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Una nueva vida después del cáncer

Un diagnóstico cambió la vida de este joven cartagenero. Él nos cuenta su historia para dar un mensaje de esperanza.

KISAY MACHACÓN ARIAS

07 de febrero de 2022 04:52 PM

César Andrés Verbel Vanegas es un joven cartagenero, alegre y dispuesto a servir a los demás. Nació en el barrio Vista Hermosa, pero a corta edad se mudó a El Campestre, donde ha pasado gran parte de su vida. Era un muchacho tranquilo, salía y disfrutaba de su juventud como cualquier otra persona de 20 años, pero una enfermedad inesperada le cambiaría la vida: le diagnosticaron cáncer.

Una noticia difícil

Todo comenzó cuando César iniciaba su vida laboral, en enero del 2021, arrancaba sus prácticas en una empresa de congelados, pues él estudia Ingeniería industrial. Él estaba emocionado por aplicar todo lo que había aprendido en su proceso académico, hasta que empezaron los intensos dolores en su estómago y la decadencia de su cuerpo. Verbel no entendía qué le pasaba, ciertamente ya él era bastante delgado, pero por más que comía y comía no paraba de verse más flaco, así que acudió al médico e inicialmente no le detectaron nada, su cuerpo estaba bien según los exámenes que se había realizado, lo que acrecentaba su inquietud. Lea aquí: Retinosis pigmentaria, su excusa para ganarle la batalla a la vida

Una mañana, al despertar, notó que entre su cuello y su pecho crecía un bulto extraño, una especie de esfera dura, pero él no le dio mayor importancia, pues estaba enfocado en su delgadez. En una de sus citas con el médico, el profesional de la salud le preguntó si aparte de los síntomas antes mencionados tenía algo más, a lo que él respondió que se sentía una bolita en su cuello, el médico inmediatamente lo revisó y le mandó a hacer una tomografía para saber qué era ese bulto. Luego de la tomografía le comentaron que esa bola podría existir por muchos motivos, tal vez una infección o una inflamación de sus ganglios, pero César sospechaba que no era nada leve, pues él se sentía muy agotado.

Al ver los resultados, el médico le mandó a hacer una biopsia, un procedimiento en el que se extrae el tejido del cuerpo para examinarlo y descubrir la presencia de alguna enfermedad. Llegó el día de la operación, luego de retirarle la masa le dieron quince días de incapacidad que para César se convertirían en un suplicio... él ya quería saber qué ocurría con su cuerpo.

Una mañana llegaron los resultados de la biopsia al correo de Samanda Verbel Vanegas, su hermana mayor, quien no contuvo las lágrimas al leer que el chico tenía cáncer, padecía de Linfoma de Hodgkin, una enfermedad en la que se forman células malignas cancerosas en el sistema linfático.

Lleno de esperanza

La mayoría de personas asocia la sola palabra cáncer con la muerte; por fortuna, este no es el caso de César: él se aferró a la esperanza de superar esta enfermedad.

“Yo sabía que mi familia me necesitaba positivo, pues todos en la casa ya estaban bastante devastados con la noticia, por más que me sintiera cansado, yo seguí adelante con la mente positiva”, recordó.

Comenzaron las quimioterapias, algo que no estaba en los planes de César, pero en su mente vivía la esperanza de volver a estar bien, no solo por él, sino por su familia que día a día lo apoyaban en cada uno de sus procedimientos.

“Las quimioterapias son muy duras, uno sale muy agotado de eso, sinceramente, es algo que no le deseo a nadie... Como yo era un hombre adulto y joven, me aceleraron el procedimiento, iba a quimios cada 15 días y siempre que terminaba sentía que mi cuerpo se recuperaba cada vez más”, afirmó el ingeniero.

Aprender a ser y a levantarse

El proceso fue tan duro que César incluso comenzó a tener pensamientos depresivos, a padecer ansiedad; no dormía y se sentía completamente desmotivado, aunque frente a todos aparentaba estar dichoso y feliz, en su interior se consumía lentamente.

“No me sentía yo, estaba triste, como si una parte de mí ya no existiera, como si mi chispa se hubiera consumido, pero a mi vida llegó un ser todopoderoso que me levantó y me dio nuevas fuerzas”, contó César.

Este joven se aferró a la oración y la espiritualidad, el encuentro con Dios era su refugio en las noches de desesperación, de miedo y de tristeza.

Al cabo de cuatro meses de quimioterapia, César fue a su control con el médico y este le dio una noticia que le haría saltar el corazón: “César, eres un hombre que ha superado el cáncer”. ¡El chico comenzó a llorar de felicida!, no lo podía creer e inmediatamente le informó a sus familiares, quienes no cabían de la dicha. Le puede interesar: Le dijeron que por su autismo no avanzaría, ¡ahora es emprendedor!

“Mi hermana me había dicho que si salía de esto viajaríamos a México, yo en ese momento no pensé en viajes ni en nada, sino en todas las noches de oración, de llanto, de desespero, en todas las veces que pensé que no podría más al terminar las quimioterapias, escuchar que estaba libre del cáncer fue como volver a nacer”, aseguró César Andrés.

Luego de viajar a México, César siguió trabajando en el lugar donde hacía sus prácticas, hoy está próximo a cumplir 23 años y recuerda esa enfermedad con amor, pues dice que le cambió por completo su concepto de vivir. Ahora cuenta su historia como un guerrero, con la esperanza de que las personas que padecen algún tipo de enfermedad crónica, bien sea física e incluso psicológica, sepan que él pudo salir de esa situación y ellos también pueden.

“Dios me regaló las ganas de seguir adelante, Él es el único ser que puede entender todo por lo que estás pasando, así que mi refugio siempre estuvo en Él”.

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