Desde hace algunos meses se empezó a conocer de a poco lo que sería el nuevo trabajo discográfico de Santiago Cruz. Tres sencillos marcaron la senda de esas historias que el artista suele imprimir en cada proyecto y en esta oportunidad tienen una génesis muy especial.
“Nueve” es el nombre de este compendio musical que además consta de nueve canciones y representa la novena producción del ibaguereño, un número con mucho significado que a su vez decidió reafirmar con el lanzamiento el día 9 de febrero.
Consecuente con las reflexiones que le demanda su trabajo, una vez advirtió que se trataba de su noveno disco, investigó sobre la importancia del número y su significado, al final encontró que va muy ligado al cierre de ciclos, a la transformación, al renacer de alguna manera, y como esta compilación de canciones trata de la gestión de los recuerdos que invita a avanzar con cosas nuevas, terminó acogiendo ese sentido más allá de la cronología y hasta tatuándolo en su piel.
“Porque yo te quise”, “Casi”, y “Después de la tormenta”, antecedieron a la entrega total. Se trata de canciones con una temática muy real, sin embargo, ahora se despejan letras que como indica tienen una columna vertebral. (Lea aquí: Santiago Cruz recorrerá Colombia, como lo había planeado)
Habla en particular de “La canción para el fin del mundo”, la cual se remite a lo que se le ha hecho y se le sigue haciendo al planeta, además está inspirada en un par de películas, la más reciente “Don’t Look Up”, donde los científicos advierten del asteroide que llegará y no encuentran eco; lo anterior se suma a las noticias diarias nada alentadoras que auguran un pronto final.
Y continuando con su afición al séptimo arte, Santiago Cruz afirma que le gusta ese universo narrativo del cine y la forma de contar las historias, por lo que allí hace acopio para su inspiración y eso también se dio con la cinta “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, que posteriormente pudo plasmar en “Casi”.
En ese orden de ideas, el autor también se manifiesta en la actitud frente a los seres queridos, para quienes se da todo por sentado y generalmente se olvida recordarles cuanto se les quiere, porque se está confiado en un mañana que no está seguro. Esta temática está presente en “Después de la tormenta”.

Detalles que enriquecen el álbum
Paralelo al lanzamiento se presentó una canción muy especial, “El gran teatro” al lado de Andrés Cepeda, una colaboración con la que a manera de ver del público que les sigue, los cantautores estaban en deuda, eso en lo general, y en lo personal, la versión de “Baja la guardia” hecha en el pasado, le había dado la oportunidad de cantar juntos, pero querían un tema inédito que hoy es una realidad.
Con este tema, Santiago y Cepeda se sumergen en ese universo bohemio, cantinero y de despecho que ambos tienen tan presente más allá del pop, y que poco exploran, pero que es de conocimiento entre sus seguidores porque disfrutan verlos y escucharlos juntos.
Santiago rememora el origen de esta canción y se ubica en Ecuador, país donde cumplía un compromiso privado, teniendo un conductor que solo escuchaba a Julio Jaramillo, él se dedicó a disfrutar de esa música durante los trayectos, pero al llegar una tarde al hotel, con esta sobredosis del “Ruiseñor de América”, se decidió a escribir algo muy acorde a ese sonido.
A partir de allí surge este bolero y una vez estuvo grabado le comentó a su colega Juan Pablo Vega, quien fue el productor del disco, que debía invitar a Andrés, le presentó la canción y es así como el bogotano no dudó en sumar su voz en la interpretación de “El gran teatro”.
Siendo un tanto reacio a crear en compañía, Santiago se dejó llevar por sugerencias, y hoy, cuando “Nueve” está a disposición de todos, agradece su determinación y agrega que de las cuatro canciones que se hicieron en esas juntas de composición, tres quedaron en el disco. Esas letras tuvieron la adhesión de Juan Pablo Vega, Juan Pablo Villamil (Morat), la cantautora portorriqueña Raquel Sofía y Pipe Bravo de Superlitio.
Trabajar con Juan Pablo Vega fue otro de los aciertos de este proyecto, la admiración que le profesa le hace afirmar que es uno de los artistas más interesantes que tiene Colombia actualmente y como productor, está entre las cabezas más privilegiadas de Iberoamérica, creciendo en el mercado con sobrados méritos.
De otra parte, indica Santiago, que Juan Pablo lo conoce muy bien, habían trabajado juntos algunas canciones, nunca un proyecto completo y siente que este era el momento propicio para ese álbum que finalmente se logró.
El ibaguereño es de los cantautores que aún cree en el marco teórico de un disco, que más allá de la atemporalidad de la composición, está bueno tener un hilo conductor, contarle historias a la gente que sean más extensas que los tres minutos de una sola canción.
“Nueve” significa para su autor una reconfirmación del lugar de comodidad y aceptación del ser humano que es, del artista que ha formado, y a la vez manifiesta que lo anterior es producto de la edad, donde la aceptación no significa resignación, trabajando por ser mejor cada vez y disfrutando lo que tiene.
Los planes próximos de Santiago Cruz se materializan en el escenario, ya está programada la primera etapa de la gira colombiana, en un tour que pretende presentar el disco que le deja entre sus mayores satisfacciones haberse permitido abrir la mente para escribir con otras personas, cuando pensaba que el trabajo estaba terminado.
