Existen muchos estigmas sociales alrededor de las reinas populares, desde hace muchos años primaba el ser hermosa y cumplir con los estándares de belleza que la sociedad ha impuesto, dejando de lado la formación personal y profesional, pero para la representante del barrio Luis Carlos Galán 2013, Airlin Pérez Carrascal, ser reina de su comunidad representaba más que solo verse bella, era trabajar para su gente. Lea aquí: Le dieron 6 balazos, sobrevivió y contó su historia: “Morí por 2 minutos”
Se autodenomina una mujer barrial cartagenera, nacida en las faldas de La Popa, más específicamente en La María. Allí vivió hasta sus diez años, luego se mudó al barrio Luis Carlos Galán junto a su madre, Mary Luz Carrascal Herazo, una mujer de Colosó, Sucre, víctima del desplazamiento forzado; y su padre, Fernán Pérez Iriarte, oriundo de Rocha (corregimiento de Arjona), un hombre pde raíces palenqueras que buscó en la ciudad una oportunidad de salir adelante.
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Desde muy pequeña le ha gustado hacer parte de las actividades culturales en su barrio, siempre se destacó por ser una lideresa, incluso, recuerda que hacía bailes con sus amigas en las actividades culturales que se llevaban a cabo en su comunidad, como el Día de las Madres o el Día del Niño.
Airlin asegura que se ha enfrentado a diferentes tipos de violencia por su piel negra y su cabello apretado, pero esto no la ha detenido en su sueño de convertirse en una lideresa que trabaje en pro de las comunidades negras. A los 17 años, tuvo sus primeros acercamientos con la vida política en la Junta de Acción Comunal (JAC) de su barrio, pues se lanzó como coordinadora de juventudes y fue escogida para llevar a cabo esta ardua labor.
Airlin cuenta que para los barrios populares el Reinado de Independencia es una oportunidad para que el distrito vea hacia la comunidad, pues para ellos tener una reina representa un progreso. Movida por ese espíritu rebelde que le heredaron sus padres, ancestros y ancestras, esta joven decidió postularse en el Reinado de la Independecia cuando tenía 19 años, de manera que representó al barrio Luis Carlos Galán en el año 2013.
“El Reinado de Independencia significa una puerta de salida, significa visibilizar el barrio y sus procesos. Me postulé porque quería que mi barrio lo vieran, pues cumplía con los estándares que un certamen de estos exige, así que fue la oportunidad perfecta para trabajar por todos y todas las jóvenes de mi comunidad”, aseveró Airlin. Le puede interesar: La inspiradora historia de superación de un albañil en Cartagena
Ella cuenta que, más que participar por ganarse una corona, estaba realizando un estudio de campo sobre cómo se movía todo en torno a estos certámenes populares, dice que su sorpresa fue grande al encontrarse con mujeres jóvenes que no tenían estudio profesional, si acaso habían terminado el bachillerato. Por su parte, ella estudiaba Lenguas Extranjeras en la Universidad de San Buenaventura (gracias a un préstamo con Icetex), su oratoria y manejo de temas políticos y culturales era superior al resto de chicas, pero esto no la hacía sentirse mejor que ninguna, por el contrario, le dolía ver a tantas jóvenes que ni siquiera sabían hablar o escribir bien, todo esto producto de “la indiferencia social” a la que se enfrentan los barrios de las periferias.
En ese año, cuando Dionisio Vélez era el alcalde de la ciudad, las representantes de cada barrio debían presentar ante el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena de Indias (IPCC) un proyecto para su comunidad. Ella, muy emocionada, formuló un proyecto de un semillero de formación política para jóvenes y cuenta que las personas en su barrio se llegaron a ilusionar mucho con este proyecto, pues era de gran beneficio para su comunidad, pero fue archivado y no pudo llevarse a cabo.
Airlin llegó a las 10 primeras finalistas del certamen, luego siguió en diferentes reinados de belleza, todo con el fin de traer a Cartagena oportunidades para los jóvenes del mañana.
Al cabo de tres años en reinados, Airlin decidió retirarse de los certámenes, pues dice que ya no quería que su cuerpo fuese objeto de cosificación y comenzó a hacer denuncias sobre todo lo referente a la violencia de género hacia la mujer, así que en el 2019 se unió con otras mujeres de su comunidad y fundaron el movimiento Mujeres negras y barriales, donde movilizan grupos de base en defender la justicia racial y de género en Cartagena, para luchar por los derechos individuales y colectivos de las comunidades negras, mujeres y juventud barrial. Lea también: El secuestro de una pareja de ancianos que aún duele
“Comencé a problematizar el rol de las mujeres negras en Cartagena, cuál era el papel de las mujeres negras en la ciudad desde la exclusión social... ¿Por qué las mujeres nos tenemos que ver en tantos espacios de riesgo?, ¿por qué no podemos participar políticamente de manera tranquila?, ¿Por qué la ciudad se vende desde un turismo que al final está tomando los cuerpos de las mujeres para instrumentalizarlos sexualmente?”, se cuestiona.
Dentro de su lucha por los derechos de las mujeres, en el marco del paro nacional del 2021, esta mujer defensora de las negritudes recibió muchas amenazas, por lo que decidió reflexionar un poco sobre todo lo que había vivido. Justo en ese momento llegó una gran oportunidad a su vida, pues ella tiene una maestría en Cooperación internacional para el desarrollo y es licenciada en Lenguas extranjeras con énfasis en inglés y francés, así que se postuló para la beca Humphrey en Derechos Humanos, para gestores culturales. Luego de varios meses de prueba donde tuvo que pasar numerosos filtros, Airlin Pérez Carrascal fue escogida por la Universidad de Minnesota para llevar a cabo sus estudios en Estados Unidos.
Esta luchadora cartagenera no se rendirá hasta ver que su comunidad tenga la oportunidad de salir adelante: de educarse, de vivir en medio del respeto y la paz.