Relacionar la Navidad con los regalos, es histórico, y su objetivo era además del presente, brindar reconciliación y felicidad, algo que aún se conserva como mensaje implícito en los detalles, más en esta época.
La frase “es mejor dar que recibir” toma especial relevancia y convierte este acto en un símbolo para Navidad, especialmente en este año, cuando la cercanía con quienes amamos puede estar limitada.
Los regalos no sólo hacen parte de ese devenir publicitario que acompaña esta temporada, en muchos lugares hacen parte de una tradición que data de siglos, donde los niños son protagonistas, tal es el caso de España, donde no es precisamente Nochebuena la portadora de presentes, pues deben esperar hasta la fiesta de Reyes Magos para hacer su arribo.
Algo de historia
La tradición Cristiana remonta la costumbre de entrega de regalos a los obsequios que los Reyes Magos llevaron al Niño Jesús luego de su nacimiento, pero también la historia se ha encargado de mostrar otras similitudes que enmarcan esta fecha.
En la antigua Roma se celebraba la fiesta de Saturnalia entre el 17 y 24 de diciembre mucho antes de que se instaurara la Navidad. En esta festividad se enaltecía a Saturno, dios de la agricultura como agradecimiento por lo logrado en este aspecto y entonces el intercambio de detalles y la celebración con suculentas comidas era centro de atención.
Con esta historia se puede pensar que allí está el origen de nuestra actual celebración navideña, haciendo de los regalos, las reuniones y las cenas, otros protagonistas.
El regalo no se debe ver como ese presente lleno de valor material, es importante enseñar a los niños que lo más importante es dar sin esperar nada a cambio y es por esto que se suma la presencia del Niño Jesús con su nacimiento y el regalo que significó su figura para la humanidad.
De esta manera, se pueden tomar las buenas acciones como un regalo que podemos dar en el transcurso de nuestras vidas, y se traduce en la mejor demostración de fe cristiana en un hogar, donde los detalles materiales figuran como muestras de cariño.
Y si de leyendas se habla, la tradición Cristiana empieza por apoyar esta costumbre de los regalos en la presencia de los Reyes Magos ante Jesús recién nacido, aunque la más acorde es sentir que el mayor regalo de Dios a la humanidad fue su hijo.
Para ubicar la costumbre de los regalos en un plano más cercano, está el personaje de Santa Claus o Papá Noel, relacionada con la historia de San Nicolás, un obispo que habitó en Asia Menor en el siglo IV y que fue muy reconocido por su generosidad hacia los niños.
Por esta época, cuando el mundo pasa por situaciones imprevistas y una pandemia ha azotado sin clemencia a la humanidad, los detalles espirituales cobran mayor importancia, es así como llevar la alegría de una cena a quien ha perdido todo por inclemencias del invierno, una palabra de aliento a los huérfanos, una oración para los enfermos y para quiénes se han ido, puede convertirse en un hermoso detalle de Navidad.
De otra parte, el detalle cuenta cuando se lleva con amor, por eso hacerlo en casa es una buena idea, toda vez que puede reunir a la familia en torno a un acto que haga perdurar la tradición por encima de la demanda comercial.
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