Atrás quedaron los corsés ataviados de María Ignacia. Junto a los caprichos y bucles dorados, también residen archivadas sus maneras de porcelana fina. Las mismas con las que a lo largo de 11 meses cimentó el carácter del rol antagónico en La Pola.
Para poder interpretar a Silvia en Corazones Blindados el reto fue diferente pero no menor, pues algunos rasgos con los cuales se había asociado siempre, tuvieron que ser depurados tras un mes de entrenamiento con la Policía Metropolitana de Bogotá.
Es tan cierta su habilidad para darles piel a otras mujeres, como que lo suyo nunca fueron los deportes. Y esos años del colegio, encargados de regalarle a quienes serían sus amigas del alma, también le dieron ciertos motivos para creerse débil físicamente.
“Siempre me he considerado muy torpe, con eso crecí –recuerda- Juliana-. A la que elegían de últimas en los equipos de voleibol y basquetbol,…; ¡esa era yo! Tal vez por eso me enamoré perdidamente del ejercicio, porque ese entrenamiento rompió un esquema mental que tenía desde chiquita. También aprendí que soy bastante buena disparando. Dios quiera que nunca tenga la necesidad de hacerlo, pero me encantó la sensación de usar un arma en la práctica de tiro”.
Sus formas delicadas le han servido como coartada en la construcción de algunos personajes, pero en realidad son apenas la primera capa de un ser construido a partir de altos contrastes. Por ejemplo, al verla ataviada de Carolina Herrera y Louis Vuitton en la producción fotográfica para este artículo y nuestra portada, es un poco difícil imaginarla patrullando en las calles bogotanas un viernes por la noche. Sin embargo, esta labor complementó la preparación que asumió para convertirse en una mujer policía.
“Vi de todo. Tuve que afrontar un montón de cosas muy impactantes porque corrí con la suerte de tener a mi lado a un patrullero y a un teniente que me mostraron la realidad como era…; También pude entender muchas cosas de la Policía. En toda institución hay gente buena y mala, y eso es lo que estamos tratando de mostrar en Corazones Blindados, no solamente la cara bonita sino también la corrupción y otras cosas que hay detrás”.
Como es natural, esas vivencias también hicieron eco en su vida personal. Y el resultado de ponerse al límite en la construcción de Silvia se apelmazó a un memorial de fortaleza heredado directamente de su madre, una santandereana que le enseñó desde niña a defenderse sin la ayuda de nadie.
No obstante, Juliana no es una mujer de enfrentamientos. Decidió hace muchos años no entablar peleas con nadie y concentrarse en hacer bien lo que eligió hacer. No le dan mucha confianza las nuevas amistades y su vida privada se queda justo en el lugar donde las cámaras no llegan.
“Al que le caiga el guante…;”
Aunque nos acostumbramos a verla suavecita y sumisa encarnando a María Ignacia, en realidad sus opiniones y criterios están lejos de ser endebles. Hace poco, a través de su Twitter, se armó toda una controversia por esto que publicó: “Para ser un ACTOR se necesita: Talento, Pasión, Disciplina, Sacrificio, Humildad... NO cambiar de pareja cada semana, ni hacer escándalos baratos”.
Las reacciones no se hicieron esperar. Hasta un mánager x de una actriz x le escribió insultándola por haberse atrevido a escribir eso, y muchas otras del medio pensaron de inmediato que lo decía por Protagonistas de Nuestra Tele. Pero como ella lo afirma, simplemente era una opinión y nunca dijo nombres.
“Mi opinión en el Twitter es clarísima. Si quieres tener una carrera que dure, ¡pues no des tanta lora cambiando de novio y emborrachándote cada ocho días! No se logra haciendo de tu vida privada una payasada pública, se logra guerreándola. De lo contrario, te quedas en el show mediático.
Tal vez yo no soy quién para decirlo porque fui la primera portada topless en Colombia, pero no estoy empelotándome cada ocho días. Hice una portada porque quería y lo chuleé; cada vez que doy un paso pienso en mi mamá, en mi suegra y en mis futuros hijos. No es que sea una santa, pero no levanté mi carrera a punta de chismes”.
Lo cierto es que aunque su aparición en la serie de RCN apenas comienza, podría ser la última en un tiempo. No solo porque quiere dejar respirar a los televidentes, sino porque la tientan destinos como México o España para hacer proyectos en TV y cine.
“Quisiera hacer series y cine fuera del país. Voy a vivir acá más adelante, pero deseo salir. Si lo voy a hacer o no, no tengo ni idea, pero me gustaría y en eso estoy. Me gustan mucho México, España (está en una situación económica difícil, pero me parecería chévere) y Estados Unidos, que tiene cosas atractivas pero no sueño con llegar a Hollywood, simplemente quisiera hacer series”.
La nueva imagen de la ley
- Cada nuevo personaje da la posibilidad de explorar nuevas facetas. ¿Cuáles encontró en Silvia?
Muchas, pero sobre todo ahora entiendo que me puedo defender sola, eso era algo que nunca había creído. Pensé que podría hacerlo con palabras o mi cabeza, pero con esta serie entendí que dentro de mí hay una mujer valiente y fuerte físicamente.
- Les ha ido muy bien…;
Es una serie con personajes reales. Acá el bueno no es tan bueno, porque tiene sus cosas blancas, grises y negras, igual que el malo. Es chévere que sean como nosotros, que sientan, que vivan. Los malos se enamoran y los buenos también pueden sentir envidia o celos. Hay acción, chicas lindas, amor…; hay de todo un poco.
Pero también es una forma de conocer a la Policía desde adentro, sin ponerle un calificativo para saber qué pasa y entenderlo. Los ciudadanos somos algo inflexibles con el tema y esta es una forma de conocer a la institución.
- Hablando de malos, al verla es difícil imaginar el porqué tantos directores la quieren como villana.
Yo me hacía la misma pregunta y me lo dijo Magdalena Larrota en un casting que hice para un papel de niña buena. “Tú tienes una mirada muy fuerte y con tus rasgos súper delicados, resulta en una combinación muy atractiva para el televidente y para los directores”. Básicamente es eso, les funciona el tema de mi mirada. ¿Por qué es así? No tengo ni idea…; No sé si tiene que ver con ser santandereana y crecer en un mundo machista…;
-De hecho muchas mujeres exitosas dicen que más que el machismo, les toca enfrentar la competencia con las congéneres…;
Creo que las mujeres sí somos más competitivas que los hombres en muchos aspectos y nos damos duro entre nosotras. Sin embargo, yo decidí en mi vida evitar cualquier tipo de enfrentamiento y en mi trabajo me he destacado por tener siempre buenas relaciones.
Mi abuelita decía ‘amistades extremosas, peleas escandalosas’. Entonces entendí que mis amigas de toda la vida son las del colegio, y de hecho conservo a la mayoría. Pero las amistades nuevas no me dan tanta confianza, me voy muy despacito, con mucho cuidado y cautela.
- Ahora que terminaron las grabaciones, ¿qué sigue?
Estoy viendo la forma de irme del país, no porque crea que es mejor afuera, de hecho están llegando muchas productoras a trabajar acá. Pero cuento con el apoyo de mi marido, que es un hombre súper generoso con el tema, y por su trabajo, se puede permitir ir a donde quiera. Estamos viendo opciones. Creo que a la gente hay que dejarla descansar un poquito y como quiero ser mamá en un futuro no lejano, siento que este es el momento de trabajar muy duro.
Te puede interesar: