Las murallas de Cartagena de Indias en Colombia no solo resguardaban siglos de historia, sino que ofrecen a quienes las recorren una ventana al pasado y un refugio desde donde contemplar la belleza de la ciudad.
En una tarde soleada de enero, emprendí un recorrido por el cordón amurallado, comenzando en uno de sus puntos más emblemáticos: Las Bóvedas. Este espacio, que alguna vez fue depósito de municiones por parte de la corona española y que al día de hoy se ha transformado en un corredor artesanal que convergía turismo, arte y cultura, siendo la antesala del recorrido para todos aquellos que así como yo, emprenden esta aventura.
A las cuatro de la tarde, aun con el sol en su máximo esplendor como es típico para esta temporada, inicié mi caminata acompañada de la característica ‘brisa cartagenera’. Con ropa ligera y sandalias cómodas, marcando así, mi recorrido por cientos de años de historia atrapados en las piedras coralinas de aquel lugar que debía observar con detalle en mi andar para contarles mi experiencia y que en cada palabra sintieran que junto a mí, recorren este lugar, este gran pedacito de La Heroica que es uno de sus más valiosos atractivos turísticos, porque venir por primera vez a Cartagena y no dar un paseo por esas murallas ¿es considerado visitar la ciudad? creería que no, la experiencia Cartagena se debe vivir completa y empieza por allí. Descubre Cartagena: tarifas y horarios de sus atractivos 2025.
Las murallas de Cartagena: un viaje por la historia viva de La Heroica
Las murallas, son consideradas una obra maestra de la arquitectura militar colonial, se construyeron entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVII para proteger la ciudad de los constantes ataques piratas y potencias enemigas, su construcción comenzó oficialmente en 1614 por orden del rey Felipe III y estuvo inicialmente a cargo del arquitecto italiano Carlos de Roda Antonelli, quien con una clara influencia del diseño italiano, levantó los primeros baluartes en un proceso que tomó 15 años. Más adelante en 1608, Cristóbal de Roda continuó las obras, reforzando las defensas frente al mar abierto, mientras Francisco de Murga, a partir de 1631, amplió las fortificaciones para incluir el barrio Getsemaní.
La construcción de estas estructuras según las recapitulaciones históricas fue un proceso complejo y largo que tomó alrededor de dos siglos para completarse. Durante este tiempo, Cartagena de Indias se consolidó como uno de los puertos más importantes de la América colonial, gracias a su ubicación estratégica y sus sólidas defensas, que protegían el comercio y los intereses del Imperio Español. Hoy en día, las murallas de Cartagena son consideradas por parte de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad y un símbolo del legado histórico y cultural de la ciudad. Además, esta fortificación es una ventana silenciosa de la transformación de una ciudad como La Heroica.
Descubre Cartagena: la magia y el legado de sus icónicas murallas
Baluarte de Santa Catalina
Mi caminata continuó entre vendedores ambulantes quienes ofrecían bebidas para refrescarse a lo largo del camino. Llegué al Baluarte de Santa Catalina, un punto que en la época colonial era conocido por ser estratégico en la defensa de la ciudad. En ese lugar, el mar parecía tocar los muros, y la brisa se sentía más fuerte. Mientras observaba el horizonte, era fácil imaginar a los vigías de siglos pasados, atentos a cualquier embarcación que pudiera representar una amenaza para La Heroica. Ahora, en lugar de cañones y soldados, lo que se veía eran parejas disfrutando del paisaje y grupos de turistas fascinados por la vista que este ofrecía.
Según cifras entregadas por parte de la Alcaldía de Cartagena en lo que va corrido del mes entre diciembre y enero a la ciudad ingresaron 350.722 pasajeros, de los cuales el 76,8% fueron turistas nacionales y el 23,2% corresponden a visitantes extranjeros, en mi recorrido me topé con personas de Bogotá, Cali y Medellín reafirmando así esta cifra y dejando a la vista que, el mes de enero, principio de año es de turismo nacional en la ciudad.
Baluarte de San Francisco Javier
En ese mismo orden de ideas, mi recorrido continuó hacia el Baluarte de San Francisco Javier, desde donde se puede apreciar uno de los mejores atardeceres de Cartagena. Allí, las murallas parecen fundirse con el mar cuando el sol comienza a descender. En ese sitio me detuve un momento para respirar profundamente, dejar que el entorno hablara. Fue en este punto donde conocí a Andrés, un maestro bogotano que, al igual que yo, disfrutaba del recorrido. Lea: Horarios de misas 2025 en 9 iglesias emblemáticas de Cartagena.
“Es una experiencia increíble. Saber que estamos caminando por un lugar con más de 400 años de historia es impresionante. Yo, que soy del interior del país, no cambio esta experiencia por nada”, me comentó mientras le tomaba fotos a su acompañante. Y como no estar de acuerdo sin en cada paso que se da se siente el peso y grandeza de una ciudad que hace 213 años se rebeló ante el régimen español.
A lo largo del camino, observé rostros atentos a los detalles, otros capturando recuerdos a través de selfies, y algunos trotando o montando en monopatines. Desde las alturas de las murallas, los contrastes de Cartagena se hacían evidentes; el Centro Histórico, con sus casonas coloniales y calles empedradas, se encontraba a un lado, mientras más allá, se podían observar los modernos rascacielos del sector turístico de Bocagrande, reflejando así, la evolución de la ciudad.
Baluarte de Santo Domingo
El último tramo de esta aventura me llevó al Baluarte de Santo Domingo, uno de los más concurridos al atardecer. En los últimos meses, este lugar se ha convertido en escenario para la realización de eventos culturales, como recitales de poesía, conciertos al aire libre y presentaciones de danzas tradicionales que invita a locales y a turistas a conocer, celebrar y preservar el legado artístico y cultural de la ciudad.
El recorrido por los 11 kilómetros de murallas puede durar una hora o más, dependiendo del tiempo que dediques a explorar cada baluarte y de tu curiosidad. El acceso es libre, lo que hace de esta una experiencia accesible y una parada imprescindible para quienes visitan La Heroica. Durante el primer trimestre del año, las temperaturas suelen superar los 35°C, así que es importante mantenerse hidratados, aplicar bloqueador solar, vestir cómodamente y por supuesto, disfrutar el recorrido por un pedacito de la historia de Cartagena que en cada piedra de esta fortificación nos recuerda por qué es conocida como La Heroica. Lea: Centro Histórico de Cartagena: un recorrido obligado por sus plazas.
Dato curioso del cordón amurallado de Cartagena
Dentro de la muralla hay aljibes o albercas para almacenar agua. Aunque Cartagena siempre ha tenido abundancia de agua, durante la colonia española toda era salada. Por esta razón, se construyeron aljibes como en el Baluarte de Santa Catalina, el de Santo Domingo y el Castillo de San Felipe de Barajas para recoger agua lluvia y poder abastecer a los colonos.
