comscore

Publicidad

Facetas

Esto es lo que gana un músico en Cartagena: se puede vivir del arte

Conozca la historia de Alexander Sabalza, un percusionista en la ciudad que se la pasa rompiendo los estigmas en torno a los artistas.

Esto es lo que gana un músico en Cartagena: se puede vivir del arte
Compartir en

Poco se habla de la incertidumbre que enfrenta todo estudiante de bachillerato cuando se acerca el anhelado pero también temido grado, y no es precisamente la ceremonia lo que atormenta a los jóvenes entre los 16 y 17 años, sino el hecho de que el próximo paso que den en su vida parece ser fundamental, o quizá lo es. Lea aquí: Conozca las memorias de la voz de Cartagena: Cenelia Alcázar

Desde mi experiencia como cartagenera que tomó grado de bachiller hace unos cuantos años, puedo decir que los meses previos a la ceremonia pueden llegar a ser difíciles, más que todo por la limitada gama de oportunidades frente a uno mismo (esto varía, sobre todo, en torno al factor económico).

Omitiendo el hecho de que muchos estudiantes en ese punto aún no saben cuál es su vocación o a qué quieren dedicar su vida —de hecho es un poco pretencioso esperar que lo sepan—, hablemos de aquellos que tienen clara la carrera que quieren estudiar. Lea también: Conoce la historia de la Cenelia que menciona Carlos Vives en La fantástica

¿En realidad desean estudiarla? Es innegable que aún existe la presión en el entorno académico y familiar por que los jóvenes se decidan por carreras tradicionales, aunque estos se apasionen por otro tipo de ocupaciones, como suelen ser las artísticas, que tienen un montón de estigmas alrededor.

En mi caso, fue por parte del colegio en el que me gradué, pues si alguien decía que le interesaba estudiar una carrera diferente a medicina, derecho o ingeniería, solía recibir por parte de otros estudiantes, e incluso profesores, un gesto de desaprobación.

undefinedEn el caso de Alexander Sabalza Quintana fue su familia la que no estaba del todo convencida de que estudiara música y le dedicara su vida al arte.

“Mi familia no veía la música como una profesión, ellos hablaban de escoger un ‘trabajo serio’, por eso decidí mirar otras opciones aparte, aun así nunca la dejé de lado ”, me contó el ingeniero y a la vez músico en una entrevista, que, por cierto, fue un poco difícil conseguir por su estrecha agenda. Le puede interesar: Descubre por qué Cenelia Alcázar es la maga del bolero

Hoy es jefe de Sistemas y Comunicaciones en la Clínica Cartagena del Mar S. A. S. y músico percusionista en la Orquesta de Teddy Barrera. Sus días los pasa resolviendo problemas frente a un monitor, mientras que sus noches las dedica a tocar la batería, conga y otros instrumentos de percusión; algunos días entre el lunes y el viernes en ensayo y los fines de semana en eventos tales como bodas.

Así empezó todo: “Al regresar del colegio a mi casa en Turbaco, cuando tenía 12 años, siempre pasaba por donde un vecino que es percusionista, se llama Marlon Castro, recuerdo que me gustaba mucho el sonido de los tambores y de todos los instrumentos que él tocaba en la terraza de su casa”, dijo el artista de 40 años.

Y añadió: “Una tarde me quedé en la puerta escuchando cómo tocaba con sus otros compañeros, fue entonces cuando me invitaron a pasar y sentarme a escuchar. Eso se volvió mi rutina diaria, hasta que un día decidí hacer el intento de imitarlos”. Siga leyendo: ¡De admirar! Mujer mecánica cartagenera revela los secretos de su historia

En ese momento, Castro se dio cuenta del talento musical que tenía el joven, así que decidió convertirse en su tutor.

Al poco tiempo, se integró al grupo musical de la Institución Educativa Docente de Turbaco, donde estudiaba, el cual era liderado por el vicerrector de la jornada vespertina de la institución, Jorge Tadeo Lozano.

Después, obtuvo una formación más integral en una escuela de música que había en Turbaco (no tenía nombre ni nada por el estilo), en ese lugar Remberto Sotomayor se convirtió en su “primer maestro formal”.

“Nunca nos cobró ni un solo peso, ‘El pollo Sotomayor’, como le decían sus conocidos, nos enseñó por aproximadamente 6 años. Claro, la Administración municipal le otorgaba un reconocimiento económico por su labor”, aseguró Sabalza. Lea: Natalia Durán reveló la verdadera razón por la que le dio cáncer

Finalmente, llegó a los 17 años, ya se iba graduar de bachillerato y aún no estaba seguro de lo que quería, tenía claro que la música era pieza fundamental de su vida pero nunca la había visto como una forma de sobrevivir económicamente hablando, solamente lo consideraba un hobbie.

“Mi mamá no contaba con los recursos para financiar una universidad privada y el acceso a la universidad pública no era tan fácil. Así que decidí hacer un curso gratuito de dos meses relacionado con sistemas y al mismo tiempo continuar con la música”, afirmó el percusionista.

Conoció muchas personas que se dedicaban de lleno a la música y de eso vivían, gracias a ello empezó a tocar en orquestas de Cartagena y a recibir ingresos.

Con el ánimo de satisfacer también el deseo de su familia, decidió unirse a la orquesta de la Corporación Universitaria Regional del Caribe IAFIC, pues de esa forma podría acceder a una beca para estudiar una carrera técnica tal y como sus parientes lo anhelaban. Lea aquí: Conozca al hombre que guardó los tesoros de Álvaro Cepeda Samudio

Y así fue, nunca pensó que la ingeniería de sistemas sería algo a lo que él se dedicaría, cuando aceptó estudiarla se percató de la facilidad que tenía para ejercerla, hasta que se convirtió en otra de sus pasiones.

Rápidamente consiguió el equilibrio entre sus estudios técnicos y la música, tanto así que financió sus gastos personales, que corrían por cuenta de su mamá, gracias al dinero que ganaba en cada toque.

Ahora, esto quiere decir que... ¿sí se puede vivir del arte en Cartagena? El percusionista reveló cifras aproximadas de lo que puede ganar cada tipo de músico en la ciudad (claramente son variables dependiendo de la temporada y otros aspectos).

¿Cuánto gana cada tipo de músico en Cartagena?

Aun así, Sabalza recalcó que “aún falta mucho trabajo a nivel distrital, y más aún a nivel departamental, pues el rechazo de las familias a este tipo de carreras se debe en gran parte a que el acceso a la formación es difícil y limitado y el apoyo a este sector, que impulsaría a los artistas, deja mucho que desear”.

De igual forma, invita a los músicos cartageneros en formación, o a aquellos que aún no inician pero desean hacerlo, y a los artistas en general, a que luchen hasta el final por conseguir el éxito, y cuando crean que no pueden lograrlo recordar a aquellos que vienen de abajo y hoy en día se encuentran donde nunca imaginaron estar. “Confíen en sus dones, edúquenlos con disciplina y esfuerzo y cumplirán sus sueños”, finalizó.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de El Universal desde Google News