Experimentando y con resultados a la vista, se ha presentado el trabajo de Luis Hernando Mendoza, quien para el año 2020 dio inicio a su carrera artística bajo el nombre de Benú y fue el sencillo “Egoista” el que dio la partida a esta aventura.
Benú regresa una y otra vez a ese momento, es una especie de motivación, toda vez que afirma que no sería el artista actual de no haberse cumplido este proceso en su tiempo y con los aprendizajes que ha lidiado.
“Me encanta hablar del proceso de Benú, pero nada disfruto más que referirme a Luis Hernando, porque las personas que me conocen saben lo emocional que soy y mi empatía me ha permitido transmitir por medio del arte esa energía que le imprimo a la música”, manifiesta.
La carrera musical de este chico nacido en Bogotá, pero con arraigo barranquillero, parte de un sueño frustrado, como lo ha afirmado desde sus primeras declaraciones a los medios, siempre quiso ser futbolista, sin embargo, el destino tenía para él otros propósitos y se alió a condiciones médicas que alteraron resultados para cerrar esas puertas.
En su momento Luis Hernando sintió que sus aspiraciones se perdían, no obstante, como la historia del Ave Fénix supo que se podía recuperar de todas las caídas, e incluso resurgir de las cenizas y haciendo acopio de su talento, creó a ese artista a partir de un ave mitológica del antiguo Egipto.
“Desde ese momento, con decisión frente a lo que venía, se empezó un proceso de resiliencia, de aprendizaje que se ha extendido hasta hoy, y como la vida se compone de ciclos, ese fue uno que se culminó para dar paso a ese Benú que todos tenemos en nuestras vidas cuando necesitamos seguir adelante”, agrega.

Las raíces en el Caribe
Bogotá ha sido una base para dar continuidad a su arte, es la ciudad que lo vio nacer, allí se ha establecido para estar más cerca de la industria, sin embargo, las raíces lo llevan a mostrar otro gran aspecto que influye en su propuesta, se estableció un tiempo con su familia barranquillera, aunque también tiene nexos con Valledupar, es decir, se siente costeño y lo es.
El proceso artístico de este joven de 23 años no se inició precisamente cantando, si bien ya tenía la certeza de que los estadios no harían parte de su vida, no descartaba moverse en los grandes escenarios, por lo que ser Dj fue una decisión que lo acercó a la energía de la gente.
Sin teoría profesional, empezó a adentrarse en los tornamesas, de allí pasó a la producción y en ese camino entendió que podía cantar en medio de un aprendizaje que no se detiene, porque su objetivo siempre es ir más allá.
A la actualidad la historia de Benú se cuenta en cuatro años, y en ese tiempo apareció “Cenizas”, el álbum que va avanzado conforme el éxito ha llegado a su creador. “Hoy comparo mi carrera con lo hecho por Ronaldino, quien no jugaba por impactar, sino por disfrute personal y yo cada día gozo más, por eso al grabar ‘Cenizas’ no tenía claro lo que vendría, sólo estaba presente el deseo de hacer mi álbum, que ahora entiendo me dio la oportunidad de resurgir y abrir un horizonte”, advierte.
Este álbum generó más sorpresas de las que podía esperar su creador, estuvo prenominado en varias categorías a los Latin Grammy, con lo cual se puso de manifiesto la baraja de sonidos que ha explorado, desde lo tropical, hasta temas más oscuros y fríos que se identifican con Bogotá.
“Cenizas” es como tal un equipo, donde Benú decidió construir cada uno de los jugadores, aunque todos se mueven en un concepto que define a la perfección esa primera etapa de su carrera. Cada canción tiene su propósito, desde la que se hizo con Martina La Peligrosa, que buscaba poner a la gente a bailar, hasta “Loto”, que es un perreo intenso.
La propuesta de este artista tiene influencias tan variadas, que se arriesga a decir que van desde Diomedes Díaz, hasta Michael Jackson, se siente una rockola, la misma que navega en sus sentimientos cuando se dedica a escuchar todo lo que este amplio universo le ofrece.
“Hay una canción que se llama ‘Doncella 2’, la veo muy completa, se compone de reggaetón, dance hall, hip hop, me atreví a hacer cosas distintas, por eso tiene un poco de góspel y eso es una de las motivaciones del disco, porque quiero arriesgar y aportar”, indica Benú.
Con respecto a la inspiración, la encuentra en cada espacio vivido, y es consciente de que el sol Caribe lo lleva a unas letras, mientras que el frío lo pone en otra situación si de escribir canciones se trata. Luis, como prefiere que lo referencien al momento de componer, es sensible y encuentra la musa allá donde vaya.
En tiempos de mucha oferta, compara a la industria con un caballo, reconoce el impulso que tiene, y de no tener la fuerza suficiente y necesaria, se puede convertir en un trance difícil de manejar, por lo que también sabe que la astucia es fundamental, al final, se trata de un negocio que va conociendo a medida que avanza en el mismo.
El año anterior fue de mucho trabajo, no solo se trató de presentar un resultado, también debía sostenerse, pero como el Ave Fénix, Benú y su equipo entraron en sintonía y resurgieron victoriosos y centrados, algo que también quedó demostrado al ser el Artista Revelación de los Premios Mi Gente y esgrimir una carrera fortalecida en tiempo récord.
Benú tiene la fortaleza de Luis, y musicalmente se alista para crear más música, se muestra reflexivo al aclarar que todo está hecho, sin embargo, su propuesta busca estructurar esas posibilidades que su arte le brinda.
