LLEGÓ LA INDEPENDENCIA
Entre los cuatro y cinco años el pequeño desarrolla habilidades que le dan mayor independencia. Su frase preferida es “puedo solo”. Está en edad preescolar y tiene la capacidad de hacer las cosas por él mismo.
Es capaz de: cantar una canción, saltar sobre un pie, agarrar y tirar una pelota a lo alto, bajar escaleras sin ayuda, dibujar a una persona con tres partes del cuerpo, entender la diferencia entre fantasía y realidad, aprender a atarse los zapatos, copiar formas al dibujar, vestirse solo. A la hora de comer puede mantener horarios y rutinas. Es hora de comenzar a enseñar las reglas en la mesa.
EL LENGUAJE
El lenguaje es comprensible, aunque es normal que cometa errores al pronunciar palabras difíciles o largas. Puede manejar un vocabulario de 1.500 palabras aproximadamente, y juntarlas de cuatro a cinco palabras en una frase.
Hace preguntas constantemente, reconoce varios colores, disfruta contando historias y diciendo 'malas palabras', si las ha escuchado con frecuencia.
Como el desarrollo del pensamiento está ligado al del lenguaje, a medida que el niño conoce más palabras, aumenta su entendimiento y conciencia del mundo.
PEQUEÑO TRAVIESO
- Se convierte en un explorador innato.
- Le encanta la actividad física y al aire libre.
- Toma decisiones. Dice qué le gusta y qué no.
- Expresa su ira.
- Le encanta el tiempo libre y en ocasiones pasa por encima de la disciplina.
- Define su personalidad
- Algunas veces se muestra egoísta y temperamental
- Comienza a entender su identidad de género
LOS TERRORES NOCTURNOS
Es normal que algunos niños entre cuatro y cinco años sufran de un trastorno del sueño que les hace despertar aterrorizados. Los terrores nocturnos o del sueño, ocurren durante el primer tercio de la noche. Se desconoce su causa, pero pueden desencadenarse por fiebre, falta de sueño o períodos de tensión emocional, estrés o conflictos.
Señales:
- El niño grita y está muy asustado y confundido. Golpea al aire y no está consciente de su entorno. Usted puede hablarle o despertarlo del todo.
- El niño puede estar sudando, respirando muy rápido, mostrar alteraciones en los latidos del corazón y pupilas dilatadas.
- El episodio puede durar de 10 minutos y luego el sueño normal retorna.
- En muchos casos, un niño que experimenta terrores nocturnos sólo necesita consuelo y seguridad. Si el problema persiste, acuda a la asesoría psicológica.
ALTERNATIVAS
- Hágale compañía al niño o proporciónele un ‘compañero’ de sueño. Un animal de peluche o un muñeco son buenas alternativas para que no se sienta solo.
- Utilice un intercomunicador con el niño para que pueda hablarle hasta que se duerma.
- Haga uso de pequeñas rutinas, como leerle un cuento antes de dormir.

