La Navidad es época para reflexionar y más que recibir regalos, es dar amor y permanecer unidos en familia, algo que aplica en otras situaciones de la vida, pues se trata del fin de un año e inicio de un nuevo ciclo.
Teniendo en cuenta lo anterior, muchas familias intentan estar más unidos por estas fechas, aun cuando los quehaceres diarios continúen en su rutina, pero existen ciertos códigos que llevan a celebrar unidos y hacer votos por una vida mejor.
A continuación, tres familias cartageneras cuentan cómo se desarrolla la Navidad en el seno de su hogar y qué símbolos son los de mayor tradición, además de vivir la Nochebuena con la expectativa de un crecimiento personal que se trasmita a sus hijos.
Familia Vásquez Salas
“La Navidad es una época para recordar que Jesús vino con un propósito y allí encontramos razones para compartir”, con esas palabras define Manuela Vásquez Salas la época más bella del año, donde más que esperar un regalo, quiere dar y compartir.
En este concepto ha crecido guiada por sus padres Javier Vásquez e Ingrid Salas, quienes buscan ante todo que la unidad familiar se fortalezca más allá de la Navidad, agradeciendo por todos los favores recibidos durante el año.
En esta época buscan vivir con intensidad lo que se logró hacer durante todo el año, además de trabajar para que el tiempo venidero sea mejor para ellos como personas y como familia. Manuela tiene 9 años y su hermanito Juan Tomás 5, pero pese a su corta edad, participan en la toma de decisiones de cómo quieren que se vea su casa en Navidad.
El arreglo empieza desde finales de noviembre, en un horario en el cual ya todos estén libres de sus ocupaciones y citan a algunos miembros de la familia para que contribuyan con ideas y se convierta en una bella y divertida actividad.
Todos los años el árbol cambia de motivo, en esta oportunidad, los niños quisieron que se ataviara con dulces y golosinas, entonces seleccionaron el color, para lo cual Ingrid rescató de navidades pasadas lo que se podía usar y destinaron un día para esa entretenida labor.
El hogar Vásquez Salas es el epicentro familiar en Nochebuena, allí confluyen en una deliciosa cena ambas familias y aunque se rotan, es allí donde generalmente celebran esa importante fecha. Una costumbre que han trasladado a sus hijos es que la víspera de Navidad llevan regalos y detalles a alguna comunidad de la ciudad, involucrándose en la selección de los mismos. Ingrid y Javier no se dan detalles en Navidad, eso pueden hacerlo en otra oportunidad, creen que el mejor regalo es trabajar unidos por su hogar, con amor y compromiso, pues consideran que es una época más para dar que para recibir.
Familia Vélez Marenco
El pesebre es muy importante para el hogar de Ernesto Vélez y Violeta Marenco, es algo que heredaron de sus padres y ahora lo llevan a sus hijos involucrándolos en la creación del mismo. Es tradición y este año tiene un matiz diferente, la mamá de Violeta le regaló un pesebre con figuras de gran tamaño y su ubicación merecía una dimensión más llamativa.
Organizar este poblado donde llegará el Niño Jesús es todo un rito en esta casa, pues Francisco Sáenz, tío de Violeta, es un experto en la creación de los mismos y su dedicación es seguida de cerca por toda la familia, al punto de hacerlo prácticamente “habitable”.
Para Violeta, el arbolito es un ornamento más, el sentido de la Navidad se lo dan al pesebre, porque allí esperan la llegada del Niño Jesús al hogar, por eso siempre le dedican el tiempo necesario y llenan ese momento de mucho amor.
Este año el arbolito es blanco, emulando la nieve y el rojo que lo decora significa la felicidad que siempre debe reinar en casa. Los niños Violeta, Santiago y Simón, ayudan en la decoración y se interesan mucho por las novenas que se realizan en casa, también se integran con la música que nunca falta.
En Nochebuena la costumbre es la cena en familia, este año el espacio y el nuevo pesebre es la carta de invitación para que todos lleguen al hogar Vélez Marenco. Los regalos giran en torno a los niños y pequeños detalles que se dan entre todos.
Si bien la casa tiene a Papá Noel y otros símbolos contemporáneos, ellos han inculcado a sus hijos que el verdadero sentido de la Navidad está en la llegada de Jesús y que eso cambia notoriamente sus vidas, para que se llenen de amor.
Familia Barrios Morales
Crecer en valores es la misión de Roberto Barrios Martínez y Vicky Morales para con su familia, una práctica diaria, pero que en esta época toma especial importancia. Para ellos lo primordial es estar unidos y aunque sus niños son muy pequeños, todo va encaminado a enseñarles esa unión.
El árbol de Navidad se armó con ayuda de sus hijos Ricardo Miguel y Roberto Mario. Se trata de un enorme muñeco de nieve que recrea la fantasía que vive en la mente de cada niño, aunque aclaran que la importancia de la decoración navideña recae sobre el pesebre, el cual tiene una característica particular.
Ese pesebre elaborado a partir de figuras magnificadas de muñecos, se hizo pensando en los niños, allí Roberto Mario juega y a la vez aprende que está esperando la venida del Niño Jesús. Durante las novenas, que se cumplen en casa o en invitaciones de la familia y amigos, llevan un libro con textos más sencillos y entendibles para los menores.
La Navidad es muy significativa para esta familia y su celebración tiene un periplo particular, en horas de la tarde del día 24 la reunión es en casa de los padres de Vicky, en una fiesta dedicada exclusivamente a los niños, donde además de compartir con abuelos, tíos y primos, se hace la entrega de regalos por parte de Roberto vestido de Papá Noel.
En Nochebuena la celebración es con la familia materna de Roberto, los Martínez, de gran tradición en Cartagena, quienes tienen un sitio especialmente escogido para el encuentro que reúne varias generaciones y en medio de la cena, los lleva a recordar que deben permanecer unidos.
La fiesta no se resume sólo en la cena, allí se llevan a cabo muchas actividades, algunas de las cuales tienen que ver con preguntas a los menores sobre conocimiento del árbol genealógico, entre otras que ayudan a relacionarlos con su numerosa familia.
El 25 continúa la celebración, la cual se centra en el círculo más pequeño, la madre de Roberto, Prince Martínez, se reúne con hijos y nietos en un almuerzo, donde también hay regalos, pero ante todo, el crecimiento en valores.
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