Aún están viviendo la luna de miel, pues hace cuatro meses contrajeron matrimonio después de casi 8 años de noviazgo. Faltó una semana para cumplir ese tiempo, advierte Roxana López, la eterna novia y ahora esposa del cantante cartagenero Jakobo Fonseca.
Se ven muy felices, cumplieron el sueño de estar juntos y ahora se disponen a formar una familia, aunque los dos están de acuerdo con que se debe esperar un poco por los hijos, quieren disfrutar este tiempo en pareja y entonces sí, lanzarse a ese nuevo reto.
La historia de amor de esta pareja se inició hace más de nueve años en Arenal, durante las fiestas de la Virgen del Carmen, pues Jakobo, quien es abogado y para entonces transitaba por los caminos de la política, fue invitado por el concejal Daniel Vargas a una parranda que ofrecía el papá de Roxana.
La idea era regresar el mismo día, pero sabiendo que se encontraría con muchos amigos y que era una gran fiesta, Jakobo decidió empacar algo de ropa por si amanecían en la población. Nunca había visto a Roxana, se la presentaron en medio de todo el jolgorio y cuando se acercaba la noche, su amigo le avisó que regresaban a Cartagena, encontrando la negativa pues ya mostraba interés por hablar más con ella y así, la estadía en Arenal se prolongó por cuatro días.
Daniel fue el “celestino” de la relación, durante la parranda, iba donde Jakobo y le decía “la mona está caída contigo”, después se acercaba a Roxana y le hacía ver que su amigo estaba dedicándole las canciones, de allí que se ganó el nombramiento de padrino en el matrimonio.
Hubo “química”, advierte Roxana, pero ella empezó a dudar de una futura relación porque no quería un político y menos un cantante, así que fue descartando la posibilidad, pero la insistencia de Jakobo pudo más y la canción “Cuando decidas”, se convirtió en una declaración permanente.
Como buen cantante, Jakobo advierte que muchas son las letras que siente dedicadas a su amada, y en la lista entró “Cuando quieras, quiero” y en la actualidad, “Hoy, mañana y siempre” de la autoría de Sergio Luis Rodríguez y que da nombre a su nueva producción discográfica.
Un tiempo para decidir
Ese encuentro fue especial, se conocieron, pero tenían muchas cosas por resolver en sus vidas, por eso luego de un año se vieron nuevamente y Jakobo retomó el proceso de conquista que tardó cinco meses, porque Roxana seguía reacia a una relación. Sólo cuando él se mostró indiferente y más ocupado con su carrera musical, ella “despertó” y entendió que allí estaba su amor.
Desde allí se puede decir que encontraron el norte de sus vidas en el plano sentimental, con una relación que se afianzó en medio de la preparación profesional y el crecimiento personal de ambos. Hoy, sienten que ese tiempo fue maravilloso, se conocieron a fondo y se dieron espacio para enfocar sus metas y entender que al final del camino estarían juntos.
Roxana es muy creyente, y dice que esta fue una relación de tres, Jakobo, ella y Dios, quien no los ha desamparado en las decisiones más trascendentales. Ella es abogada y en medio de su noviazgo terminó sus estudios y dos especializaciones, Jakobo por su parte, le apostó a la música y hoy presenta una sólida carrera en el vallenato.
Amar es una decisión, advierten los dos y por eso la tomaron, le apostaron a una vida juntos. Roxana lo acompaña a algunas presentaciones, no a todas, porque también es abogada y debe responder por su trabajo.
Por el trabajo de Jakobo, muchas veces en fechas especiales debe estar ausente, entonces se trata de celebrarlas en otro momento, pero dejarlas pasar. Hoy, Roxana dice que si bien antes decía que no quería casarse con un cantante, hoy entiende que se casó con un gran hombre, dueño de una nobleza que sobrepasa todo.
Una nueva producción
Jakobo tuvo la canción “Hoy, mañana y siempre” desde hace dos años, se aguantó en el proyecto anterior y finalmente fue la que dio el aval a este nuevo disco que completa tres producciones en una carrera que ha continuado con estabilidad.
De otra parte, considera que este disco tiene muchos aciertos, uno de ellos fue el haberlo cantado para Gabriel García Márquez en una parranda, quien le agradeció el gesto, más cuando una de las estrofas lo nombra diciendo que quisiera que el Nobel hiciera una novela que hable de esta historia.
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