El cuerpo de una mujer tras dar a luz es ejemplo de lo maravillosa que es la naturaleza. Después de parto natural o cesárea, el cuerpo de la madre no solo se recupera desde lo fisiológico y lo estético, sino que batalla contra el dolor. Tómese un minuto después de leer esta nota y pregúntele a la madre de su hijo/hija cómo atravesó el proceso de parto... esa será una historia que a ella le encantará narrar. Préstele mucha atención porque para una madre un parto no se olvida jamás y sentirse escuchadas también es sentirse amadas.
Según el doctor Octavio Peralta, “el útero pesa alrededor de 1.000 a 1.200 gramos después del alumbramiento; disminuye rápida y progresivamente a 500 gramos al séptimo día posparto y a menos de 100 gramos al terminar la involución en la sexta a octava semana”. Por eso, usted nota que muchas parece que aún estuvieran embarazadas.
Las redes sociales han marcado un antes y un después en el proceso posparto. Muchas madres a horas de dar a luz tienen fuerzas para tomar la primera selfie y la respectiva foto del bebé. Pero, al regresar a casa, y con el paso de los días, si aún persiste esa “barriguita de mamá” pueden llegar las comparaciones e incluso la depresión. “Greeicy tiene un cuerpazo a días de dar a la luz”, se lee en las noticias, y la nueva madre solo nota que la flacidez de su abdomen le está dejando estrías y, en el peor de los casos, diástasis abdominal. Esta ocurre cuando los músculos rectos del abdomen se separan a nivel de la línea media del cuerpo, lo que produce flacidez tras el parto y que sobresalga una barriga que antes era inexistente.
Debido a las hormonas, una mujer es más propensa a sufrir trastornos psicológicos después de dar a luz. Para empeorar, según cifras que entrega el experto Emilio Moreno, el 99,9% de las nuevas mamás presentan hinchazón por digestión a lo largo del día y este proceso se vuelve más lento y pesado tras el período gestacional. Pero las madres no se pueden quejar de su cuerpo tras el parto, es como si debieran aceptar esa realidad porque es un tabú exteriorizar que se sienten mal. Casi nunca el cuerpo es el mismo tras el embarazo.
Desde 1985, dice la Organización Mundial de la Salud, “los profesionales de la salud han considerado que la tasa ideal de cesárea debe oscilar entre el 10% y el 15%. Pero las cesáreas son cada vez más frecuentes tanto en países desarrollados como en países en desarrollo”. A veces, sus consecuencias estéticas son desastrosas.
“Las mujeres, debido a su naturaleza, presentan vulnerabilidad emocional principalmente en los periodos de transición como el embarazo, el parto y el puerperio. Algunos factores pueden tener una incidencia directa o indirecta en las alteraciones de los estados de ánimo hasta considerar una depresión, cabe resaltar que estos cuadros no son repentinos si no insidiosos, es decir, con una alta probabilidad que se vengan presentando síntomas subclínicos desde el inicio del embarazo y estos se precipiten con mayor frecuencia e intensidad en el periodo posparto”, analiza Adolfo Castilla, especialista en psicología clínica. Castilla explica que entre las causas más recurrentes en la población con depresión posparto están los embarazos no deseados, desventaja socioeconómica, (pobreza, insatisfacción de las necesidades básicas), complicaciones obstétricas (infecciones, preclampsia, eclampcia, poco crecimiento fetal, parto pretermino), estrés por los cuidados del bebé, y rechazo por los cambios en el cuerpo y cambios drásticos hormonales.
“Enfrentarse y aceptar su cuerpo durante el posparto es una tarea difícil para muchas mujeres, el aumento de peso la flacidez, el comparar el pasado con el presente sin lugar a dudas puede afectar la autoestima y por ende la seguridad. Esta en ocasiones se ve manifiesta desfavorablemente en las relaciones sociales y de pareja, hasta llegar a un nivel de mayor afectación, este estado a veces no se percibe como un proceso transitorio y de restablecimiento sino permanente y en algunos casos invaden intrusivamente con pensamientos catastróficos tales como ‘nunca volveré a ser como antes, no soy la misma, estoy fea, gorda, no volveré a tener hijos, mi pareja me abandonará’”.
Algunos de estos pensamientos disfuncionales no tienen que ver con la realidad, pero afectan la salud mental de las mujeres y funcionan como mantenedores permanentes de estados de tristeza, miedo, ansiedad, desesperanza, angustia, sentimiento de soledad y vacío, pérdida del apetito, sentimiento de que no es buena madre.
Desde su perspectiva, la psicóloga Carmen Garrido dice que todo se trata de la autoestima. “Todo esto se resume en tener una autoestima saludable. Cuando está firme la autoestima no hay cabida para sentirse mal con su apariencia, ni juzgada”, sentencia. “No es fácil, pues es un proceso de aceptación, de amor propio, que con la psicoterapia se puede lograr y ante todo prima mucho el apoyo emocional de su pareja. Es muy importante que la mujer cuente con apoyo emocional. Su pareja debe darle su apoyo incondicional después del posparto y el resto de vida. Ayudarle a sentirse bien. El apoyo es más importante ya que le ayuda a aumentar su autoestima. Cuando hay una afectación grave es necesario acudir a un profesional en salud mental”.
Las cirugías que ofrecen para las mujeres primíparas o multíparas incluyen aumento de senos, levantamiento de senos, aumento de glúteos, liposucción, rejuvenecimiento vaginal y abdominoplastia.
En Colombia, afirma Rodrigo Múnera, médico cirujano, “los procedimientos posparto que más se hacen son sin duda la liposucción más abdominoplastia y en segundo lugar la mastopexia, que es el levantamiento mamario”.
