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Los apodos en Arjona, una cultura que prevalece

Si eres arjonero, tienes un apodo. Si no... mira la historia de una costumbre propia de la idiosincrasia del pueblo bolivarense.

JULIO CASTAÑO BELTRÁN

05 de diciembre de 2021 10:48 AM

Nadie escapa a los apodos en Arjona. A veces nadie se acuerda del nombre de pila, sino del apodo. Que le llamen a un familiar por su apodo, generación tras generación, le hace perder en parte su identidad personal y le enmarca hacia una identidad cultural basada en costumbres.

Es muy común escuchar en Arjona diversos apodos de personas y barrios: son marcas que, de una forma jocosa, los han “rebautizado” y prevalecen con el tiempo.

Han pasado tres generaciones y los Ramos Elles no han podido escapar de un apodo de más 80 años... Nació en medio de las llamadas tertulias callejeras, algunas de las cuales terminaban en peleas. Lea también: El casabe de Arjona, una tradición en vía de extinción.

Moisés Ramos Martínez tiene 80 años y cuenta que a él y a su familia entera los conocen como los “Solo Puño”, apodo que surgió luego de una pelea callejera que sostuvo su tío Juan Tomás Ramos Elles con Senén Zambrano.

“Esa contienda fue dispareja porque nosotros somos de baja estatura, aproximadamente 1,50 metros, mientras que Senén estaba en 1,90; en esa ocasión, mi tío salió perdiendo. Y Senén, al ver que podía hacer eco a su forma de pelear, quiso seguir buscando riña y en su camino se encontró con mi papá, Pedro Ramos Elles, a quien no le gustaba pelear y lo evadió pero este lo provocó y justamente lo golpeó fuerte en la cara”.

Pedro, al ver que todo iba en serio y con la mejilla adolorida, reaccionó, se deshizo del sombrero y la camisa, ambos se dispusieron a pelear.

“Cuando Senén lanzó el primer golpe, mi papá se agachó y su contrincante dejó descubierta la cara, lo que aprovechó mi papá y con una certera derecha lo conectó en la mandíbula. Senén se fue al piso, creo que todavía le debe doler... aún estando muerto, fue como cuando cae un árbol, ese golpe no lo pudo superar y la gente que hizo ronda en la plaza principal bautizaron a Pedro como “Solo Puño”.

En esta familia algunos de los hombres se destacaron en peleas callejeras. De ahí los apodos.

Esta familia es conformada por Víctor, Eduardo, Moisés, Olga, Marlene, Clara, Mariano y Juana María -estos dos últimos fallecidos-. A excepción de las mujeres, han sido peleadores callejeros y resolvían las rencillas con un “Solo puño”.

Mas allá de las riñas callejeras, los puños también dieron gloria en el boxeo colombiano con Likar Ramos Concha, nacido en Barranquilla pero con raíces arjoneras. El púgil logró coronarse en 2009 como Campeón Mundial de Boxeo de la AMB con un registro de 24 combates, 18 por nocaut, 3 derrotas.

Los medio millón

Las llamadas tertulias en las plazas de los pueblos también marcan apodos y prevalecen en sus generaciónes. A César Ramos Torres, a quien le llaman “Medio millón”, no le molesta que le diga así, por el contrario: se acuerda de las “vainas” de su progenitor.

El mismo César cuenta que el nombre lo heredó de su papá, quien se desempeñaba como operario de la empresa Andian Corporation en Cartagena y que cierto día en las reuniones vespertinas que se realizaban en el quiosco de Filiberto Martínez, en Arjona, fue bautizado así.

“Me dijo mi papá, Domingo Ramos Marrugo, que un sábado en la tarde se reunió con varios amigos en la plaza principal y como él trabajaba en una empresa que pagaba bien, fue comprando sus cosas, carro, casa y en fin... supo manejar lo que se ganaba. Y en medio de las cervezas hacía alarde del patrimonio que había adquirido y que sumado todo los activos la cifra llegaba al medio millón, de ahí sus amigos lo bautizaron de esa manera”.

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Domingo se convirtió en empresario, sus cuentas fueron creciendo, se dedicó al transporte de ganado, luego se vinculó a la Cooperativa de Transportadores de Arjona.

César Ramos dice que él administraba el bus de su papá y le pusieron el nombre de Gavilán. “No pensaba que luego de tener el apodo ‘Medio millón’ me pondrían otro y los compañeros conductores me bautizaron tal como el bus: El gavilán. Esto es lo que hace la cultura de un pueblo. Hoy mis hijos y nietos hacen parte de la otra generación de apodos en Arjona”, agrega.

Ni los barrios se salvan

En el año de 1985 César Ramos, “Gavilán”, arreglaba su casa cerca de la Iglesia de San José de Turbaquito. Dice que fue el primero en construir allí, luego se fue poblando. En 1986 había cerca de 20 casas.

“Un día, nos reunimos los vecinos del nuevo barrio para ver cómo se mejoraban las calles, además de buscarle el nombre (al barrio). Lo más gracioso de todo era que me decían el ‘Gavilán’, había otros vecinos a quienes les apodaban el ‘Garza’, el ‘Tigre’, el ‘Lobo’, la ‘Coneja’, el ‘Zorro’, así que de ahí alguien dijo que era como raro que viviéramos con apodos de animales y de ahí surgió el nombre el barrio: El Zoológico”... Luego fue reconocido como barrio Nuevo Paraíso.

Hay muchos sectores de Arjona que tienen apodos. Entre ellos: José María Córdoba o “Marica el último”. Dice Jesús Pérez que eso obedece a que los primeros pobladores, en el año 1987, se reunieron un domingo para diseñar las calles del nuevo complejo de viviendas.

“Ese día estábamos pensando en el nombre del nuevo barrio. Alguien dijo ‘primero vamos a construir... marica el último’. De ahí se quedó bautizado así”.

Hay otros como El Recreo (“Entra si quieres”), La Esperanza (“Cara e perro”), El Milagro (“Perrito muerto”), San Jorge (“Pollerita alzá”), La María (“Pie pelao”). Cinco de Noviembre (“La pezuña del diablo”).

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