Facetas


Jeivy Dance, el imán de la champeta

CINDY BARRIOS MIRANDA

27 de septiembre de 2015 12:00 AM

-Crac-
El sonido de un CD partiéndose quedó grabado en la memoria de Jesús Valdelamar Hernández.
Se lo acababa de entregar al disc jockey de una emisora en Turbaco, y tras salir de la cabina eso fue lo que oyó.

“Fui a una emisora, de la que me reservo el nombre, a promocionar una canción que había grabado. Todavía no era muy conocido, pero había hablado con el encargado para que me diera una oportunidad. Cuando cerré la puerta escuché cómo partió el CD”, comenta el intérprete de ‘Tú me mueves el piso’, Jeivy Dance.

El deseo de convertirse en un cantante de champeta famoso y sonar “en todos lados” había sido pospuesto una vez más, una desilusión que no acabó con sus proyectos. Cada vez que se cerraba una puerta, él abría otra. Así fue que llegó a los estudios de Mr. Black, con quien inició su ascenso a la gloria.

De Jesús a Jeivy Dance
Antes de ser la revelación de la champeta que es hoy, Jeivy Dance era otro joven del barrio Nuevo Paraíso con grandes aspiraciones en la música.

Al igual que Young F, uno de sus grandes amigos, creció con el anhelo de ser uno de los exponentes más importantes del género.

Aún era un niño cuando su padre, quien falleció hace 8 años, comenzó a enseñarle a cantar los clásicos de Escalona.

A su mamá no le gustaba mucho el asunto, ella prefería que se dedicara al estudio, pero con el tiempo, la rebeldía juvenil lo acercó más a los picós que a las letras.

“Un amigo mío, que se llama Randy, tenía una especie de picó (poderosos sistemas de amplificación). A mí me gustaba ir a su casa y tocar batería para hacer efectos. Él tenía unos amigos que cantaban dance hall, pero a mí me gustaba la champeta. Ellos me dijeron que grabáramos algo”.

Ahí comenzó a experimentar con la música, sin tener mayor idea de su futuro. En la complicidad del anonimato, Jeivy compuso su primera canción junto a otros muchachos.

“Comencé a tocar puertas, y un día hablé con el dueño de un picó que se llamaba “El temible junior”. Me dijeron que si queríamos grabar un canción, así que empezamos a escribir un tema. Fue la primera vez que intenté cantar una melodía y sentí que tenía talento”, recuerda el cantante de 19 años.

Jesús siempre buscaba la forma de que su música sonara en los picós, sin importar el tamaño de los “escaparates sonoros” o la cantidad de seguidores que tuviera. Pero fue en el estudio de Mr. Black, donde la magia comenzó.

“Cuando conocí a Mr. Black, mi coach, él me dio su aceptación. Comencé a trabajar en los coros de su agrupación y ahí conocí a Mickey Love. Él cantaba dance hall y le dije que si quería cantar a dúo”.

Su nombre artístico también salió de aquellas reuniones con su mentor, Mr. Black, quien ha sido artífice, en parte, de su éxito.

El Rey de Rocha
“Le grabamos a muchos picós en Cartagena y así medio nos dimos a conocer (él y Mickey Love). Gracias a eso entramos al Rey de Rocha y por eso estamos aquí”, dice.

La persistencia de Jeivy lo acercó al picó de los picós, y la fama no se hizo esperar. Sus sencillos escalan a las primeras posiciones a pocos días de su estreno y sus colaboraciones dan de qué hablar entre sus seguidores. Los volúmenes 57 y 58 del Rey de Rocha confirman que es uno de los artistas más ‘pegados’ del momento.

“Por mi casa había un equipito en un estanco. Si escuchaba una canción ahí era porque el tema estaba pegado en las emisoras y yo siempre esperaba que mis canciones sonaran en la radio. Así que cuando escuché mi primera canción sonar en el estanquillo después de  presentarme en el Rey, supe que había pegado”, asegura.

Lo irónico es que las personas que nunca creyeron en su trabajo ahora lo buscan, por eso él trata de mantener los pies sobre la tierra y recordar que la fama puede ser efímera.  

“Cada vez que me encuentro con el encargado de aquella emisora en Turbaco, él corre a abrazarme porque estoy sonando. No sé por qué la personas son así y no le dan la oportunidad a los nuevos talentos”.