Revista nueva


Martina García: Una actriz nómada en búsqueda de la felicidad

SERGIO VILLAMIZAR D.

22 de junio de 2013 12:01 AM

Esta encantadora mujer vive hoy en Los Ángeles, donde además de seguir desarrollando su actividad profesional con paso firme, puede disfrutar de su vida como vegana y su trabajo a favor de los animales.
Barcelona y París solían ser dos hermosas ciudades a las cuales siempre regresaba después de terminar un proyecto en España, México o Colombia. Por eso la vida nómada no es extraña para Martina García, quien desde hace algunos meses está radicada en Los Ángeles, justo en la llamada “Meca del cine”: Hollywood.
¿Y en qué anda por allí? Aunque dice no ser supersticiosa, la vida y el trabajo de unos buenos años en el cine le han enseñado que no debe hablar de sus planes en las etapas iniciales; solo se da permiso de hacerlo cuando estos ya tienen una fecha de estreno.
Lo cierto es que a pesar del tiempo fuera de nuestro país, Martina ha estado ligada al desarrollo del cine en Colombia en los últimos diez años, desde que interpretó a la inolvidable Quica en Perder es cuestión de método de Sergio Cabrera, y últimamente en el sexy thriller de Andrés Baiz, La cara oculta y la controvertida Operación E.
Ahora, sin pausa pero sin prisa, la hermosa bogotana que para muchos sigue siendo la bella Caperuza Rojas de la telenovela La guerra de las rosas, o Rita Emilia de Amor a la plancha, inicia una nueva etapa artística profesional, y cada vez más comprometida con verdaderas causas sociales.

WELCOME TO THE CALIFORNIA
- ¿Cuál fue el objetivo de haber dejado París y radicarse en Los Ángeles?
Además de mucho trabajo, me encanta la naturaleza y el clima divino de Los Ángeles. En esta ciudad es absolutamente normal ser vegan (quienes se han decidido por esta forma de vida no se permiten el consumo o uso de productos de origen animal)  mientras que en París siempre fue un problema. De todas maneras, adoro la capital francesa y sigo teniendo algunas cosas pendientes allí.

- ¿Por qué es tan complicado ser vegano en París?
Allí no encuentras en el supermercado ni la mitad de las cosas deliciosas que hay en Los Ángeles, por lo que este es el paraíso para mí. En la capital francesa casi nunca hay opciones en restaurantes y es complicado que logren entender que no comes ostras, caviar o foie gras.

- Y en ese aspecto, ¿qué tal le va en Colombia?
También es difícil conseguir buenos productos, pero al menos tienes todas las frutas frescas y vegetales orgánicos. ¡Además, está el mejor restaurante del mundo que es la casa de mi mamá! (risas).

- Ha vivido en Bogotá, Barcelona, París y ahora Los Ángeles. Además, debido a su trabajo ha pasado largas temporadas en muchos lugares más. ¿Le gusta este tipo de vida nómada o quizá le hace falta apropiarse de un lugar?
Siempre me he apropiado de los lugares donde he estado, lo suficiente para sentirme a gusto sin apegarme demasiado. Todo en la vida es temporal, y a mí eso me ha quedado bastante claro.
Ahora, aunque lleve muy poco, no puedo estar más contenta en Los Ángeles; no se parece a ningún sitio donde haya vivido antes…; por aquí pasa todo el mundo y he conocido gente admirable.
Vivo entre palmeras californianas, pinos, ardillas y pájaros; adoro mi casa, tiene una vista preciosa sobre toda la ciudad, en un lugar seguro y tranquilo. Es fascinante cómo cambia tu rutina, dependiendo de la ciudad donde estés.

- Sabemos que ahora es activista en pro de los animales…;
¡Así es! Ya comenzamos una campaña para tener circos sin animales. Es la primera de varias por los derechos de los animales que hice para la organización Anima Naturalis, la cual está asociada con PETA. Llevo seis meses colaborando con ellos. Debo recordar que casi toda mi vida he estado haciendo activismo personal.

Ella, entre los grandes
- Cambiando de tema…; ¿qué necesitaría tener un proyecto para que Martina García regresara a la televisión en Colombia?
No mucho, una buena historia con un personaje interesante para mí. Y por supuesto, un gran director como Sergio Cabrera, Mario Ribero u otros muy talentosos.
- Usted vive fuera del país, pero participa en películas colombianas y coproducciones. ¿Cómo ve el cine colombiano en la actualidad?
Naciendo…; Hay muchísimo talento y es un momento para destacar, pues al menos se habla de cine en el país. Pero lo que a mí me interesa es el cine hecho en Colombia, no tanto el cine colombiano, que suena un poco reducido. Creo que es mejor evitar que se vuelva casi un género, que la gente no pueda decir ‘me gusta’ o ‘no me gusta’ como un todo, que sea inclasificable e indefinible.
- Ha trabajado con importantes directores contemporáneos. ¿Cuál ha sido la mayor enseñanza que le ha dejado esta experiencia?
No hay mayor privilegio en este trabajo que estar en manos de un director brillante, exigente, riguroso, apasionado por sus actores y personajes, que confíe en ti, te dé seguridad y que, como dijo David O. Russell (director de Silver Linings Playbook), "sepa antes que tú que lo vas a lograr".
- Qué significa el éxito para Martina…;
Tiene que ver con lo que haces, con lo que tienes, como te paras frente al mundo y frente a ti mismo…; Con el esfuerzo, con lo que aprendes y con lo que das a los demás. Está directamente relacionado con la familia, con el amor, con la generosidad y la conciencia del mundo.
- Sean críticas buenas o malas, ¿cómo las maneja Martina?
Creo que no es tan importante, no hay que tomárselo muy en serio. Por supuesto, me gustan más las buenas que las malas, y es verdad que la crítica extranjera ha sido siempre muy generosa conmigo. Tengo en mi corazón y en mi memoria todas las cosas bonitas que he leído sobre mi trabajo –por ejemplo, lo que dijo la prensa francesa cuando salió Rabia-, pero no lo estoy recordando a cada rato porque eso va quedando en el pasado, se olvida rápido y lo que importa es lo nuevo que haces cada vez.
- En un mundo que muestra a la belleza y juventud como claves para triunfar, ¿qué significan estos conceptos para usted?
La belleza está en todo y en todos. La relaciono con lo verdadero, con la inteligencia, la humildad y la comodidad. En un plano más práctico, siento que el mundo ahora mismo es menos exigente con respecto a la edad y más abierto a diferentes tipos de belleza.
- ¿Alguna vez ha sentido que el reconocimiento se le ha salido de las manos?

No, siempre he tenido a mi familia al lado y no hay nada más real que eso, no hay espacio para la superficialidad. Es verdad que cuando haces televisión es todo muy fuerte e invasivo. Pero después la gente se va olvidando.
Ahora es más bonito porque me siguen, en especial quienes van al cine y conocen realmente mi trabajo. Aunque no puedo evitar sentirme incómoda en ciertos momentos o con el tema incontrolable de las fotos.
- En Operación E su personaje era madre de una buena cantidad de niños. ¿Le gustaría ser mamá?
La verdad, no lo sé…; No lo he pensado mucho. Curiosamente, son mis novios quienes siempre ponen el tema. Me da un poco de miedo y está claro que este no es el momento, pero no puedo decir qué va a pasar mañana.
- En este momento, ¿hay algún personaje en especial que quisiera interpretar?
Muero por hacer algo de época, quiero viajar en el tiempo…;
- A la hora de hacer un desnudo frente a la cámara, ¿qué parámetros o condiciones exige para realizarlo?
Confiar en el director y estar segura de que la historia lo necesita. No es nada cómodo, pero es verdad que la mayoría de las veces el cine busca ser realista.
- Para quienes vieron Operación E y quieren volver a verla en el cine, ¿cuál es el siguiente proyecto que verán?
¡Prefiero guardar la sorpresa!