La educación ha tenido variantes a través de la historia, sin embargo, la manera de impartir una clase, por mucha tecnología que en la actualidad se ha implementado, tiende a ser una dinámica donde un profesor interactúa con sus alumnos bajo el esquema de explicación y evaluación.
Dependiendo de lo anterior, y del número de participantes en esa clase, es poco probable que la atención se centre en un solo alumno, y si se tiene en cuenta que el ritmo de aprendizaje no es igual para todas las personas, en algunos el mensaje llegará de forma inmediata, para otros inevitablemente se requiere un refuerzo.
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Con este precedente surgen posibilidades didácticas que ayudan a superar vacíos académicos desde otro espacio, por lo que los profesores de apoyo en asignaturas puntuales, sería muy conveniente, siempre que no sea una forma de quitar obligaciones al estudiante.
Opciones para aprender
En la actualidad se habla de “tareas dirigidas”, las mismas que son misión de un profesor particular en un horario extracurricular. Para la docente Arleth Cotiz, esta tarea debe concentrarse más en el apoyo que el estudiante requiera en aquellas asignaturas con debilidades, porque todos van a demostrar fortalezas en su paso por las aulas.
La docente consultada es partidaria de la constante comunicación entre los profesores de base y de apoyo, toda vez que logran unir esfuerzos para desarrollar competencias del área con debilidades y hasta establecer otros aspectos que influyen de manera negativa, como el déficit de atención. De otra parte, se debe tener presente que el protagonista del proceso es el estudiante, porque del mismo no se deben separar valores y parte afectiva.
La disciplina es un valor que empieza en casa y se afianza en el colegio, por tanto también es deber de ese maestro encargado de las actividades fuera del aula, imponer el orden al momento de enseñar y no ser permisivo con actitudes desobedientes que entorpezcan el aprendizaje.
Es de anotar, aclara la profesora Arleth, que los profesores de apoyo no deben alejar a su alumno de las responsabilidades escolares. El docente que dirige la clase en el colegio siempre sabrá cuando una tarea no es obra del estudiante, con esa conducta sólo se logran personas dependientes y carentes de criterio.
En cuanto a las funciones del colegio, la profesora Arleth Cotiz advierte que los profesores de base o responsables de las asignaturas deben dosificar las actividades “en casa”, que en ocasiones son tan extensas y complejas que las terminan realizando los padres o el docente contratado. Lo ideal que el estudiante trabaje en el aula bajo orientación y observación, permitiendo una evaluación más objetiva.
Los trabajos de consulta y de investigación son muy buenos porque despiertan el espíritu investigativo, pero también deben ajustarse a ciertos parámetros que faciliten y permitan la participación del niño como protagonista del proceso educativo. “Se aprende haciendo”, reitera la docente.
Asignaturas pendientes
Para algunos alumnos hay asignaturas que les suponen un esfuerzo mayor, las matemáticas están en primer lugar de ese orden, por lo que históricamente el apoyo por fuera del aula es muy común con profesores especializados en el área.
De la misma forma el idioma inglés es factible de requerir refuerzos, entonces las clases particulares son la mejor opción para mantener el nivel del alumno con respecto al resto de la clase.
En estos casos, indica la profesora Arleth, el apoyo es fundamental, dista mucho de la frase “dirigir tareas” y lejos que formar personas dependientes, ayuda en la apropiación del tema y fortalece su manejo, llevando al estudiante a disfrutar la materia.