Revista viernes

¡Fe en medio de la tormenta!

Ante el diagnóstico, muchas mujeres se amparan en la fe para lograr vencer a la enfermedad.

Compartir
PRINCE MARTÍNEZ
14 OCT 2021 - 08:10 PM

Susana Trujillo Del Castillo, con su esposo Juan Bernardo Vanegas y sus hijos Pablo y Manuel. FOTO CORTESÍA

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado en todo el mundo octubre como el mes para la sensibilización sobre el cáncer de mama, con el objetivo de aumentar la atención y apoyo a la detección precoz y el tratamiento de esta enfermedad.

Lo cierto es que a nadie deja indiferente una realidad tan fuerte como el cáncer: ¿Se sentirán solas? ¿las paralizará el miedo?, ¿se sentirán acogidas por quienes las atienden? o tal vez ¿percibirán la indiferencia de las personas de su entorno? ¿qué sucede al momento del diagnóstico? ¿cómo es esa aceptación, el impacto familiar, las redes de apoyo?

Le he solicitado a una superviviente que nos cuente su experiencia. Ella es Susana Trujillo Del Castillo, casada con Juan Bernardo Vanegas y madre de Pablo y Manuel. Esta experiencia de Susy, no tengo la menor duda, será una gran ayuda no sólo para muchas mujeres sino para todos.

Testimonio

“Escribir sobre mí no es fácil y hacerlo sobre mi experiencia con el cáncer de mama es aún menos fácil; pero acá estoy, viva, pidiéndole al Espíritu Santo que me guíe para que este relato corto sea útil por lo menos a otra guerrera más.

El 24 de octubre de 2018 fui diagnosticada con cáncer de mama estadio IIIB. Cuando el doctor escribió esas palabras sentí que mi mundo se derrumbaba. No entendía nada, siempre pensé que esa masa dura en mi mama izquierda era por la prótesis pues hacia tan solo un año y medio me había realizado una ecografía y no detectaron nada. Las dos noches siguientes fueron las peores de mi vida esperando resultados de exámenes que definirían el rumbo de esta pesadilla, recibiendo el 14 de noviembre la primera de 16 quimioterapias.

El primer mes lo viví desde la oscuridad, repasando que había hecho mal, que podía haber hecho diferente y evidentemente la lista era larga. Recibí esa cruz leyendo mal lo que me estaba sucediendo y creí que cambiando hábitos podía combatir lo que alimentaba ese cáncer. Hasta que un día mi psicóloga Claudia me dijo: tú no tienes el control, y mi ser se desplomó.

Control, ¿cómo hacia para soltarlo? Finalmente lo entendí, Dios me lo reveló, me dijo “yo lo tengo”, y sin pensarlo lo entregué confiando en Él y en sus planes. Desde ese día comencé a vivir mi enfermedad desde la luz, el amor y sintiendo algo que creía tener, pero en realidad desconocía, FE. En los meses siguientes tuve la bendición de recibir en mi apartamento dos visitas especiales, la primera fue la virgen peregrina de Fátima y la segunda la virgen peregrina de la Candelaria. Esos dos regalos cambiaron mi vida cristiana y desde ahí decidí no alejarme nunca más de ella; vivir lejos de mi Mamá María es algo que no podría hacer más.

El 29 de abril de 2019 fue el día esperado, el doctor extirpó el cáncer de mi cuerpo e hizo una mastectomía completa de mama. Luego comencé sesiones de radioterapia para culminar el tratamiento intensivo el 11 de julio, celebración de San Benito Abad. ¿Coincidencia? No creo. Hasta el día de hoy continuo con tratamiento de terapia hormonal.

Si me preguntan ¿Qué fue lo más importante en mi recuperación? respondería sin dudarlo: Dios, mi familia y los mejores doctores del mundo (Dr. Alfonso Puello, Dr. Bustillo, Dr. Robledo, Dr. Bermúdez y la Dra. Manuela).

“Tuve la fortuna de caminar esta enfermedad de la mano de Dios y apoyada por mi maravilloso esposo e hijos, mis invaluables padres y hermanas, mi ahijada y su mamá, mis tías, suegros, cuñados y cuñadas, mis compañeras de trabajo y por supuesto de inmejorables amigas. Y hoy después de tres años solo puedo decir GRACIAS y seguir viviendo desde esa sensación de gratitud eterna hacia Dios y mi amada familia”.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News
Publicidad