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La pareja de ciegos que palpó por primera vez la ecografía de su hijo

Jaime y Melissa aguardan la llegada de su segundo hijo, y aunque no pudieron ver la ecografía debido a su discapacidad visual, lograron ‘tocar su rostro’ antes de que naciera.

DANA ROMERO IRIARTE

16 de octubre de 2022 12:00 AM

¿Qué siente una madre al ver la ecografía del hijo que viene en camino? La discapacidad visual de Melissa Guerrero, llamada retinosis pigmentaria, no le permitiría contestar esta pregunta. Pero, ella tuvo la oportunidad de percibir la ecografía de Daniel David de una forma que, quizá, ni usted ni yo sabíamos que era posible: a través del tacto. “Yo soy Daniel David, promesa de Dios”, lee Guerrero mientras desliza sus dedos sobre los puntos en alto relieve que acompañan la ecografía 3D en una base de madera. La ecografía para una pareja con discapacidad visual en Cartagena

La primera vez que la tuvo entre sus manos y pudo sentir cada parte del rostro de su hijo de 36 semanas no pudo contener las lágrimas de emoción. Su esposo, Jaime Buelvas, nunca se apartó de su lado y mientras sostenía su mano esperaba paciente su turno de sentir el nombre de su hijo en braille y la forma de su cara, pues él también cuenta con una discapacidad visual, pero congénita. Lea también: ¿Un beso cuenta como traición?, un infiel te cuenta su experiencia

“Este fue un obsequio del perinatólogo Yesid Miranda Quintero, quien labora en la Clínica de la Mujer, lugar en el que le ha hecho seguimiento al embarazo de Melissa”, señaló Buelvas.

Y añadió: “Cuando el embarazo estaba en una etapa más temprana nos comentó que tendría un detalle con nosotros, pero jamás imaginamos la magnitud de lo que eso significaría. Hace un par de semanas nos llamó para decirnos que ya estaba listo; cuando tuvimos la ecografía en nuestras manos fuimos muy felices”. Le puede interesar: Así es la odisea de viajar en bus de Cartagena a Turbaco

Parte de su historia de amor

Desde que se casaron sabían que querían tener dos hijos, sin importar si lograban ‘la parejita’ o no. Cuando se enteraron de su primer embarazo, el miedo de que su hijo heredara alguna de sus discapacidades visuales salió a flote, pero rápidamente lo volvieron a sumergir de forma definitiva, pues la fe que ambos habían depositado en Dios les hacía confiar en que su hijo vendría sano al mundo, y en el caso de que tampoco pudiera ver, ellos se encargarían de enseñarle a amar de la misma forma en la que ellos lo amarían a él: incondicionalmente.

La pareja de ciegos que palpó por primera vez la ecografía de su hijo

Ecografía en alto relieve con inscripción en braille.

Afortunadamente, Samuel pudo observar a su madre después de la cesárea, mientras ella imaginaba su rostro al mismo tiempo que lo sentía con sus manos, desde entonces supo que ese niño se convertiría en sus ojos, los de ella y su esposo.

Samuel, de 5 años, nos recibió en la casa de la pareja, en el barrio Nuevo Bosque, luego de que su padre, quien nos esperaba sentado en la terraza, nos indicara cómo entrar. El niño condujo a su madre de la mano hasta el lugar en el que grabaríamos su historia en video y situó una pequeña silla lo suficientemente cerca de la pareja como para atender cualquier necesidad.

Es necesario resaltar avances en cuanto a la inclusión en Cartagena, como es el caso de las estaciones de Transcaribe, por ejemplo, que quizá muchos no lo han notado pero cuentan con un sistema podotáctil, es decir, a través de los pies o el bastón podemos entender señales de precaución o leer algún mensaje”.

Jaime Buelvas, emprendedor.

Volviendo a la historia, cuando se enteraron de que su segundo hijo venía en camino se alegraron enormemente, pues aunque tenían algunos problemas, como la situación de empleo de Buelvas —quien a pesar de ser músico y comunicador social, ha tenido difícil la tarea de conseguir trabajo—, siempre hallaban la manera de encontrar alguna solución, aunque fuera temporal. Siga leyendo: Natalia Durán reveló la verdadera razón por la que le dio cáncer

En este caso, la idea de un emprendimiento de productos de aseo los ha ayudado a solventar muchos de sus gastos. Melissa se capacitó en un curso de manipulación y elaboración de productos químicos en el SENA y aprendió a fabricar jabones líquidos, desinfectantes para pisos, creolina, ambientadores, desmanchadores, entre otros productos.

“El emprendimiento sigue operando con el nombre Indufé (Industria de Fe), y aunque ya empezamos a atender a través de nuestras redes sociales y a realizar domicilios, le debemos mucho agradecimiento a nuestros vecinos, quienes se fidelizaron con nuestro negocio y son activos compradores de nuestros productos”, indicó Buelvas. Lea: Esto es lo que gana un músico en Cartagena: ¿se puede vivir del arte?

Inclusión en Cartagena

La pareja coincidió en que a la ciudad le falta mucho progreso en cuanto a la capacitación de espacios para personas con discapacidad visual y al trato hacia las mismas. El segundo factor podría resolverse a través de la educación, mientras que el primero ya depende del interés de los organismos, privados y distritales, en incluir a esta minoría dentro de sus proyectos.

Por último, la pareja insistió en enviarles un mensaje a todas las personas con discapacidades, no solamente visuales, dijeron que aunque el camino sea difícil la felicidad se puede alcanzar sin necesidad de verla. Les creí al ver sus expresiones y en mi mente decía: “Ojalá pudieran ver la sonrisa que tenían cuando se escuchaban hablar el uno al otro”, pero sabía que esto en realidad no era necesario, después de todo, lo esencial es invisible a los ojos.

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