Las cifras del Instituto Nacional de Cancerología no son alentadoras en cuanto a cáncer de pulmón. Esta afectación ocupa actualmente el segundo lugar en mortalidad en general por cáncer y aplica tanto para hombres como mujeres.
Si bien se ha establecido que la población fumadora es más propensa a padecerlo y que aproximadamente del 85 al 90% de los pacientes han tenido ese mal hábito, sea por consumo voluntario o involuntario, toda vez que la pasividad en estos casos cuenta, también existe un número que se incluye en el padecimiento, advierte el médico oncólogo Alexander Sanmiguel.
Esta comprobado que el cigarrillo contiene varias sustancias carcinógenas, entre ellas la nicotina, que además es adictiva, haciendo para los fumadores más difícil el abandono del tabaco.
Aunque lo anterior predispone, en el grupo que no se incluye se avalúan factores de riesgo, como la edad, que aplica especialmente para mayores de 60 años, cáncer previo, los antecedentes de tabaquismo, familiares y especialmente los laborales, toda vez que estos conllevan la exposición a agentes químicos que provocan un desenlace en cáncer de pulmón. También están incluidas aquellas personas con enfermedades pulmonares crónicas como el EPOC y fibrosis, así como pacientes que han tenido a lo largo de su vida varios procesos infecciosos como tuberculosis. (Lea aquí: ¿Cómo detectar la EPOC?, la tercera causa de muerte a nivel mundial)
Prevención
El cáncer de pulmón se caracteriza por la multiplicación de células sin control en los tejidos de este órgano, y los pacientes corren el riesgo de que se disemine a zonas como los ganglios linfáticos, otros órganos e inclusive al cerebro.
Aunque siempre se descarta la prevención total de esta enfermedad, es de aclarar que el cáncer de pulmón sí es posible prevenirlo. Además de evitar el tabaquismo, también se ha de tener en cuenta otras causas frecuentes como la exposición al Radón o el contacto con arsénico y hollín. La actual tendencia de utilización de vapeadores, especialmente entre la población joven representa un nuevo factor desencadenante de esta enfermedad.
Síntomas y diagnóstico
La tos, seca en la mayoría de los casos, es una señal de alerta, indica el doctor Sanmiguel, y le agrega la falta de aire, en este caso aplica para esos pacientes que se agitan con facilidad, no pueden articular una frase completa, pérdida de peso, cuadro que tiende a ignorarse, haciendo que la enfermedad progrese. Otro signo frecuente es el dolor torácico y el que habla de una lesión que compromete estructura, es la expectoración con sangre.
Tratamiento
Para poder establecer la ruta a seguir, el médico tratante inicia por la estadificación de la enfermedad. El estadio 1 es cuando un tumor pequeño está localizado en el pulmón, mientras que el 4 tiene, además de compromiso inicial, se ha diseminado a otro órgano.
En los estadios 1,2 y 3, existe la posibilidad de operación y en su mayoría resultan curables, el siguiente habla de una enfermedad a distancia donde el cáncer tuvo la oportunidad de mandar células malignas a otros órganos, por lo tanto no es curable, sin embargo, la ciencia ha avanzado y se logran identificar mutaciones específicas y se ofrecen terapias dirigidas con buenos resultados.
El cáncer de pulmón requiere una mayor visibilidad en diferentes audiencias incluidas las médicas para apoyar la disminución de tiempos de diagnóstico y acceso. Así mismo los pacientes y sus familias necesitan un apoyo integral para comprender su patología, lograr adherencia a los tratamientos y tener una mejor calidad de vida.
Como toda enfermedad compleja se necesita un abordaje multidisciplinario que incluya acompañamiento, neumología, oncología, emocional, de nutrición entre otros, eso hace parte del trayecto que se debe recorrer, incluso con la familia.
