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Más allá de la sordera: Madres que crían hijos exitosos

Melissa Díaz y Lina Ramírez tomaron con sorpresa los diagnósticos de sus hijos, pero nunca les pusieron limitantes. Yuliam es nadador y Julián es músico.

IVIS MARTÍNEZ PIMIENTA

16 de mayo de 2021 12:00 AM

Desde la concepción de un bebé, las mujeres se convierten en una máquina multifuncional, unas guerreras que además de soportar todos los cambios orgánicos de su nuevo estado, con orgullo y amor reciben a esos seres diminutos que le cambian la vida a cualquiera. Y el trabajo continúa, porque hacer de los niños buenos seres humanos es la tarea más compleja de la humanidad; rol que ellas asumen la mayor parte del tiempo, entre tareas del hogar, trabajo y todo lo que conlleva el papel de género impuesto por la sociedad.

En el caso de Melissa y Lina, el orgullo es doble, porque son mamás jóvenes, con hijos exitosos pese a haber nacido con sordera.

“Recibir la noticia de que tu hijo es sordo es pasar por un tipo de duelo que lleva su tiempo aceptar, sentí que me derrumbaba sin saber qué iba a hacer, pero igualmente no podía quedarme en lamentos. Comencé con mi esposo a investigar opciones y, gracias a Dios, se nos abrieron puertas para hacer posible la rehabilitación de Julián”, empieza Lina María Ramírez García.

Ese es el primer paso, buscar la forma de proporcionarle al pequeño las herramientas para que su vida no sea tan diferente a la de cualquier niño... Mostrarle que puede soñar y tener éxito al igual que cualquiera.

“Acá es donde uno como mamá replantea sus prioridades y se compromete 100%. Debemos ser constantes y no desistir para que ellos puedan alcanzar el completo desarrollo del lenguaje. Desde que se recibe un diagnóstico, ahí debemos rápidamente acudir a terapias de lenguaje, esto es fundamental para que de alguna manera se puedan comunicar”, añade.

Julián Gómez Ramírez, su hijo de 13 años, ha podido desarrollar sus capacidades apartándose de la palabra ‘discapacidad’. ¡Es músico! Esto, con ayuda de la tecnología. Fue implantado a los ocho meses por sordera bilateral profunda y recibió, como todos los pacientes que resultan aptos para usar implante coclear, una serie de rehabilitaciones para poder comunicarse mejor. Así, desde los cinco años toca el piano, y desde hace meses juega al bádminton (un deporte parecido al tenis que se practica en una pista más pequeña).

“Verlo tocar el piano es realmente un sentimiento indescriptible, es ver que ocurrió lo que un día pensé imposible. Siento mucha alegría y orgullo. Y, más que un sentimiento, es la enseñanza que me da... Nunca debemos subestimar las capacidades de los niños con condiciones especiales”, sostiene Lina.

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Por otro lado, está Meli-ssa Díaz Zambrano, quien supo que su bebé, Yuliam Enrique Díaz, no podía escuchar a los dos años.

“Qué te cuento... Cuando me enteré del diagnóstico fue una sorpresa. Se generó incertidumbre, angustia (...), pero considero que ha sido fundamental el apoyo familiar. Siempre hemos estado pendientes de sus necesidades auditivas, deportivas. Como madre, empecé a buscar alternativas que le permitieran defenderse mejor en este mundo”, empieza Melissa.

Pese a atravesar una separación en los primeros años de Yuliam, se apoyó en la ciencia y dice que gracias a Dios tuvo buenas asesorías médicas. “La fonoaudióloga me supo orientar y a los 8 años se le pudo colocar un implante coclear a Yuliam. Además, entramos en la Fundación Cinda”.

Desde entonces Yuliam escucha y se hace entender, más allá del lenguaje de señas, que a esta población se les inculca para comunicarse mejor.

Yuliam es nadador, con título internacionales y medallas de oro que dan cuenta del excelente trabajo de crianza que ha hecho su madre Melissa y su hoy padre, David Martan.

“La disciplina es fundamental; Yuliam es disciplinado y sabe, y siempre lo ha tenido en cuenta, que tiene nuestro apoyo de padres. Nunca lo hemos dejado solo.

“Mi hijo inició su carrera deportiva desde los ocho años, desde el primer momento en que el papá lo inscribió en un curso de natación empezó a destacarse pese a su problema auditivo. El niño trataba de prestar mucha atención al entrenador, a todo lo que le decía. El club donde estaba en ese momento empezó a ver que se destacaba en los torneos interclubes, quedando en los primeros lugares. Competía con niños oyentes y, al cumplir los 13 años, Yuliam marcó un récord nacional juvenil en 400 metros libres. Así que tuvo la oportunidad de representar a Colombia en los Juegos Sordolímpicos Samsung, en Turquía, a donde viajó con apenas trece años”.

“Además, en los juegos paranacionales en Cartagena 2019, obtuvo 13 medallas, de las que 7 fueron de oro. El equipo ahora lo está preparando para el torneo de Brasil 2022, el Deaflympcs Brasil2”, cuenta con orgullo Melissa. Yuliam ama cocinar, nadar, viajar, es dedicado a sus estudios y le encanta bailar. Un gran hombre para el mundo.

Ambas, Lina y Melissa, tienen la satisfacción de que sus hijos pueden seguir los sueños que se propongan y, como dice Julián: “Los límites los tenemos en la mente”.

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Según las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para 2050 una de cada diez personas padecerá algún grado de discapacidad auditiva. En la actualidad, existen alrededor de 466 millones que sufren sordera moderada o severa y se estima que en 2030 la cifra llegará a 630 millones y en 2050 casi 900 millones.

Según MedLine, un implante coclear es un pequeño dispositivo electrónico que ayuda a las personas a escuchar. Funciona para personas sordas o que tengan muchas dificultades auditivas. El implante no es lo mismo que un audífono. Este se implanta por medio de una cirugía y funciona de una manera diferente.

“Gracias a la tecnología, una persona con discapacidad auditiva puede estudiar, ir a un concierto (antes de la pandemia, claro), escuchar música y hasta nadar, como sucede con Yuliam”, finaliza Jonathan Bareño, audiólogo y experto clínico de MED-EL.