Es activa, emprendedora y parece incansable, siempre tiene su mente trabajando, esto lo demuestra mientras habla acerca de sus rutinas, su vida y sus logros, Jaya Watemberg Schuster, es una mujer apasionada por su familia y su trabajo.
Aunque nació en Barranquilla, lleva más de media vida viviendo en Cartagena una ciudad a la que “sin querer queriendo” se fue acomodando. Aquí vino a vivir con su esposo Benny Schuster, encontró oportunidades de trabajo, vio crecer a sus hijas y ahora no la dejaría por nada.
“En un comienzo no quería montar un sitio para trabajar en Cartagena, porque estaba entre la duda de si me quedaría o no… entonces empecé de a poquitos. Pero ahora me siento feliz, contenta, realizada, en esta bella ciudad. Aquí he podido llevar a cabo todos los sueños que quería alcanzar, tanto a nivel profesional como de mamá”, afirma Jaya.
También recuerda, que cuando nacieron sus hijas, optó por trabajar en un colegio en las mañanas y en las tardes atendía uno que otro niño en su apartamento, “de esta forma no abandonaba del todo mi carrera y paralelamente podía compartir el mayor tiempo posible con mis hijas”.
Integración sensorial
Estudió Terapia Ocupacional en Bogotá, en la Universidad Del Rosario, pero después de tener una experiencia de trabajo en Medellín sintió la necesidad de avanzar más en su profesión, así que viajó a Estados Unidos y se especializó en la Universidad de Boston en “Integración Sensorial” que es en lo que se ocupa hoy en día con gran éxito.
“La integración sensorial estudia cómo el niño recibe las sensaciones del cuerpo a través del medio ambiente, cómo las procesa dentro de su organismo para, de esta forma, dar una respuesta apropiada y funcional a esa sensación” explica Jaya con gran propiedad y atenta a dejar claro el concepto.
“Esto ratifica que hay dificultades en los niños que no necesariamente pertenecen a una discapacidad como tal o que tienen un nombre específico, como por decir autismo o síndrome de Down, sino que hay niños con ciertas dificultades para aprender, que pueden ser debidas a problemas de integración sensorial y que deben ser identificados con exactitud para poder hacer la intervención apropiada” .
Por esta razón, creó el Sensory Gym, ya que para ella es mejor detectar en forma temprana si el niño tiene alguna dificultad, “si dentro de su personalidad hay algo que no lo está dejando funcionar bien en el ambiente, yo hago una evaluación para determinar el problema y con base en los resultados realizar el tratamiento que por lo general es con el enfoque de integración sensorial”.
Vida familiar
A Benny Schuster, su esposo, lo conoció de siempre, ya que él iba a todas las actividades que se realizaban dentro de la congregación judía, religión a la que los dos pertenecen, pero cada uno tomó caminos diferentes “hasta que nos reencontramos en Barranquilla cuando yo regresé de Boston, casualmente yo había sido aceptada en el hospital Tel HaShomer’ de Israel para hacer unas prácticas clínicas pero después de un año y ‘pico’ de estar saliendo me casé con él y me quedé”.
De esta unión nacieron dos hijas, Sharon y Sofy, a quienes les ha inculcado siempre el amor por su religión, algo muy importante para Jaya. “En las noches les leía apartes de la Biblia y se los explicaba. Siempre hemos asistido a todas las festividades judías en Barranquilla porque mis padres viven allá, de esta forma, pudieron participar y sentirlas, entonces creo que en ese aspecto he hecho que esto sea una vivencia dentro de un hogar judío como tal”.
La paciencia es lo que la caracteriza, “prefiero esperar antes de dar mi opinión, creo que soy una persona un poco reservada, pero me gusta que cuando hablo sean de cosas que aporten”.
Entre sus hobbies, cuando tiene tiempo de realizarlos, están la decoración, preparar postres y además le gusta ver películas, su favorita es Casablanca, “la puedo ver incansablemente, pero la que me marcó definitivamente fue ‘La Vida es Bella’ de Roberto Benigni”.
Lo que más hace feliz a Jaya es estar con su nieto, Nathan, “el amor que se siente por un nieto es diferente, es algo que te trastorna, esta felicidad solo se puede entender cuando ya los tienes. A pesar de que yo vuelco todo mi amor y toda mi energía en los niños que atiendo, cuando veo a Nathan siento una emoción indescriptible, el sentimiento de ser abuelo es otra cosa”.
Te puede interesar: