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[Video] “Harold quería jugar en Brasil”: padres de futbolista asesinado

Un disparo. Una familia adolorida. Una vida perdida. La historia de Harold Morales Payares, el joven deportista muerto por un policía en San Francisco.

CRISTIAN AGÁMEZ PÁJARO

06 de septiembre de 2020 12:00 AM

Desde los 3 años él mostró que le gustaba el fútbol”, sentencia Harold Morales sobre su hijo, el que llevaba su mismo nombre. Aquel deportista prominente, del que ahora solo quedan recuerdos y fotos, una de ellas, vestido con uniforme rojo y pateando el balón, adorna el atar en su honor. En su memoria.

El altar tiene también una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, unas velas apagadas y vestidas de un luto morado, en la sala de una muy humilde casa, donde han rezado las últimas nueve noches para que su alma descanse en paz, luego de una muerte tan violenta. “Injusta”, dicen. Tenía 17 años.

Imagen HAROLD MORALES MARCHA

Amigos y familiares de Harold Morales han marchado protestando por su muerte. //Foto: Archivo.

“Él nació en San Francisco pero luego se fue a vivir conmigo en Las Gaviotas. A los 5 años ya empezó en los campos de Las Gaviotas a jugar en el equipo Amigos Fútbol Club, con Édgar Rafaelino, fueron campeones y luego pasó por muchos otros equipos como Academia Fútbol Club, de Carlos Morelli, y Bolívar Club”, exclama el papá, un operador turístico que niega con su cabeza el destino que le tocó y tiene la mirada perdida, como aún preguntándose ¿por qué?

La vida los ha golpeado con dureza en este agosto.

El papá del futbolista está sentado en una mecedora, junto a ese altar, y continúa: “Él –Harold- viajaba mucho jugando, a Barranquilla, a Medellín, a Bogotá. Viajó por todos los pueblos de Bolívar y de la Costa. Lo conocían en todas partes. A los 12 años ya había recorrido media Colombia. Mi hijo era siempre el capitán del equipo, le decían ‘el Capi’, era de carácter fuerte. Era un líder en la cancha. Estaba inscrito en la Liga de Bolívar porque participó en los Juegos Nacionales (...) ¡Este caso me partió el corazón, me partió el alma!”, añade.

“Era un joven con mucho futuro y muchos pensamientos de salir adelante, al igual que yo. Él no era bandido ni mala persona, queremos justicia sobre esto. Así como le pasó a mi compañero, le puede pasar a cualquier otro”, refería Martín José Teherán Mercado, también futbolista.

“Muy consternado con la situación de Harold. Era un muchacho que venía cumpliendo una buena labor como deportista y como persona. Lo tuvimos con el Club Bolívar, con el profesor Édgar Carvajal y su comportamiento siempre fue muy humilde y muy comprometido con su deporte”, se le escuchaba decir al entrenador Jairo Padilla, en un video para JLF Sports. ()

Imagen HAROLD MORALES

Liceth Payares pide justicia por el homicidio de su hijo. //Foto: Aroldo Mestre.

Quienes lo conocieron afirman que Harold Morales tenía muchos amigos, esos mismos que hoy han salido en su defensa y a protestar por su temprana muerte a manos de uniformados de la Policía, en un caso que está bajo investigación y por esclarecerse. Repudian los hechos. Piden Justicia.

Su papá, sentado en esa misma sala, recuerda que este 2020 pintaba muy bien para Harold.

“Estudió en el Colegio Corazón de María y en el Colegio Gran Colombia.... Tiene dos amigos que se los llevaron a jugar a Brasil a principio de año y los cogió la pandemia allá. Ellos salieron en el periódico y todo (...) Harold estuvo en Ibagué, en una casa club, y de ahí se lo llevaron a Cali y allá estaba también matriculado en un colegio”, narra y explica que quienes manejaban la carrera del deportista cartagenero también estaban contemplando la posibilidad de enviarlo a jugar a Brasil. Era su sueño.

El destino se interpuso, de forma cruel.

“Fue espantoso”

Harold David Morales Payares no tenía que estar en Cartagena. No eran sus planes.

Este mismo año, en enero, viajó a Cali, para seguir concentrándose en una casa club de fútbol. Pasaría una larga temporada sin volver a casa, pero repentinamente fue enviado de vuelta a La Heroica por culpa de la pandemia. Y aquí estaba cuando todo pasó.

No en la cancha. No jugando. No soñando.

“Un día antes de que cerraran todo -de que empezara la cuarentena el 16 de marzo-, él alcanzó a llegar a Cartagena y me dijo que se quería quedar con la mamá en el barrio San Francisco. Él pasaba entre Las Gaviotas y San Francisco”, sostiene su papá. (También le puede interesar: Siguen las manifestaciones por la muerte de Harold)

Imagen HAROLD MORALES2

El 24 de agosto 2020, el muchacho lavaba motos -dice su familia- en un lavadero de San Francisco, a solo unas cuadras de la casa de su madre. Quería ayudar con los gastos del hogar, ganaba 1.200 pesos por moto o carro lavado. Y en eso estaba cuando, supuestamente, tres policías lo abordaron de “mala forma”, supuestamente y, luego de un altercado, le dispararon por la espalda.

Sucedió en un sector lleno de monte conocido como Casas Caídas, a donde corrió para no ser agredido. Murió minutos después en el CAP de Canapote.

“En ningún momento hubo pelea de pandillas, ni enfrentamiento, ni alteración de orden publico, ni agresión de mi hijo hacia la Policía. Ni nada de eso que están diciendo ni que dijeron en las redes sociales”, ahora quien habla es su madre, Liceth Payares De Ávila. Intenta aclarar lo sucedido porque su hijo es inocente.

“Él quería aportar algo para la casa porque la situación que estábamos pasando realmente era mala por la pandemia. Por eso estaba lavando motos, no estaba haciendo nada malo. Era una persona quieta. No se merecía eso”, recalca. Aportar algo, porque en su casa a veces no había comida y tampoco dinero para el arriendo. (Lea también: Con velatón, habitantes de San Francisco rechazan muerte de Harold)

“Eso fue espantoso, triste. Fue el peor día de mi vida. Sinceramente es algo que me quiebra, me parte el alma de saber que ya no voy a tenerlo aquí”, añade Liceth.

Y recuerda como si fuera ayer cuando su hijo le prometía otra vida.

“Siempre me decía: ‘Mami, voy a ser alguien en la vida. Te voy a sacar de aquí’. La opción de él era jugar en Brasil. Cuando yo escuché esa noticia, me llené de tanta alegría, que yo decía Dios mío, gracias. Cuando él me contó: ‘Mami, me hicieron una entrevista y parece ser que voy a entrar a las ligas de la sub 20’, yo no sabía si llorar o gritar”.

“Yo quisiera que esos papás de esas personas que están implicadas en el asesinato de mi hijo me escucharan y me vieran. No siento rabia. No tengo tristeza ni ningún odio sobre ellos. Lo único que me duele es la partida de mi hijo. A pesar de todo, ellos -los policías- son seres humanos que comenten errores y este fue un grave error que ellos cometieron. Arrancarle los sueños y la vida a un niño de apenas 17 años”, afirma.

¿Una persecución?

Hay mucho dolor en la casa de Harold, en San Francisco. En el barrio protestaron con una velatón por su muerte. También con una marcha. “No más muertes injustas como las de Harold”, decía una de las pancartas. Y en Las Gaviotas, su otro barrio, protestarían este sábado. “Queremos justicia. Lo que pasaba con ese policía era una persecución, una persecución que vivía todo el barrio y que ahora le tocó a mi hijo, pero pudo ser cualquier otro muchacho. Eso era lo que ellos querían hacer, matar a alguno. Era una intimidación tan fuerte, porque en general, el estigma que hay es que todos los que vivimos en San Francisco son ladrones. Y eso no es así”, dice Liceth.

“Tenemos claro que en la Policía han cometido muchos errores. Tenemos pruebas y testigos de lo que pasó, sabemos quiénes son los agentes de la Policía que hicieron esto. Yo quiero es justicia, que se limpie el nombre de mi hijo y que paguen en la cárcel, porque acabaron con un joven que era una promesa para el fútbol.

“A pesar de que me pasó esto, yo siento que Dios no me abandona. En el lugar donde él está yo sé que está jugando fútbol y yo sé que cuando yo no esté en este mundo lo voy a ver jugando en una liga profesional, internacionales, donde él quería estar (...) Pero a veces estamos aquí en la casa y nos olvidamos de que pasó lo que pasó y lo llamo por su nombre: Harold, pero ya no está”.

Epílogo

Una investigación disciplinaria y penal policial avanza por la muerte de Harold. Así lo informó la Policía Metropolitana de Cartagena en un comunicado. “Con total contundencia, avanzamos en un proceso investigativo objetivo, contando con las evidencias y testimonios de la comunidad y policías que conocieron el caso, lo cual conducirá a tener certeza de lo ocurrido”, dice.

“Versiones de vecinos del sector, familiares y testigos, junto a los policías que participaron en este hecho están aportando a la investigación. Los resultados serán presentados ante la Inspección de la Policía Nacional”, afirmó Henry Sanabria, comandante de la Mecar.