos, era sentir que aportábamos en el hogar. En el caso de las jóvenes que estábamos desempleadas, no teníamos dónde trabajar ni generar ingresos a nuestras casas o ayudando a nuestros padres, sino que nos sentíamos como una carga y hace 6 años decidimos incorporarnos en este proyecto”, me cuenta la sanjacintera.

Ahora entiendo más que nada que aquellos paquetes cargados de harina a base de yuca son más que una simple innovación: es el fruto de toda una vida llena de lucha y esfuerzo, principalmente de mujeres cabezas de hogar que conocen de cerca lo difícil que es, hoy día, seguir viviendo del campo.

Pero la idea de comercializar harina de yuca no nació de la nada. Todo comenzó porque una mujer del grupo Mama chama -encargados de asesorar a estas mujeres-, que, por cierto, es y reside en España, resultó ser alérgica al gluten, así que, si ya habían intentado comercializar aceite de coco, mermelada y otras cosas más en el pasado, ¿por qué no hacer una harina sin gluten y darle el placer a esa persona de comer arepa? Pues estas mujeres encontraron en la yuca una solución que, sin duda, no afectaría la salud de su compañera ni la del resto de comensales.

Esta es una idea realmente innovadora y, pese a que se frenó la venta por la pandemia, logramos retomarlo a través de pedidos nacionales e internacionales“

Yulienis, representante legal

“La yuca es un buen tubérculo para comercializar en todo el año, sin importar las temporadas de lluvia para su siembra, pero más allá de eso pensamos en que esta es una idea realmente innovadora y, pese a que se frenó la venta por la pandemia, logramos retomarlo a través de pedidos nacionales e internacionales en redes sociales”, reiteró Yulienis.

Antes de emprender con la harina de yuca, estas mujeres se dedicaban a realizar mochilas y hamacas típicas, sin embargo, se dieron cuenta de que las ventas no eran suficientes para sobrevivir. Sin duda, los otros stands también se destacaban con la magia y la creatividad de este tipo de artesanías. También ofrecían café típico, miel de abeja pura, y ni hablar de la salsa de ají en frascos tipo goteros, un producto que según sus proveedores, “sirve para todo”.

Rosmery Moreno, integrante de la Asociación Innovadoras del Campo, en San Jacinto.

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