Hay otra pandemia, una que ya ha afectado a muchos, pero de la que nadie lleva registro: el pánico. Todos los días —a veces a mediodía, a veces más tarde—, el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud acostumbran a dar los reportes que hablan del vertiginoso avance del coronavirus en Colombia y en el mundo y desde el 6 de marzo, cuando se confirmó el primer caso en el país, parece como si todos, por lo menos en este periódico que sigue en pie con una sala de redacción físicamente vacía, pero virtualmente palpitante —como siempre—, estuviésemos esperando ese momento para obtener los nuevos datos, contrastarlos e informarlos, sí, pero también guardando la esperanza de que Cartagena, por lo menos, no ponga nuevos casos. ¿Por qué?, pues porque somos cartageneros —de nacimiento o por adopción— y seres humanos que tienen mamá, papá, abuelos, hijos, hermanos, seres a los que aman y a los que no quieren ver enfermar.
Cuando uno está recibiendo información sobre el virus minuto a minuto, es consciente de lo fácil que se transmite y de los efectos devastadores que podría tener ya no solo en personas mayores con enfermedades de base, sino en jóvenes de 20 o 30 años y sin comorbilidades -como dicen los médicos-, entonces comienza un ardor tenue, lejano, en la garganta... Quizá a veces te arden los ojos y entonces lees que en Estados Unidos ya no cuentan los muertos por cientos, sino por miles, y... toses. Y te das cuenta de que te duelen un poco las piernas, como dijo la señora Liliana Ricardo —sobreviviente del coronavirus, hermana del taxista muerto por COVID-19— que sintió al principio de la enfermedad, lo único que falta es la fiebre... ¡Y ya está!, parece que te arden los ojos... bueno, solo un poquito.
Pero vuelves a concentrarte en alguna nota que debes entregar pronto, muy pronto, y resulta que todos los dichosos síntomas ha desparecido en cuestión de segundos y te preguntas: ¿será que la gente que sale a la calle todavía sin un motivo lo suficientemente fuerte como la supervivencia, a pesar de todas las restricciones y toda la información, nunca ha sentido esos pseudosíntomas efectos del miedo? ¿Será que no les da miedo enfermarse ni contagiar a los suyos? ¿Creerán todavía que esta pandemia es una falacia mediática, que es una simple “gripita”?
Todas esas preguntas nos motivaron a empezar este recorrido por algunos de los puntos más concurridos o movidos de la ciudad y decidimos empezar por esta Redacción para ver cómo ha sido el antes y el durante de esta pandemia. Lastimosamente, todavía no podemos escribir el popular “antes y después”, porque el coronavirus sigue aquí y nadie sabe cuándo acabe todo esto. Nadie sabe cuándo será después.Fotografías: Julio Castaño Beltrán - El Universal.
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8. La Plazuela
9. El terminalito, El Pozón
![[Fotos] Cartagena, antes y durante el coronavirus](https://www.eluniversal.com.co/resizer/v2/RPZ46SBOBJAUPLMPTMSXGHEWWY.jpg?auth=8b6438842f96b5e1d5468b4b625e7603974cd7a13524db79a6af977d7edfbc86&smart=true&width=1200&height=800&quality=70)