Shenzhen, una ciudad vibrante y moderna en el sureste de China, ha emergido en las últimas décadas como uno de los centros tecnológicos y empresariales más dinámicos del mundo. Esta urbe, que en 1980 era un pequeño pueblo pesquero, ha logrado un crecimiento espectacular desde que fue designada como la primera Zona Económica Especial del país, lo que abrió sus puertas a la inversión extranjera y al desarrollo empresarial sin precedentes.
Hoy en día, Shenzhen es hogar de algunas de las empresas más innovadoras del planeta, particularmente en el sector de la tecnología móvil. Durante mi visita a dos gigantes del sector, Huawei y Vivo, pude experimentar de cerca el modelo empresarial único que caracteriza a muchas compañías en Shenzhen, donde los trabajadores no solo laboran, sino que también viven en los campus corporativos.
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Huawei y Vivo reflejan el enfoque de China hacia el trabajo y el desarrollo. Estas empresas no solo se destacan por su innovación tecnológica, sino también por su estructura de campus, que recuerda a los campus universitarios de Estados Unidos. Sin embargo, hay una diferencia clave: aquí los campus están diseñados no solo para el trabajo, sino también para la vida de los empleados. Lea: Avance tecnológico y censura: la doble cara de China
Las empresas tienen edificios de apartamentos donde vive una gran parte de sus empleados, lo que facilita una mayor integración entre la vida laboral y personal. Estas instalaciones cuentan con todas las comodidades que uno podría necesitar, desde canchas deportivas, gimnasios, restaurantes, hasta espacios de entretenimiento. Este modelo permite que los empleados tengan una vida autosuficiente dentro del complejo de la empresa, eliminando la necesidad de largos desplazamientos y creando un entorno donde el bienestar físico y mental es una prioridad.
El enfoque en la comunidad y la vida dentro del campus se ve reflejado en la alta productividad y el sentido de pertenencia que los empleados desarrollan hacia la compañía. Estos gigantes de la tecnología han construido no solo un centro de trabajo, sino una ciudad dentro de la ciudad, lo que refleja un concepto muy propio de China en donde las vidas de sus empleados funcionan con el trabajo, la vida social y el ocio.
Vivo trabaja particularmente en la automatización de procesos. Durante mi visita a la fábrica, una de las características más impresionantes fue la forma en que los robots juegan un papel esencial en la línea de ensamblaje de teléfonos móviles. Equipos automatizados se encargan de la mayoría de los pasos del proceso de ensamblaje, mientras que los seres humanos supervisan y complementan esta labor, asegurando que todo funcione sin problemas. Al final de la línea, nuevas máquinas prueban el funcionamiento de cada dispositivo para intentar un grado elevado de precisión.
Algo curioso fue presenciar de primera mano las pruebas extremas a las que se someten los dispositivos para garantizar su durabilidad. Los teléfonos se dejan caer más de 800 veces desde una altura de un metro para probar su resistencia. Luego son encerrados en una caja giratoria donde son golpeados repetidamente para simular condiciones más extremas. También se llevan a cabo pruebas simuladas que imitan situaciones cotidianas, como poner el teléfono en un bolsillo de jean y aplastarlo para ver cómo responde a la presión diaria.
Además, hay también pruebas de resistencia al agua con simulaciones de lluvia y funcionamiento bajo el agua, así como exposiciones a temperaturas extremas, desde -40°C hasta calor intenso. Finalmente, los laboratorios de vivo realizan pruebas especializadas en los lentes de las cámaras para asegurar la exactitud en cada toma. Apenas permitieron la visita de 3 entre muchos laboratorios, en esta fábrica trabajan más de 20.000 empleados, los módulos de inteligencia artificial aun no tienen permitido visitas y la toma de fotografías y videos está prácticamente prohibida.
Todo este montaje es el preámbulo de la feria de tecnología más conocida en China, el Hi-Tech Fair (CHTF). Esta feria se celebra anualmente en el Shenzhen Convention and Exhibition Center. La CHTF es una plataforma clave para mostrar avances tecnológicos, innovación y productos de alta tecnología tanto de empresas chinas como internacionales. El evento cubre una amplia gama de sectores, incluidos la inteligencia artificial, la robótica, las telecomunicaciones, la biotecnología, las energías renovables y la manufactura avanzada. Esta feria es también una vitrina a la ciudad moderna de Shenzen, en donde el enfoque en la sostenibilidad ha hecho que sea pionera en el uso de transporte eléctrico, con autobuses y taxis completamente eléctricos, lo que convierte a Shenzhen en un modelo de desarrollo urbano sostenible y ejemplo de avance, pues su desarrollo tiene un poco más de 40 años.