Facetas


Dos claves del éxito, una mente genio

Pablo Mancera es el mejor puntaje de las pruebas Saber 11 en el Caribe y el segundo en Colombia. Estudió en el colegio Comfenalco, donde deja un legado y una meta difícil de alcanzar.

CRISTIAN AGÁMEZ PÁJARO

22 de diciembre de 2019 12:00 AM

475 es el récord. El puntaje más alto de toda la Costa Caribe en las pruebas Saber 11 de 2019 (ICFES) y es la segunda mejor calificación de Colombia. Si le preguntamos a Pablo Alejandro Mancera Salgado cómo lo logró, tiene muchas cosas por responder... tantas que a veces parece perderse el hilo de la conversación. Pero no, resulta que todo lo que ha pasado en su vida, todos sus éxitos, ha estado ligado a dos cualidades o más bien dos valores que él destaca deberían tener todos aquellos que buscan alcanzar sus sueños. Pablo se ha convertido en un hito en la Ciudad Escolar Comfenalco, quizá pase mucho tiempo antes de que alguien rompa el récord que impuso (antes estaba en 436 puntos). “Sí, fue un puntaje bastante alto, yo no tenía esa expectativa, como mucho esperaba unos 450. Mis compañeros esperaban que sacara 500”, refiere ahora, ya con la tranquilidad de ser premiado con la distinción Andrés Bello doblemente, por ser el primero en la Costa y el segundo en país. Tiene cabellos lacios castaños, es delgado, lleva el uniforme de su colegio y se expresa con total frescura y espontaneidad.

Su historia

Su familia: dos músicos profesionales de Bogotá, un hombre clarinetista y una mujer oboísta (intérprete del oboe) que se conocieron y se enamoraron en la universidad y antes de graduarse lo tuvieron a él: Pablo Alejandro Mancera Salgado. Por sus carreras sus papás viajaron a Caracas, Venezuela, vivieron en esa capital cinco años antes de llegar a Cartagena, hace cinco años. “Me gusta mucho la gente, en su gran mayoría es muy amigable, la ciudad también es muy bonita. Mis compañeros aquí han sido muy amigables, algo así sentí en Caracas”, comenta él.

Pablo es un joven talentoso, multifacético, con una mente prodigiosa, recuerda siempre haber sido aplicado. “Tengo la fortuna que mis papás son músicos y desde pequeño sus compañeros me dejaban probar sus instrumentos, era muy chévere. Estaba entre el oboe y el violín, al final me decidí por el violín y desde los cinco años lo toco”, narra. De hecho, es tan talentoso con el violín que ganó una beca en Comfenalco a través de un convenio entre la Escuela de Música de ese colegio y la Northwestern State University of Louisiana, USA. No optó por ir a estudiar en Estados Unidos (aunque en el fondo sí es su sueño), porque sus padres no tienen el dinero para pagar los gastos que no cubre la beca, aunque él obtuvo el monto máximo de ayuda económica de la misma. Por esa misma razón, cuenta, se esforzó mucho, mucho. Debía obtener un puntaje alto en las pruebas Saber 11 y debía pasar el examen de admisión en la Universidad Nacional. Ese era su objetivo. “Para acceder a una educación superior mis padres no es que tengan los recursos económicos. Mi papá está desempleado en este momento y mi mamá también lo estará”, sostiene.

Ama la música clásica del periodo romántico y a sus exponentes más renombrados, pero ama aún más a la programación de sistemas, es algo que lo deslumbra, que le fascina, que lo trasnocha, que le apasiona. Y es que cuando era niño agarraba los aparatos electrónicos de su casa, para intentar cambiarles los sistemas operativos, por Linux, su favorito. Recuerda que una vez dañó un computador de su papá intentando hacerlo pero también recuerda que lo logró: él, con su experticia, su persistencia, su paciencia, con su mente y lo que leía en Internet de documentación oficial, lo logró. Fue toda una hazaña cuando cambió el sistema operativo de una tablet que sus papás le regalaron por su cumpleaños número 12.

Una y mil cosas

Pablo reconoce que haber llegado a Cartagena porque sus papás encontraron empleo en esta ciudad, también le brindó la oportunidad de desarrollar sus facetas, al entrar al colegio Comfenalco. Como músico, en la Escuela de Música, y como científico en el grupo de investigación de robótica de Cedesarrollo, además de ser integrante de dos proyectos de investigación de ondas y también estuvo liderando un concurso de programación nacional.

No esperabas ese puntaje pero al final lo lograste...

- Creo que siempre he tenido una suerte mística en ese tipo de pruebas, porque siempre obtengo un puntaje que no creía iba a tener. Por ejemplo, en la Universidad Nacional, pensé que no iba a pasar ese examen y al final resulta que terminé en el grupo uno, que es el primero que coge materias. Aparte de eso, creo que la preparación que nos da el colegio Comfenalco tuvo bastante influencia. Es algo bien logrado. Sí, ha sido muy benéfico.

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Pasar el examen en la Universidad Nacional le permitirá a Pablo estudiar la carrera que tanto le gusta. Y, sí, tiene que ver con computadores. “Yo voy a estudiar ciencias de la computación, también me hubiera gustado estudiar ingeniería de software, son dos carreras que me gustan bastante. Mi pasión son los computadores, siempre me llamaron la atención los computadores. Cuando me regalaron una tablet a los 12 años y le cambié el sistema operativo, me di cuenta de que tenía tantas posibilidades y modificaciones, era un mundo nuevo para mí. Creo que esas cosas me desarrollaron mucho el cerebro”, sostiene.

¿Qué te hace feliz?

- Es una pregunta difícil de responder. Me da mucho alivio cuando trabajo por algo y al final resulta, de hecho es una de las cosas por las que me gusta la computación, al final se ven resultados satisfactorios, por los sistemas, vale mucho la pena, también con la programación sí qué pasa, porque uno se encuentra con muchos problemas que debe resolver. Que algo no sirva, eso me estresa pero a la vez me motiva mucho para seguir. Me gustaría estudiar en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, tiene la carrera que quiero, tienen todo lo que quiero, inteligencia artificial, máquinas que me encantan, ahorita también voy a trabajar por ello, no tengo la capacidad para pagarlo, pero sé que existe algún tipo de ayudas económicas, espero que se me posibilite, ojalá. Es mi sueño a corto plazo.

¿Qué enseñanza crees que les dejas a tus compañeros del colegio?

- La inspiración, la meta de poder superar ese puntaje. ¿Cómo creo que podrían hacerlo?, me parece que con mucho estudio, pero también con los valores, los valores se adquieren en la casa y en el colegio se fortalecen, sobre todo me parece muy importante el valor de la perseverancia y el valor de la paciencia, porque son muy importantes para alcanzar los sueños de uno. Si uno no cuenta con estos valores, se va a dar por vencido y a decir que no vale la pena, se va a ir por otros camino.

Y es que hay que ser pacientes para esperar los resultados de nuestros esfuerzos y perseverantes para buscarlos. Seguramente ser paciente y perseverante llevarán a Pablo a materializar aquello que le falta.

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Aunque Pablo Mancera fue premiado doblemente con el Andrés Bello, esta distinción hasta el momento no le ha otorgado beneficios para sus estudios de pregrado, más allá de una mención honorífica. Dice que de no haber pasado la admisión en la Universidad Nacional, en este momento no sabría dónde estudiar.

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