Facetas


Desde adentro de la cárcel con Judith Pinedo

La Cárcel de Mujeres se ha vuelto en un espacio de transformación. El liderazgo de la exalcadesa ha servido para que muchas de ellas digan sentirse libres.

JAVIER A. RAMOS ZAMBRANO

28 de noviembre de 2021 08:00 AM

Dentro o fuera seguimos luchando por Cartagena”, ese fue el último grito que escuchamos de la exalcaldesa de Cartagena, Judith Pinedo Flórez, cuando el pasado 23 de octubre, desde una ventana y con sus dedos en señal de victoria, saludó a las decenas de personas que rodearon, con cánticos y pancartas, la Cárcel Distrital de Mujeres para pedir por su libertad.

Un mes después estoy dentro: el antiguo hotel de camioneros en la zona de conurbación entre Cartagena y el municipio de Turbaco es ahora un centro penitenciario en el que no se respira penitencia sino resocialización, sororidad y emprendimiento femenino. El aroma, de entrada, es una combinación perfecta entre libros y café. Precisamente ese día recibían un taller de cata de café que había gestionado Pinedo Flórez, para que las 66 mujeres que allí conviven apreciaran mejor todos los matices y aprendieran a identificar un café de calidad.

Ella entraba y salía de un salón con varias sillas para que ninguna se quedara de pie. Hasta que se sentó al lado de una joven, también a escuchar, como una alumna más.

Me metí a la biblioteca, allí estaba una mujer tejiendo; sin preguntarle nada, me dijo: “Judith ha sido un ángel para nosotras, le hemos aprendido mucho, con decirte que es la primera vez en mi vida que soy libre, he aprendido aquí lo que no sabía afuera, aquí estoy pensando en cómo mi vida va a ser cuando salga, he construido. No quiero irme”, dejó la aguja a un lado y salió al patio a probar el café. Lea aquí: Declaran culpable a exalcaldesa Judith Pinedo por venta de predio

Desde adentro de la cárcel con Judith Pinedo

Estos son algunos de los zapatos que pintan las internas de la Cárcel Distrital de Mujeres de Cartagena.//Foto: Carlos Logreira.

“Hicimos la biblioteca en un mes”: Pinedo Flórez

¿Dónde estamos?, le pregunto a la exalcaldesa segundos después de que cesaran los aplausos al joven que expuso las propiedades del café.

“Hoy estamos en nuestra biblioteca, yo llegué a finales de abril, en el mes de mayo nos entregaron el espacio, tenía un aire acondicionado y tenía libros tirados en la esquina, inservibles, ya deteriorados. Por la afortunada solidaridad y el amor de la gente afuera, esto cambió; yo no tengo sino agradecimiento para Cartagena, los cartageneros y cartageneras. Esto fue impresionante. Es tal el volumen de libros donados que vamos a poder hacer no una, sino tres bibliotecas”, responde orgullosa, siempre en plural, incluyendo a sus compañeras.

“En este momento tenemos la primera biblioteca, que la hicimos en un mes: los estantes, los entrepaños, los computadores, las escritorios. Eso incluso fue donado por nosotras, las internas, a la administración de la cárcel: nosotras conseguimos en donación cinco computadores, cinco escritorios, cinco sillas, donamos tres para que tuvieran audiencia porque no tenían esa posibilidad, y están tres en administración y dos en la biblioteca, pero se van a requerir más”, añadió.

Se convirtió, a simple vista, en un espacio para poder soñar y pensar, ha sido el centro cultural y de ideas empresariales en el establecimiento. Ha sido, esencialmente, la muestra del esfuerzo colectivo, porque todo está organizado, catalogado; de la historia local se pasa fácilmente a la del mundo, es una guía estructurada entre novelas, literatura y mucho más. “Esto está catalogado integralmente y no fue hecho por mí, fue hecho por lo menos por 11 mujeres que entraron, aprendieron con nosotras, en un curso del Banco de la República. Nos hace falta una segunda parte para culminar, por eso suspendimos el ingreso de libros hasta que no tuviéramos todo completamente bajo control y como una biblioteca que pueda consultarse de cualquier manera”. Lea aquí: Exalcaldesa Judith Pinedo se entregó a la Fiscalía

“Yo también necesito a mis compañeras y soy fuerte por ellas, también me han enseñado enormemente, también he aprendido algo que en realidad no conocía suficientemente”,

Judith Pinedo.

El libro que la inspiró

“El primer libro que yo cogí era un libro de historia empresarial, lo tomé para seleccionar, porque empecé con dos chicas que me ayudaron en la parte operativa. Ese primer día me pasó una cosa increíble, era el libro de historia empresarial que dedicaba Alberto Araújo Merlano a su nieto Gabriel Mejía, así que lloré, yo quería mucho a ese viejo, lo amé profundamente y fue como un mensaje, empecé a partir de ahí a abrir más libros y creo que tengo un mapa de toda la gente que nos entregó libros; por ejemplo, Ramón Del Castillo mandó libros de Región Caribe; Augusto Martínez nos mandó libros de toda la historia musical, que nos han servido enormemente, porque han sido libros que se han leído colectivamente, porque la biblioteca no son los libros, sino que la gente pueda tocarlos, interpretarlos, disfrutarlos. Hemos hecho dos tertulias con esos libros, la primera sobre Escalona, cada una leyó una historia, hicimos la música y fue fantástico. También hicimos la de Lucho Bermúdez.

Desde adentro de la cárcel con Judith Pinedo

“He encontrado dedicatorias que son una cosa increíble, por ejemplo, una dedicatoria es de la Muñe Pretelt, quien le dice a su marido Antonio, ‘mi amor, esto que te entrego, es para confesar el esfuerzo que estás haciendo por nosotros y para que podamos comprar nuestro apartamento’”, recuerda.

Esta biblioteca aún no tiene nombre, ellas están estudiado biografías de mujeres, especialmente del Caribe, para decidir. “Hemos encontrado un libro de 1918 en el que se muestra a las primeras dos mujeres que se graduaron de profesionales en Cartagena; está hecho totalmente a mano, que pertenece a Isabel Pérez Sotomayor. Estoy emocionada con este libro porque creo que es parte de la historia de las mujeres en Cartagena. Clemente López le dedica al papá de una mujer que decía que las mujeres tenían que educarse porque eran las que educaban a los hijos, era ya un avance. Las dos se graduaron y a la ceremonia fueron varias personalidades, fíjate, un libro que estaba tirado”.

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Mujeres emprendedoras

Ajustada en la muñeca de su brazo derecho, lleva una manilla con tres corazones bordados sutilmente: son los corazones de su hija María José, su esposo Arturo y ella. “Estas manillas también las hacen las mujeres de acá. Es un programa que hay que reconocerles a ellas, porque ellas mismas enseñan a las otras. Las internas de más tiempo, que ya tienen ese conocimiento, son profesoras en este momento. Tenemos dos que eran las únicas que sabían de mostacillas, y en este momento han enseñado a 18 personas, es un área de emprendimiento que estamos arrancando, por eso invitamos a las empresas a que nos compren manillas con logos empresariales, que les dan sentido de pertenencia, que no cuestan mucho, pero que son un mercado importante para la cárcel, porque aquí todas las mujeres sostienen a sus hijos”.

Desde adentro de la cárcel con Judith Pinedo

En septiembre, mes de amor y amistad, ella se encargó de enviar a varias empresas estas manillas para que vieran el talento escondido. La idea ahora es que se sumen para que los hijos de las internas pasen una mejor Navidad, teniendo en cuenta que con la solo ausencia del calor de la mamá, el no poder verlas diariamente, ya es doloroso para ellos. “Necesitamos que más empresas se animen, que muestren con orgullo el logo de su empresa y nosotras lo construimos a un precio de 5 mil una manilla pequeña de mujeres, y 6 mil la de hombre. Es un ingreso para diciembre, que permite no solo la Navidad de los que están afuera, que son bastantes niños, sino de lo que viene, el colegio, por ejemplo”, agregó Pinedo, quien adelanta conversaciones con el Colectivo Traso para que sirva de canalizador de estos recursos. “Eso da garantías a los de afuera de que se van a manejar los recursos de manera adecuada”, enfatizó. Su sueño es que también se logre la transformación en áreas de trabajo, que al salir de allí, algunas empresas se comprometan en darles una segunda oportunidad para trabajar.

“Son tres líneas en las que estamos insistiendo para diciembre, que son la línea de tejidos, donde hay una línea de bolsos, una de ropa, de cintillos; otra línea de manillas para temas empresariales y la línea de bolsos de alto nivel, que son tejidos en pedrería”, agrega.

El canal para que sea posible
Hablamos también con Alejandra Espinosa Harris, directora de Colectivo Traso, para saber cómo desde esta fundación se puede ayudar al emprendimiento de estas mujeres. Esto dijo: “Desde Traso Colectivo de Transformación Social consideramos importante apoyar la labor que vienen realizando las internas de la Cárcel de Mujeres, es nuestro propósito ser un canal para nuestros afiliados y que ellos puedan adquirir los productos que con esfuerzo y dedicación allí se están elaborando. Es una iniciativa de carácter social con la que creemos estamos contribuyendo a motivar ese emprendimiento existente, generar ingresos y mejorar las condiciones de vida de las internas y sus familias, así como también nos permite esta experiencia, la posibilidad de acercar a las empresas a estos esfuerzos y apoyar causas con las que también logramos transformaciones sociales reales”.

El aprendizaje

Mientras espera que se resuelva a su favor la impugnación especial a la condena de 12 años y 5 meses de prisión que le impuso el Tribunal Superior de Bolívar por la venta de un lote de playa en un hotel en El Laguito, pasa el tiempo y ya son 7 meses recluida, aunque no duda en decir que “ha sido un tiempo de mucho aprendizaje”.

“El primer aprendizaje es ver cómo perdemos el tiempo insistiendo en una política antidrogas que solo tiene en la cárcel a las mujeres más pobres, que no han tenido una alternativa en la vida. El mayor porcentaje de chicas que están aquí, muy jóvenes todas, con hijos, es por venta de drogas y viven en los sitios más pobres de esta ciudad. Porque no solamente significa que están aquí adentro detenidas, significa que sus hijos están afuera en estado de vulnerabilidad total, porque son ellas las que los sostienen. Aquí llegó una chica que tenía a su esposo y su hijo también capturados, y era tan pobre que aquí le sacaban a la comida de todas para enviarles a ellos, durante meses se sostuvieron de eso, y ella ya empezó a formarse, a trabajar. Esta cárcel puede ser modelo de resocialización, porque es manejable, porque la gente es generosa, participa en todo lo colectivo.

“Ternera tiene 3 mil internos, lo que no tiene ninguna empresa en Cartagena, es desperdiciar una potencialidad que termina siendo productiva. Hay que sacar la cuenta de las miles de personas que están en las cárceles, y si uno tiene un proceso productivo que hacer, la gente se forma, se tranquiliza y le sirve al Estado, y los costos se disminuyen; todo lo que está pasando es un absurdo en el tema carcelario. Foucault ha enseñado que lo que hay que hacer en las cárceles es un tema más de formación y potencialidad que de castigo. Esta es una cárcel pequeña, pero imagínate que de los tres mil en Ternera hubiera 100 trabajando”.

Por las restricciones en la pandemia de la COVID-19, fueron cerca de 600 días los que estas madres no pudieron ver a sus hijos porque no se permitían visitas. Recientemente se reactivaron, cada 15 días, con pico y cédula. “Hay mujeres que estaban lactando cuando fueron detenidas, y vieron a sus hijos después de año y medio, ya no las conocen; el llanto de una mamá porque su hijo no la conoce es duro”.

En la voz de la reina

Duvis María Morelos Mendoza fue elegida a sus 50 años como la reina de la Cárcel Distrital de Mujeres. Cerró un libro de historia que leía en la moderna biblioteca para contarme sobre su proceso: “En la calle estaba libre, pero presa. Aquí estoy presa, pero me siento libre porque he aprendido muchas cosas que allá afuera me sentía impotente al hacerlas. Gracias a Dios encontré un apoyo a través de la Dra. Judith Pinedo, esta mujer encantadora, guerrera, nos ha servido de mucho apoyo, porque en ella encontramos nuestros valores de ser mujer; que nadie nos diga que no podemos hacer tal cosa, siempre nos motiva, que aunque estemos aquí, siempre tenemos que estar en pie de lucha, no desmoronarnos por estas cuatro paredes en las que estamos, sino ir adelante para aprender”.

Duvis aprendió a tejer, a hacer manillas, y también estudia para terminar su bachillerato. “Si se va la Dra. (Judith), por un lado me alegraría, porque su familia también la necesita; pero por él otro, sería triste, pero no me voy a desmoronar porque voy a tener todo lo que ella me enseñó, eso es lo que tengo que valorar y de ahí es que me tengo que agarrar para ser más fuerte y salir adelante”, dijo.

“Soy fuerte por ellas”

Le conté sobre la mujer que me habló a la entrada, quien la definió como un ángel, por sus enseñanzas y liderazgo. “Es de parte y parte, yo también las necesito y soy fuerte por ellas, también me han enseñado enormemente, también he aprendido algo que en realidad no conocía suficientemente. Creo que voy a salir con muchas recomendaciones sobre lo que significa el tema carcelario y sobre lo que significa, primero, el no hacer las cosas de manera preventiva; segundo, castigar a los que la sociedad no les ha dado nada, una persona que no sabe leer ni escribir, que sus padres no tuvieron nada, ¿cómo tenerla encerrada? La muestra es que aquí están aprendiendo, aquí hay unas máquinas de coser, no hay profesor y están aprendiendo solas, tienen ganas de formarse. A mí me sorprende cada cosa que hacemos aquí, porque todo es recibido con alegría, con berraquera; el patio está pintado por las cuatro chicas que se suponía eran las más rebeldes de la institución. Solo tuvimos que buscar cal y luego vimos que se empezó a pintar completo, así canalizaron la rebeldía”, concluyó.

Desde adentro de la cárcel con Judith Pinedo

La directora Mercedes García Escallón habla con una de las internas.//Foto: Carlos Logreira.

Habla la directora

Mercedes García Escallón, directora de la Cárcel Distrital de Mujeres, reconoce que cuando llegó la exalcaldesa encontraron que “esas puertas que muchas veces tocamos, con ella se abrieron”. “Empecé el año pasado en la dirección y nos encontramos con una población de mujeres que son madres, que aportan a la economía de su familia, que antes de quedar privadas de la libertad tenían una cantidad de desventajas sociales, son el reflejo de una sociedad desigual. Encontramos resistencia de la sociedad con las internas. El año pasado logramos un proyecto para que nos financiaran la ludoteca, y cuando teníamos todo listo, nos dijeron que no porque no financiaban para gente que está privada de la libertad. Fue duro, porque son mis mujeres, son mi responsabilidad. La visión no debe ser punitiva sino transformar y en eso seguimos trabajando”, anotó García Escallón, quien recordó cómo entre todas hicieron tapabocas con la tela que ella conseguía, para enviar a sus familiares en el barrio o que están hacinados en la Cárcel de Ternera. “Ellas, en medio de la angustia por la pandemia se preguntaban cómo desde aquí protejo a mis hijos, a mi esposo, mi hermano y a mi comunidad en el barrio. Tienen mucho potencial, por eso creo que también es necesario incorporar una política pública de seguimiento a las mujeres que salen de aquí. Falta que podamos abordar a las mujeres que ya no están, saber dónde están y qué necesitan”.

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