Entre tambores, buscapiés, espuma y disfraces, se realiza cada año, y el último día de las Fiestas de Independencia, el Cabildo de Getsemaní, uno de los más importantes de la agenda festiva de la ciudad.
“El Cabildo sale desde el barrio Canapote y hace un recorrido de cinco kilómetros hasta llegar al corazón de Getsemaní, lugar donde se gestó la Independencia de Cartagena de la mano del herrero cubano Pedro Romero, y un grupo de lanceros”, destaca el Comité de Revitalización de las Fiestas de Independencia, en su artículo La historia del Cabildo de Getsemaní.
Este barrio de callejones estrechos y coloridos, en el que se respira toda la alegría de la gente que ama vivir en vecindad, guarda historias de pujanza. Luchas que, aunque no se comparan con las gestas independentistas, tienen protagonistas de carne y hueso que día a día guerrean su vida.
Getsemaní es hoy el lugar de encuentro de diez mujeres cabeza de hogar, protagonistas de un proyecto de confección creado por iniciativa de la Fundación Gimani Cultural y apoyado por el Ministerio de Cultura a través de la Fundación Escuela Taller de Mompox.
Empezaron el pasado 26 de abril y tienen pensado culminar el 27 de septiembre próximo.
“Con este proyecto de confección, diez mujeres de Getsemaní se capacitan en mejorar sus técnicas de confección para la producción de vestuario para danzas tradicionales de Cartagena”, refiere Miguel Caballero, presidente de la Fundación Gimani Cultura, donde nace la iniciativa. “La idea es que se convierta en un negocio inclusivo que les permita a las mujeres del barrio mejorar su economía a través del diseño y confecciones de vestuarios o souvenirs de muñecas típicas de nuestra cultura local. Getsemaní es un barrio visitado diariamente por miles de turistas y desde el taller se puedan ofertar modelos de nuestra cultura como recordatorio. En caso de que sea el caso, también se podrán confeccionar los vestuarios que requieran las personas o grupos culturales de la ciudad”.
El experto John Franco es el profesor de las diez mujeres estudiantes. Él es cartagenero y sabe de la importancia de mantener vivo el legado de este tipo de confecciones y la oportunidad que representa para las participantes del taller.
“Esto es más que todo un proceso de ‘retro enseñanza’. Esta capacitación se basa en los trajes tradicionales colombianos, de ritmos como el porro, la cumbia, el fandango. Para ellas representa aprender a elaborar una línea de ropa alterna a lo que es una camisa y un pantalón.
“Se está pensando en que, ya que dentro del mismo barrio se maneja lo que es el cabildo, exista personal que pueda prestar el servicio de confección de trajes folclóricos cuando se genere la necesidad de una comparsa, por ejemplo. Hay que decir que siempre se mandan a hacer estos trajes en otras ciudades, como Barranquilla, y eso también amerita un costo extra”, añade el tallerista.
De esta manera, las diez mujeres harían parte de los festejos del 11 de noviembre y con ellas seguiría viva la tradición de las danzas. “Ellas ahora son multiplicadoras de esos saberes”, continúa Franco.
Regina Velasco, miembro de Gimani Cultural, explica a su vez que las mujeres participantes son cabeza de hogar, sin un trabajo fijo, con edades entre los 22 y 57 años. También adelanta que se planea abrir este espacio a más estudiantes.
“Buscamos crear consciencia de todas estas muestras ancestrales y en este programa piloto se escogieron estas diez mujeres. Al principio, el taller fue creado a través de la Fundación Escuela Taller de Mompox con el objetivo de diseñar estas prendas tradicionales y cuatro vestuarios de cada danza. Hoy queremos comercializar este tipo de prendas para recaudar recursos para ellas”, refiere.
Maribel Villareal es una de las mujeres que aprende con John en el taller. Ella considera importante que se abran este tipo de espacios.
“Es importante porque me estoy adentrando más en lo que es el vestuario y la cultura tradicional cartagenera. No sabía confeccionar los vestidos, y estoy aprendiendo la forma de cortar los hilos, de armar las formas más rápidas. Yo ya confeccionaba ropa, pero no este tipo de prendas”, explica.
A través de uno de los gestores culturales del barrio Getsemaní, ella se enteró de la convocatoria y quiso participar.
“Me ha parecido un proyecto excelente, muy bueno, he aprendido muchísimo. El profesor explica de manera clara y además estamos también haciendo prácticas al mismo tiempo. Se han hecho precisamente estos vestidos para las muñecas, que son los trajes a pequeña escala. Así aprendemos y hemos avanzado bastante”, finaliza.
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La cumbia, el mapalé, el porro, el fandango y el bullerengue son los bailes típicos de la región Caribe de Colombia. Un sello y un legado de los antepasados, su forma de expresión, de llanto, de alegría. Aun en medio de la pandemia, recuerdan lo cadencioso y fiestero del pueblo.
Hace un año que no se festejan las Fiestas desde la presencialidad... pero este taller trae esa sensación de que todo va a mejorar, de que los confinamientos y restricciones poco a poco acabarán.


