Facetas


La vida de Ányelo Palacios tras escándalo de la ‘Comunidad del anillo’

Aquel escándalo que se desató en la Policía Nacional tras sus denuncias no es cosa del pasado. Mientras sigue esperando un reintegro, ahora ha anunciado que quiere ser cantante. Entrevista.

CRISTIAN AGÁMEZ PÁJARO

04 de octubre de 2020 08:10 AM

Unos de los escándalos más sonados en la Policía Nacional de Colombia tiene nombre propio: Ányelo Palacios Montero. Este excapitán de la institución saltó a la luz pública en el país tras denunciar una supuesta red de prostitución o favores sexuales conocida como la ‘comunidad del anillo’, aunque nunca se pudo comprobar nada. Después de eso, fue destituido de su puesto e inhabilitado por 12 años. Él afirma haber intentado suicidarse, que ha sido víctima de un atentado, que nadie le quiere dar trabajo, que quiere ser reintegrado a la Policía porque ama a ese organismo. (Lea tambien: Capitán Ányelo Palacios dijo a la Policía que se fugó de sus captores)

Ahora quiere ser cantante, aunque nunca se ha montado en un escenario, porque es un deseo reprimido en el que encuentra un ‘desahogo’. “Si yo colocara atención a todo lo que dicen de mí, yo estaría loco, la gente habla y especula. Habla de todo lo que dicen de Ányelo Palacios”, afirma y precisamente ‘Cuentan de él’ es uno de los sencillos que promociona. (También le puede interesar: Capitán Palacios fue destituido por afirmaciones de la ‘Comunidad del anillo’)

¿Qué ha sucedido con su vida tras aquel escándalo?

- Al principio, cuando hice las denuncias, fue muy duro. Muy temeroso, con mucho miedo, después me llené de fortaleza al ver que no estaba solo, había muchas personas apoyándome. De igual forma Ányelo Palacios no es el único, en la Fiscalía reposan declaraciones de seis oficiales más de la Policía que tuvieron una experiencia muy similar a la mía. No los conozco, pero sé que son oficiales activos, hay más víctimas...

¿Qué le dice la gente en la calle?

- Hay dos situaciones, hay mucha más gente que apoya las denuncias que hice. La gente que está metida en la mermelada (...) ese grupito pequeño se ha encargado de encochinar el nombre de Ányelo Palacios y esas denuncias que en ese momento se presentaron, no solamente por Ányelo, vuelvo y le repito, sino también por muchas más personas que han sido víctimas como yo.

¿Ha sentido que ya bajó la tensión por todo lo que pasó?

- Cuando entré a la Policía era menor de edad. La experiencia que ocurrió dentro de la escuela, con un oficial retirado, entorpeció toda mi vida en adelante. He estado muy pegado de la mano de Dios. Me he vuelto una persona muy fuerte para enfrentar todos esos obstáculos, yo siempre digo: “No tengo nada en contra de la Policía, amo a la Policía, es mi vida, la Policía no tiene la culpa que algunos miembros hayan hecho y sigan haciendo tanto daño”. Yo le puedo enviar una hoja de vida mía antes de las denuncias, yo era el oficial del año, del mes, del día, felicitaciones van, felicitaciones vienen. Desde 2014 en adelante, cuando empecé las denuncias, de una vez se generaron al rededor de 13 investigaciones disciplinarias. Esto llevó tanto a mi desesperación que, en 2016, me intenté suicidar. Una decisión por la que le pido perdón a Dios todos los días. Estaba desesperado, colapsado. Estoy peleando, junto con mi abogado, para lograr un reintegro a la Policía porque yo sé que la reintegrada mía se va a dar. Mientras tanto, voy a seguir con mis proyectos musicales.

¿Ha podido comenzar una nueva vida?

- Cuando era capitán de la Policía estaba rodeado de muchas personas que me llamaban a pedir favores. Cuando me pasó lo que pasó yo dije: Dios mío, ¿qué estoy pagando yo? Ahí es donde tú sabes quién está contigo en las buenas y en las malas. Empecé buscar trabajo por todos lados y miles de puertas se me cerraron en la cara, no porque yo sea una mala persona, porque a la gente le daba temor que me fueran a hacer algo.

¿Estuvo trabajando de mesero...?

- Como a los dos años, después de que me echaran de la Policía, me conseguí un trabajo, mucha gente se burló, me criticó porque estaba trabajando en una cigarrería, de mesero y de domiciliario, y sí, la verdad sí, era mi sustento.

¿Duró mucho tiempo sin trabajo?

- Sí, el trabajo no es deshonra. Por mantener bien a mi mamá, a mis hermanitas, para darles una buena estabilidad, empecé a trabajar allá (en la cigarrería)... y allá me ubicaron, me hicieron un atentado. Me parece a mí un atentado que llegue alguien con un cuchillo a matarte. Lo denuncié pero no pasó nada. Entonces busqué a unos escoltas que son los escoltas misericordiosos y me pegué mucho a Dios, estoy con ellos ahora, aplicando mis medidas de autoprotección para tener un poco de vida más tranquila.

¿Hizo alguna otra cosa...?

- Me fui a ayudarle a una señora en una oficina que hacía asesorías para cosas de la DIAN, renuncié y me vine para Medellín y me dedico al tema del comercio, o sea me rebusco mucho la plata. De una forma u otra, me rebusco...

Y eso de la música, ¿cómo llega a usted?

- Estos sencillos los saqué empíricamente. No soy cantante profesional, nunca he tomado clases de música, pero siempre tenía como ese sueño frustrado de cantar y no se me había dado la oportunidad nunca, ni en una presentación del colegio, ni en una tarima, porque he sido muy penoso. Cuando ya estaba afuera de la Policía me encontré en la música como un desahogo para expresar todo lo que oía mi corazón, me iba a los karaokes a cantar y a desahogarme un poco. El año pasado conocí a un amigo en Cúcuta y me encontré con una compañera del colegio, que se llama Juliana Conde, y obviamente también les comenté a mi mamá y a mis sobrinas, -todos- ellos me apoyaron con lo del canto.

¿Cuáles son sus canciones?

-‘Cuentan de él’ y ‘Se destapó’, hay otro sencillo que ya tenemos en proyecto que se llama ‘Bésame’ y el tipo de música que escogí es guaracha, muy parecida a la electrónica. Siempre me ha gustado la electrónica, es lo que me gusta y lo que está de moda.

¿Qué tan duro ha sido convertirse en cantante?

- Difícil, para hacer música debes tener un renombre e interactuar con mucha gente, yo soy un poquito penoso, pero he tratado de ir mejorando. Y también debes tener unos recursos económicos y, la verdad, en este momento lo que estoy invirtiendo ha sido de mi mamá, mío, de mis hermanos. ¡Créame que ha sido difícil! Pero, bueno, no imposible.

¿Y qué expectativas tiene?

-Yo sé que va a haber críticas al diez mil. Las positivas las tomaré como el complemento de lo que necesito y las negativas también las tomo como fuerza, uno no tiene que hacer caso a la gente cuando habla cosas malas, siempre le pido a Dios que los perdone. Yo sé que les va a gustar mucho esta nueva faceta de Ányelo, este nuevo proyecto.

¿De qué habla ‘Se destapó’?

- De ese Ányelo Palacios desde que nació, desde que entró a la escuela General Santander, de todas las condecoraciones, de todo lo que él hizo a la Policía, que se lo reconocieron algunos buenos comandantes y también habla de que se destapó todo lo que en su momento estaba ocurriendo y Ányelo sacó a la luz pública.

¿No cree que es como echarle leña al fuego o reavivarlo?

- No. Estos dos temas hablan de Ányelo como persona y como ser humano y eso es lo que estoy haciendo, recreando una historia por medio de la música.

Por ahí se dice que estuvo haciendo casting de televisión...

- No, no. Me están haciendo algunas propuestas, no les he dado ni un sí, ni un no, pero es un proyecto bastante llamativo, vamos a ver qué pasa, habrá sorpresas.

¿Y cuándo serán las presentaciones?

- Me mataría que la primera presentación fuera en la Costa, amo la gente de la Costa y ¿por qué no?, ir a un picó, yo aprendí a bailar champeta allá, entonces por qué no, me gustaría mucho...

¿Qué fue lo peor de todo el escándalo y lo mejor?, si lo hubo...

- Lo peor es que me hayan sacado de la Policía. Yo era un oficial de la calle, haciendo lo que más me gusta que son las actividades comunitarias, me frustraron ese sueño, pero lo voy a hacer realidad con la música porque voy ayudar a mucha gente con mis proyectos. Y lo que más me gustó es que le salvé la vida a mucha gente, personas berracas, personas activas, que no les da miedo denunciar, ya los policías no callan, ya denuncian, esa es mi felicidad, mi tranquilidad.

¿Cree que valieron la pena todas sus denuncias?

- Sí, claro, valió la pena, aunque para mí fue una experiencia dura, porque los que estaban haciendo daño, que querían hacer con la gente lo que se les daba la gana, ya tienen como ese temor porque ya los policías no callan. Eso sí valió la pena.