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Revista viernes

La diplomacia del jazz en fotos

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Llega la próxima sema-na a Cartagena, “Embajadores del jazz” una de las colecciones de fotos más interesantes alrededor del jazz y de lo que este género musical pudo hacer por la diplomacia norteameri-cana en tiempos de la Guerra Fría. Se trata de un grupo de imágenes que para muchos es desconocida, pero que desde hace años le están dando la vuelto al mundo. En los Estados Unidos en los años 50 y 70 se vi-vieron episodios que mar-caron el rumbo de la histo-ria de esa país, entre ellos: los misiles en Cuba, la in-vasión soviética de Che-coslovaquia y la guerra de Vietnam. Estos momentos estuvieron enmarcados por mucha tensión entre Washington y Moscú . Para aumentar el im-pacto a nivel mundial, la diplomacia estadounidense utilizó el jazz como una estrategia. La Profesora Penny Von Eschen de la Universidad de Michigan, Ann Arbor dice que entre 1950 y 1970 el Departa-mento de Estado de los Estados Unidos envió a cientos de músicos de jazz en giras por África, el Oriente Medio, Europa Oriental, la Unión Soviéti-ca, Asia y Latinoamérica. Estos viajes surgieron como parte de una Guerra Fría cultural en la que la Unión Soviética y los Es-tados Unidos cortejaron activamente a los pueblos de los nuevos países inde-pendientes enviándoles a sus representantes más creativos. A los estadouni-denses les preocupaba no poder competir con los fa-mosos bailarines y músi-cos clásicos soviéticos pe-ro no tardaron en darse cuenta de que los rusos no podían reclamar el jazz, una singular expresión ar-tística que surgió en los Estados Unidos como una síntesis de las expresiones musicales africana y euro-pea. En la exposición se po-drá apreciar escenas como la de Louis Amstrong ju-gado futbolín con Kwame Nkrumah -padre del pana-fricanismo y de la inde-pendencia de Ghana-, o to-cando la trompeta sobre un camello en las pirámides de Giza, o entre un albo-roto de niños en una es-cuela de El Cairo. En otras Dizzy Gillespie conduce una motocicleta entre el asombro de los transeún-tes en las calles de Zagreb en la antigua Yugoslavia de Tito, o utiliza las notas de su trompeta para despere-zar y hacer bailar a una co-bra en la ciudad de Kara-chi, en Pakistán. Miles Davis aparece en la colección con su banda haciendo las delicias del público de Belgrado, aun-que la joya de la corona es una foto en la que Benny Goodman saluda a Nikita Khrushchev cuando aún estaba lejos el reconoci-miento diplomático entre Moscú y Washington. La exposición “Embaja-dores del jazz” se podrá disfrutar a partir del pri-mero de diciembre en el Centro Colombo America-no.

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