Sus platos típicos y orgánicos le han dado gran reconocimiento. Sin embargo, su liderazgo en la que podría llamarse “gastronomía social” es una de sus banderas. Ella es la nueva cara de la cocina colombiana. Tiene 29 años, es pereirana y está catalogada como la nueva cara de la cocina colombiana, pues desde que regresó a nuestro país se ha dedicado a encantar los paladares con el redescubrimiento de sabores autóctonos o, lo que ella llama, “cocina de origen”, una modalidad en la que se crean platos a partir de productos típicos o desconocidos de cada país. Aunque durante mucho tiempo dejó de lado la cocina para desarrollar sus estudios en Administración de Empresas y hasta cursar algunos semestres de Diseño de modas, poco tiempo después el destino la puso nuevamente en medio de cocinas, sartenes y deliciosos ingredientes. Catalina viajó a Atlanta, donde decidió estudiar arte culinario en The Art Institute. Al terminar el curso trabajó con algunos de los más reconocidos restaurantes y chefs de esa ciudad. Pero pronto se dio cuenta que era necesario comenzar la construcción de sus propios proyectos y fue así como nació Luna Lounge y Kiva, dos restaurantes al sur del Cali que tienen como bandera la cocina de origen. “No se trata de hacer comida típica. Se trata de redescubrir la variedad de alimentos que tenemos en cada una de las regiones y decirle al mundo que el mejor plato puede ir acompañado de una arracacha o de cualquier otro ingrediente colombiano”, explica la chef. CIENTO POR CIENTO ¡NATURAL! Catalina se dedicó a redescubrir esos productos que aunque autóctonos, no se comercializan y tienen escaso reconocimiento en la cocina de nuestro país. El camú camú, las grosellas, el copoazú y el bore, son algunos de los ingredientes que se han convertido en “el as bajo la manga” de esta nueva estrella culinaria y, por supuesto, los que llevan la bandera de una cocina natural. “Amo la cocina natural y en Colombia existe una variedad enorme de productos que pueden dar el mejor sabor, sin necesidad de cosas artificiales”, asegura. Para esta joven y bella chef, la cocina se traduce en buenos ingredientes y un poco de técnica y creatividad. “Nos hemos olvidado de que los productos orgánicos están recargados de excelentes propiedades para el cuerpo. Además, también nos ayudan a modificar nuestros hábitos y revaluar los valores alimenticios”. Lo natural es para Catalina una filosofía de vida que quiere compartir con todos los clientes de sus restaurantes. “Ni salsas preparadas, ni conservantes, ni almidones de maíz…; Nada de esto se acepta en mis preparaciones. Hay miles de maneras naturales de lograr un buen sabor”. COCINA CON SABOR SOCIAL Aunque los sabores de sus dos restaurantes cautivaron a muchos, la labor social que estos establecimientos realizan es quizá lo más importante. “Cuando inicié estos proyectos, me di cuenta de que existían pocos proveedores en la región, por lo que me di a la tarea de comenzar a estimular a la gente del campo a cultivar”, recuerda. Pero la idea no paró allí. Catalina descubrió que la producción de alimentos podía ser una herramienta útil para ayudar a personas desplazadas o que querían dejar de sembrar cultivos ilícitos. Fue en ese momento cuando apareció Vallenpaz, una fundación que reúne a cuatro mil familias campesinas, con el propósito de instruirlas en el cultivo y comercialización de los productos que Catalina utiliza como materia prima en sus restaurantes. “Crear un enfoque de gastronomía social es uno de los logros más bonitos de mi carrera. Pensar que muchas familias están saliendo de la pobreza o que han dejado de cultivar droga, para cultivar más salud, es algo muy gratificante”, afirma. Y apenas es el principio. La emprendedora chef asegura que su siguiente es la creación de una marca colombiana de gastronomía para exportación. “No existe mejor combinación que mostrar al mundo productos originales, orgánicos y además cultivados por personas que quisieron salir de la ilegalidad. Este va a ser nuestro plus”. UNA COLOMBIANA EN EL GOURMET El empeño y la innovación culinaria llevaron a Catalina muy alto y en poco tiempo. No sólo es una nueva cara de la cocina colombiana, sino que además entró al grupo de chefs colombianos que tienen su propio espacio en uno de los canales más importantes de cocina en el mundo: Gourmet Channel. “Los directores del canal están buscando cada día nuevas y diferentes maneras de presentar la cocina y creo que fue por eso que llegaron a mí”, afirma Catalina, quien actualmente produce y conduce Orígenes, un programa donde los productos colombianos se convierten en protagonistas, enaltecidos por altas técnicas culinarias.

