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[Video] Beatriz, la historia de una madre que no se cansa de esperar

Como dice la canción, esta mamá cartagenera ha esperado durante 29 años volver a abrazar a los tres hijos que una dura vida le quitó.

CRISTIAN AGÁMEZ PÁJARO

20 de junio de 2021 07:45 AM

Sentada al fondo de una casa de tablas, bastante maltrecha, en un patio sombreado por un árbol de chirimoya y una palmera gigante, está Beatriz Sánchez Guerrero. Su blusa roja contrasta con los vestuarios de un grupo de niñas a las que guía en una especie de danza cristiana. Las niñas son de la vereda Villa Gloria, en La Boquilla, a las que trata como si fueran sus propias hijas. Esas hijas (e hijo) que dejó de ver hace tanto tiempo, aquel día que sufrió un ataque de epilepsia en la calle. Eso es lo que narra hoy, con una voz calmada y sin sobresaltos. Por cuestiones de una vida muy dura, sus tres pequeños terminaron en Bienestar Familiar.

“Fue un día que iba camino a trabajar en una casa de familia, yo llevaba a mis hijos conmigo y convulsioné”, relata. “Cuando volví en sí, estoy en una parte pero los niños míos no. Cuando le pregunté a la señora que me ayudó que dónde estaban, me dijo que no me preocupara, que ellos iban a estar bien, y ella me trajo aquí, a La Boquilla, donde yo vivía. Me dio un número de teléfono que nunca contestó. Luego me dijeron que a mí no me podían dar los pelaos”, narra.

Beatriz recuerda que nunca los pudo recuperar, aunque lo intentó muchas veces, nunca pudo volver a verlos y que, por la epilepsia que sufría, su condición económica precaria y por la época difícil que pasaba, no fue incluida en el proceso. Fueron la madre de ella y el papá de sus hijos quienes decidieron sobre el futuro de los pequeños y los dieron en adopción en el Bienestar Familiar.

“Él me maltrataba, me maltrató mucho. Cuando nos llamaron por el caso de los niños, él dijo que era mejor que allá se quedaran con ellos, para así él no tener que mantener a nadie”, explica. Relata que, después de perder a sus hijos, casi enloquece, cayó en el alcohol y estuvo algún tiempo internada en un centro asistencial.

“Las personas que no son de mi sangre son las que me están ayudando y me han ayudado, porque yo no tengo ninguna familia (...) Del año en que pasó eso no me acuerdo, pero son como 29 años desde que se los llevaron. Yo los tuve jovencita. Ahora tengo 55 años y no dejo de pensar en mi pelaos. Si yo lo veo a usted que sea morenito y se me parezca más o menos a Erick, pienso en que es mi hijo”, añade.

Y no ha dejado de ver en otros niños o jóvenes el reflejo de cómo serían su hijos: Erick, Yackis Paola y Claribel, que aproximadamente tenían 7, 4 y año y medio cuando dejó de verlos. “Me la voy en pensar, en mirar, en recordar. Usted me ve tranquila aquí, con las niñas, pero estoy desesperada, yo no los tuve con cesárea, los tuve macho a macho, ¡son mis hijos!”, relata y añade que quiere encontrarlos para decirles: “Nunca los he olvidado”. Y en el camino de su vida ha ido perdiendo las pocas pistas que tiene. “Esa es otra cosa, las fotos desde que estoy buscando a mis hijos, la gente me las pedía y yo quedé sin fotos, entregándolas todas (...) En el nombre de Dios, los encontraré, pero sí quiero que me entiendan, la soledad es terrible. Yo le digo a todo el mundo que no maltraten a sus hijos”, añade.

[Video] Beatriz, la historia de una madre que no se cansa de esperar
Beatriz narra su historia en el patio de su vivienda en La Boquilla.
Una ayuda del barrio

Gloria Sánchez Anaya, presidenta del Consejo Comunitario de Villa Gloria, ha ayudado a Beatriz en su búsqueda. “Entre las pistas que tenemos, una vez una señora llegó al restaurante Sol Brisa y Mar y le comentó a los que atendían que ella tenía un niño boquillero y que quería buscar a la mamá y, de hecho, vinieron a buscar a Beatriz, pero después de eso la señora se perdió y se generó un hermetismo total, que no hemos podido dar con la señora. Solo supimos que vive en Turbaco”, cuenta.

“Un amigo que nos estaba apoyando con derechos de petición, un día me dijo: ‘Mira, Gloria, yo me abro de eso porque me hicieron una llamada y no quiero avanzar en eso’. Ella no aparece en el acta de adopción porque a ella no la tuvieron en cuenta. Existe un acta firmada por el papá de los chicos y la mamá de ella, pero a ella no la tuvieron en cuenta”, añade. “Y otra pista es una partida de bautismo de su hijo que dice que Erick nació el 2 de junio de 1985 y lo bautizaron el 11 de noviembre de 1985. Ella me dice que el niño tenía entre 6 y 7 años cuando se lo llevaron. Más o menos por ahí deducimos las edades. Cuando sucedió el huracán el Joan, ella tenía a los pelaos con ella”, añade.

Gloria afirma que más allá de las circunstancias en que dejó de ver a sus hijos, el mayor deseo de esta mujer ahora es poder volver a abrazarlos.

“Yo empecé a ayudarle a ella porque se oía decir que ella había vendido a los chicos, que los había regalado, pero ya en una confesión más profunda entre las dos, me comentó qué era lo que había pasado realmente. Beatriz es una mujer que ha venido como en una evolución. Ella se dedicó a todo, al ron, a pelear con la gente, era como una forma de protegerse. Frente a ese tema, le sirvió mucho venirse a esta comunidad de Villa Gloria, porque es muy tranquila, acá nosotros le entregamos un lote, tiene su ranchito, en malas condiciones, pero tiene donde estar. Está más tranquila porque los vecinos y los niños están pendientes a ella y ha habido un cambio muy profundo en ella. También fue una niña que se crió en la calle, por la misma situación familiar que tenía. Ella tiene claro que sus hijos no van a venir a vivir con ella, pero ella desea saber quiénes son y que ellos sepan quién es ella y contarles la historia, que ella esté tranquila es lo que queremos sus vecinos”, sostiene.

En la búsqueda

Luego de la publicación en las páginas de este diario de la historia de un par de gemelos que fueron separados al nacer y que se recontaron 19 años después a través de un post en nuestras redes sociales, hemos recibido otros mensajes de personas que también desean reencontrarse con familiares. Uno de esos mensajes lo envió Beatriz, a través de Gloria, con la esperanza de que por medio de este artículo alguien pueda darle alguna noticia sobre dónde están los hijos que nunca dejará de buscar.

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