Hasta hace poco tiempo, un buen número de personas preferían mantener alejados de casa los muebles elaborados en cuero. Algo de “rudeza” y mucho de masculinidad eran las características que estos transmitían y que lograban inspirar temor a la hora de llevarlos a la decoración de los hogares.
Hoy, el panorama ha cambiado. Porque además de los tradicionales negro, marrón y chocolate, las diversas tonalidades de blanco, beige, gris y beige se tomaron el mercado cuando los interioristas decidieron combinarlas con la nobleza de la madera y hoy conforman un precioso abanico de posibilidades.
Por qué cuero
“El cuero es un material resistente, confortable y se adapta a la forma del cuerpo humano y a su temperatura (por eso también se puede usar en climas cálidos). Su aspecto es suave y su apariencia es única, debido a las características naturales de cada piel. Todo esto hace que sea un material muy llamativo, duradero y representante de estatus”, asegura Jessica Toledo, diseñadora de la marca Puro Cuero.
Aunque en el mercado puede encontrar piezas elaboradas en cuero sintético (tómese su tiempo para elegir uno de buena calidad), siempre será mejor el natural, que aunque tiene un precio más elevado, supera con creces las características, entre otras la durabilidad, que saltan a la vista.
¿También en la cocina?
Uno de los tabúes que solían acompañar al uso de los muebles en cuero decía que estos solo lucían en oficinas, en la sala de la casa y en el estudio.
“Parecía haber otros espacios vedados –recuerda Jessica-. Hoy encontramos productos en cuero para la cocina, las alcobas y el comedor. Aunque disponemos de muchos referentes globales que nos hacen ir cambiando nuestros espacios dependiendo de la tendencia del momento, igual siempre habrá elementos básicos en la decoración como un sofá de cuero que se usa toda la vida, pero que se puede combinar con diferentes objetos según la moda que se esté imponiendo”.
Y hablando de tendencias: si usted quiere seguir el movimiento pop junto con sus colores vibrantes, decídase por un solo mueble de cuero, con líneas rectas, en naranja, verde manzana o amarillo intenso…; se verá divino.
Como sus muebles de cuero perduran con los años, es posible que llegue a aburrirle. ¡No se deshaga de ellos! Usted puede cambiar el ambiente manteniéndolos como protagonistas, cambiando los muebles auxiliares, los cuadros, los apliques, los almohadones y cojines, los pisos y la pintura de las paredes. Las posibilidades son infinitas.
Cuero y madera…; minimalistas
La combinación de estos dos materiales se adapta muy bien a propuestas de moda como el minimalismo.
“El cuero es un material dócil y cálido que combina a la perfección con la madera, el hierro, el acero y las fibras naturales, entre otros. Por lo general, se puede mezclar libremente con cualquier otro material”, explica la diseñadora.
Sin embargo, es con la madera como se consiguen resultados más exquisitos. La madera en colores claros, que conserve los nudos, marcas y vetas naturales, aporta un sorprendente efecto de equilibrio a cualquier espacio.
Claves para equilibrar
Lo mejor de todo: no es necesario disponer de un espacio grande para lucir, por ejemplo, un sofá de cuero. “Lo que aquí importa –indica Jessica- es el diseño del mueble, su color y su tamaño. Un mueble de cuero con líneas limpias y colores claros ayudará a que un espacio, aun siendo pequeño, se vea amplio”.
Las dos ideas generales son dos: poner solo un mueble de cuero como protagonista, en tonalidades camaleónicas que perduren en el tiempo. Los colores crudos, tan de moda, son una excelente alternativa.
Pero si a usted le gustan el negro, el chocolate, el vino tinto o el marrón, debe equilibrar la sólida apariencia masculina de esos muebles combinándolos con accesorios que tengan un color más claro y un diseño lineal y simple. Por ejemplo, cojines y almohadones en pastel (que van desde el azul hasta el amarillo, pasando por el naranja y el verde manzana), con diseños de cuadros o rayas.
Prefiera también las mesas auxiliares con patas de acero.
Igualmente, elija colores muy claros en las paredes; el blanco ciento por ciento es el más aconsejable.
Otras formas divertidas que consiguen “suavizar” el efecto de un sofá de cuero en colores fuertes: acompáñelo con una manta de colores y texturas delicados. Asegúrese de que el tapizado de los otros muebles es de un material muy suave y en una tonalidad que le haga juego.
Evite las cortinas en telas pesadas y colores sólidos (prefiera los linos en pastel), así como las alfombras demasiado trabajadas. Basta una alfombra blanca (especialmente si el piso es oscuro) y una pequeña mesa auxiliar en madera para complementar un sofá de cuero negro.
La iluminación también es un factor que ayuda muchísimo a aclarar el ambiente. Los populares ojos de buey en el techo y las lámparas de piso en luz blanca cumplirán un papel clave.
No obstante, es muy importante evitar los extremos. Demasiada variedad de colores, especialmente contrapuestos, logrará un ambiente sin armonía, desordenado y aun más pesado. Sea sutil.
A LA HORA DE COMPRAR
La elección de muebles y accesorios elaborados en un buen material no solo aporta ahorro de dinero a largo plazo sino apariencia y estética al espacio.
A la hora de elegir mobiliario en cuero de calidad, tómese el trabajo de detallar su suavidad, su textura y su olor característico. Fíjese en el acabado en general; todas las marcas y señales que tiene el cuero son muestra de su genuinidad.
Así mismo, verifique la experiencia y trayectoria de quien se lo está vendiendo.
¿CÓMO CUIDARLO?
El cuero es un material muy fácil de limpiar, básicamente porque no absorbe polvo, ni olores. Así que su peor enemigo son los detergentes.
Su cuidado se limita a pasar un paño húmedo, o en caso de mucha suciedad, impregnado en agua mezclada con un jabón muy suave.
La mejor opción son los productos especiales para limpiar y mantenerlo lubricado.
Clave: asegúrese de que no reciba la luz directa del sol, pues paulatinamente perderá el color.

Carolina Soto tiene una misión: promover la donación de órganos
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